Gracias Hugo Blanco, virtud y alegría de nuestro ser musical


Para ningún venezolano que ame nuestra música puede ser indiferente la muerte de Hugo Blanco, su partida nos llama a agradecer sus aportes y repensarnos en la estima que debemos a nuestros valores musicales y culturales.

Una vida de trabajo fértil nos lega el Maestro Hugo Blanco. Su amor por la música lo lleva a saborear lo criollo como parte de lo universal contemporáneo, y fusionar los menús que le despiertan curiosidad y simpatía, virtudes que le fueron dadas a torrentes.

Se trata de una persona con ingenios mitológicos, por aquello de convertir en oro todo lo que tocaba. Esta capacidad la muestra tanto en sus creaciones e interpretaciones, como en las aventuras productoras, en las que se consagró por haber aupado múltiples talentos en géneros diversos del arte musical.

Desde Simón Díaz hasta el cuarteto Las Cuatro Monedas, fueron tocadas por su mano mágica; hablamos de un padrino generoso que no envidia sino que estimula, reconoce y comparte los caminos del éxito.


En esta hora del adiós a un creador nato, genuinamente venezolano en su arrojo y magnanimidad, los cerros, mares, ríos, lagos, selvas y sabanas de la patria nos invitan a honrar a quienes de sus musas nos regalan la belleza, el placer y la emoción de pertenecer a una estirpe hermosa y generosa.

En mi pequeño pueblo orillero, siendo muchacho amante del Cuatro y la Guitarra, celebré el descubrimiento del ritmo Orquídea, cuando la muñeca debía danzar sobre las cuerdas como alpargatas soneras; porque nada puede ser tan sabroso como disfrutar moliendo café en agua fresca, sobre esta tierra mojada.

¡Vivan Hugo Blanco y Venezuela, por siempre!



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Yldefonso Finol

Economista. Militante chavista. Poeta. Escritor. Ex constituyente. Cronista de Maracaibo

 caciquenigale@yahoo.es      @IldefonsoFinol

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