Dónde está la revolución y dónde no está

En Petare, hace unos años estaba junto a un amigo comiendo empanadas en un pequeño negocio que daba hacia un espacio baldío lleno de escombros en el cual había un cartel que anunciaba "Aquí se construye el gimnasio vertical X". Un señor muy hablador, haciendo burlas del gobierno revolucionario, comentó "ahí está la revolución, eso es lo que hacen los revolucionarios… Sigan votando por Chávez… Hay que ver qué pueblo tan pendejo". Y mi amigo se volteó hacia el locuaz moreno, que le chorreaba chicharronada por las comisuras de los labios, lo miró fijo y con asombro contestó –"estás equivocado negro, eso no lo hizo la revolución, eso que tu vez ahí no es la revolución, eso es responsabilidad de un burócrata flojo, de un contrarrevolucionario, de un pícaro adeco, de un copeyano, de un ladrón, no de un revolucionario-. El señor palabrero dejó su empanada y contestó con una risita amarga "Ah, no. ¿quién está gobernando? ¿Acaso no es la revolución dizque socialista?" –"Sí, contestó mi amigo, pero esto no lo hizo la revolución. Este abandono no es obra de la revolución, es de un adeco, de un burócrata vagabundo, no de un revolucionario, así trabaje para el gobierno".

De esta conversación, que imagino se ha repetido en distintas versiones muchas veces, podemos construir el estado de consciencia adquirido por nuestro pueblo gracias a las lecciones morales de Chávez, a sus miles de ejemplos de conducta revolucionaria, explicados con detalles en televisión; gracias a sus "cuentos con moralejas". A partir de esta historia popular también podemos hacer abstracción y rescatar de ella los valores socialistas, del trabajo socialista, en contra posición a la mentira demagógica, capitalista y adeca.

¿Dónde está la revolución?, debemos preguntarnos al ver el abandono, al detectar la mentira; ¿dónde está lo socialista en las promesas fatuas de un Ministro? Sabemos que, a pesar de las camisas rojas, las cachuchas rojas, y las banderas rojas, la revolución socialista les queda grande a las acciones de muchos burócratas del gobierno, que más que obras son un deshacer de cosas logradas, como es el caso de esa conciencia moral socialista. Si ayer abandonaron un gimnasio o un hospital en construcción, hoy hicieron lo mismo con la vergüenza. Se impone una justificación, se aplica la mentira. Deshacer la consciencia del pueblo chavista, la certeza de que lo mal obrado no puede ser producto de la revolución, la conciencia del chavista de saber que si un funcionario miente descaradamente, o se contradice su palabra con la realidad es porque ese funcionario no es verdaderamente revolucionario.

Es por eso que ahora este burócrata debe trastornar a esa conciencia y obligar al pueblo a creer que sus promesas y palabras son verdaderas; que así lo quiso Chávez, que somos el gobierno heredero de la voluntad de Chávez. Sin embargo, la fuerza de las ideas, en el saber de mucha gente buena o mala, es muy difícil de demoler solo con palabritas y escenografías.

Palabras: decir que vamos por el camino de la revolución, por ejemplo, cada vez que se entregan urbanismos, como si los urbanismos en sí mismos son humanos, socialistas y revolucionarios. Escenografías: los urbanismos. ¿Habrá algún funcionario que se responsabilice y que pueda explicar por qué se ha "despolitizado" nuestro pueblo y nuestros dirigentes, a pesar de haber entregado el gobierno un millón de viviendas? Parece que hay en la conciencia de mucha gente, que no basta con tener una casa "digna" si se pierde la fe en la lucha por el futuro socialista. Todavía queda mucha gente que sabe que la ruta hacia el socialismo no admite atajos capitalistas.

Cuando las palabras se gastan la realdad las llena de nuevo de contenido, de contenido real. Y si antes expresaban ideas claras para describir una realidad confusa y contradictoria, ahora estas mismas palabras expresan la contradicción misma. La más grande contradicción de todas es hacerle ver a la población chavista que el socialismo tiene que ver con educar a los capitalistas para que sean buenas personas: solidarios, justos, altruistas, para que no mientan jamás.

Por eso nadie les cree. Cuando dicen que el Ejecutivo debe estimular al sector privado para traer divisas y al mismo tempo dice un diputado que la baja del precio del petróleo "obliga al Estado a ser riguroso en la asignación de divisas", la gente dice "¿y dónde está lo mío?". Sin embargo, el mismo parlamentario indica que existen actualmente vicios dentro de la economía venezolana, que a su juicio son producto de una renta "parasitaria" heredada por el sistema capitalista. Y la gente dice "¿Qué haces que no castigas a los capitalistas?". Luego: la Fiscalía dice que dará a conocer en los próximos días la lista de empresas involucradas en fraudes con divisas, y uno cree que es cierto. Pero la fiscal entrega a los periodistas una lista de "pendejos particulares" "raspacupos". Mas luego, aun sabiendo que son esos los mentados productores, los que estafaron al país con el robo de los dólares, José David Cabello declara que el Estado tiene la capacidad de entregar recursos a los sectores industriales, para disminuir las importaciones de electrodomésticos. Y entonces la gente dice "¿Y lo mío?". El piensa que se nos olvidó el Dakazo, que ahora sí estamos dispuestos a que nos roben, solo porque el gobierno es aliado de los "industriales", de los ensambladores e importadores de la misma basura. Por eso nadie les cree que esto es socialismo… ¡Todos quieren lo suyo!!

El socialismo del siglo XXI en Venezuela parece que se transformó en el clientelismo político y la rebatiña de dólares más grande y más breve del planeta –tan breve como duran unas elecciones, todas las elecciones que vengan, hasta que gane definitivamente la derecha-. Y entonces el gobierno entiende que hay que darles lo que les corresponden; "lo suyo". Es así como Maduro (que sabe que nos estamos "despolitizando") aprueba pensiones y subasta de dólares para los transportistas; porque, si no, se paran. Pero también la Federación de Trabajadores de la Harina solicita reunión de urgencia con el ministro de Alimentación y Vicepresidente de la Seguridad y Soberanía Alimentaria, para que le den lo suyo, más dólares; porque, si no, no hay pan. Los industriales del estado Lara se declaran en crisis porque necesitan divisas; porque, si no hay más, se paran… En este otro "orden de cosas", los capitalistas, los grandes capitalistas y lo capitalistas criados en el mal ejemplo, tienen agarrado por las bolas al gobierno "clientelar", dueño de la piñata, y aquí es donde uno dice que está en jaque ese señor gobierno, falsificador del socialismo, y no el socialismo ni la revolución.

Mientras tanto, (en otro lado de Ciudad Gótica)…En Monagas y Anzoátegui se organizan exposiciones industriales para repartir dólares a los exportadores, en el marco de las Zona de Desarrollo Económico de la Faja petrolífera del Orinoco, irónicamente llamada Hugo Chávez Frías (sugiero que le cambien el nombre por Carlos Andrés Pérez). Había que verle la cara a Aristóbulo leyendo ese pedacito donde decía lo de darle estímulos, divisas y facilidades a los exportadores; se le movían las letras del papel, casi que tartamudeaba. Y es que cuesta creer que dirigentes como el gobernador de Anzoátegui haya quedado para repartir dólares a los privados, estimular al capitalismo, que es lo mismo que estimular la explotación y el robo, la desigualdad y apoyar la hegemonía del capital a costa del fracaso de todo el resto de la sociedad, del socialismo y su razón de ser.

Muchos sabemos dónde está la revolución socialista. Y no está donde hay gente reclamando su parte de la rebatiña populista y demagógica, en los terrenos baldíos, en la represión, en la censura, en la distracción y el entretenimiento, en la mentira. Donde está el socialismo, están sus valores de hablar con la verdad, de justicia social, de solidaridad, de libertad, de igualdad. Ahí no está el capitalismo y los capitalistas, ahí no cabe la mentira, no entra el disimulo, el oportunista, el aprovechador, el egoísta, los existen los privilegios.

hecto.baz@gmal.com

 

 



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Héctor Baíz

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