La Revolución es una mujer que nació para vencer

La quieren convertir en una puta. A nuestra Revolución Bolivariana, el Estado proxeneta la quiere convertir en una puta. La golpea, la maltrata, la expone al escarnio público, pero también la acaricia de vez en cuando, en la pretensión de seducirla para que abandone la pelea y sus fines de alcanzar la definitiva independencia y la Patria socialista.

La Revolución mujer, la Revolución femenina y feminista, es un solo concepto que acuñó, especialmente, nuestro Comandante Supremo Hugo Chávez. Un bello concepto en el que la mujer es exaltada en la impronta de los cambios, de lo nuevo, de la esperanza hecha alba o amanecer. La mujer como expresión más alta del género de las y los iguales, del género humano.

Pero el capitalismo no ve así a la mujer, a las mujeres en su conjunto ni a la mujer individuo. El capitalismo todo lo cosifica, todo lo mercantiliza, todo lo hace objeto y objeto cuyo único valor es el de cambio, el de la monetarización. La mujer no es la excepción. Pero en las relaciones de poder, de explotación capitalista, que, además, están signados por su carácter patriarcal y misógino, la mujer representa el extremo de la cosificación, es el paroxismo de la mercantilización.

Por ello el Estado, el Estado capitalista, administrador del consenso y la represión en esta sociedad dividida en explotadores y explotados, en ricos y pobres, en burgueses y proletarios, asume a plenitud su rol patriarcal y de proxeneta y cosifica a la mujer individuo, a la mujer género y a la mujer país, a la mujer formación social. Ninguna mujer escapa a la violencia o la seducción del “varón” Estado. Es así como esta hermosa mujer, llamada Revolución Bolivariana, está entre sus objetivos. La Revolución está en peligro. El Estado capitalista y patriarcal, está empeñando en convertir a nuestra Revolución Bolivariana y Chavista, en una puta. Debemos impedirlo.

Impedir que la burguesía, que el gran capital transnacional y que su Estado imperial, prostituyan nuestra Revolución, no significa que debemos esperar pacientemente hasta el final de los últimos días de la dominación y explotación capitalista. Es que, desde ya, debemos atajar todo acto de violencia o de seducción, por el que se pretenda convertir a nuestra Revolución en un reducto cosificado y al servicio del imperialismo, tal como ocurría en tiempos anteriores a aquel victorioso diciembre de 1998, cuando el pueblo rebelde del 27F de 1989, del 4F de 1992 y del 27N del mismo 92, se convirtió en Gobierno y sigue ejerciendo su gobierno hoy, con la presidencia de nuestro camarada Nicolás Maduro.

Es más, se debe tener claro que a la hora de atajar los empujones del capitalismo para convertirnos en una puta, los más peligrosos son los de la seducción, las caricias y la dolarización de las conciencias. Atajar la violencia del imperio, de su Estado terrorista, incluyendo al Pentágono, la CIA y sus aliados narcotraficantes y paramilitares en la zona, puede resultar relativamente fácil. Relativamente fácil, porque éste es un pueblo heroico, que no se arredra, que no es miedoso ni teme a las epopeyas. Lo realmente peligroso, lo difícil de enfrentar y vencer, son los actos de seducción, las caricias, los halagos fáciles, la compra de conciencias. Esa seducción en lo cotidiano “reducida” a un puñado de dólares, a la oferta de una visa gringa y a un apartamento en Nueva York o Miami.

Esta Revolución Bolivariana y Chavista no nació para ser puta. Esta Revolución Bolivariana y Chavista nació para vivir y vencer. Y, sin duda que vencermos.

 

 

 



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Iván Padilla Bravo

Director del semanario cultural "Todos Adentro", medio adscrito al Ministerio del Poder Popular para la Cultura. http://www.mincultura.gob.ve/

 ivanpadillabravo@gmail.com      @IvanPadillaB

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