En la guerra la mejor arma es la moral

En la historia de las confrontaciones bélicas no siempre el número de tropas y de armamentos han determinado las victorias. Existe una razón que a la postre ha sido la causa fundamental del éxito, y en caso que no se obtenga la justa victoria esa misma razón ha sido la causa de que el agresor no se le hagan las cosas fáciles.

Me refiero a la moral. Y esta no es otra que la motivación que nos obliga a legitimar decisiones que pudieran ser extremas, es la inmensa convicción en la causa que profesamos, en lo imprescindible de esas cosas que creemos nuestra, en la fuerza que nos lleva a jugarnos la vida por un hijo, por un hermano o por algo que hemos construido con todo el amor y esfuerzo del mundo.

La moral; ese generador de motivaciones en defensa de una causa convincentemente justa, cuando sobrepasa el circulo estrictamente familiar y se amplia al ámbito social, al ámbito de la Patria, por una parte crece exponencialmente el compromiso y esa expresión bolivariana;"cuando el clarín de la patria llama, hasta el llanto de la madre calla" no se toma en el sentido literal que se abandone la base familiar, sino por el contrario se redimensiona; como parafraseando al poeta Andrés Eloy Blanco se siente a la madre como todas las madres de la patria.

Ese es el primer sentimiento que puede producir el milagro de reconciliar compatriotas con visiones políticas tan desemejantes, por un honesto sentido de patria, como aun con sus diferencias se unen los hermanos ante una amenaza a la familia. Esa es la moral patria.

Pero luego hay un segundo sentimiento que lo refuerzan los conductores. Los líderes suministran la inyección de moral adicional que alimenta a la moral patria. Esa se expresa en el ejemplo, en la entrega, en la honestidad, en el sentido de justicia y en la trasparecía de los conductores, de los que lideran.

Los vietnamitas, derrotaron a la mas grande potencia militar por tener plena conciencia de porque luchaban y confianza en su liderazgo.

El Ejercito Rojo fue el sepulturero del nazismo porque el pueblo ruso asumió la agresión como "La Gran Guerra Patria" aunado en la confianza en su vanguardia revolucionaria.

En la lucha independentista, solo después de la caída de la segunda republica y clarificar en el pueblo el sentido de la lucha y la legitimidad del liderazgo se logro la independencia y se escribieron grandes hazañas como las de las Queseras del Medio que con apenas 150 llaneros se derrota una tropa española bien armada de mas de 1 mil soldados.

Ahora bien, en esta amenaza que se cierne contra la Republica Bolivariana de Venezuela, contra sus legitimas instituciones y contra el legitimo derecho de determinar soberanamente el rumbo de su destino, ha estimulado un sentimiento de repudio ante el imperio amenazante y ha crecido la conjunción de fuerzas patrióticas mas allá de las diferencias políticas y eso lo reflejan sondeos donde el 92% de los encuestados está en desacuerdo con una intervención militar norteamericana.

Pero eso no es todo para hacernos invulnerables, para hacernos invencibles y lo peor es que el enemigo lo sabe y nos puede derrotar a un sin su ejercito, porque la perdida de la moral es mas importante que la muerte física y no me refiero a la MORAL PATRIA esa nos sobra, me refiero a la moral que inyecta el liderazgo y ojo no es un cuestionamiento al presidente es que mas allá de su enorme esfuerzo y el de otros destacados camaradas, la terrible cohorte fantasmal de la corrupción va desmarcando las huellas que traza la revolución y juega con ella desdibujando los logros como una ola que permanentemente va destruyendo los castillos de arena.

Si en la primera y segunda republica, el venezolano de a pie no defendió la causa, era precisamente porque no se vio reflejado en un liderazgo que como decía Ali Primera solo deseaban manosear la patria; hoy vemos viso de manoseadores de la patria; me pregunto: ¿como un corrupto puede arengar y ganar a la defensa de la patria a un honesto compatriota arrecho por tanto descaro e impunidad?

Con una moral integra no hay imperio que nos venza; no diferenciemos la urgencia de defensa nacional con la lucha contra la corrupción las dos son partes de la misma bala enemiga.

Concluyo estas reflexiones haciéndome eco de unas propuestas del profesor Luis Britto García:

"¿Cómo salvarnos? Combatamos la guerra económica que desmoraliza a la población con la asunción por el Estado del control de las importaciones básicas, con implacables sanciones contra empresas de maletín y cómplices en fraudes cambiarios, acaparadores, especuladores, bachaqueros y contrabandistas, y con la promulgación de leyes para tipificar delitos financieros, traición a la patria e infracciones a la seguridad. Ganemos las elecciones parlamentarias con candidatos de reputación inmaculada, no incursos en delitos ni corruptelas. " .



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José Ovalles


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