A mí tampoco me alcanza el salario Álvarez, pero no comparto del todo tus razonamientos del porque

Todos los que vivimos de salarios estamos padeciendo la circunstancia de que nos "sobra mes al fin del salario", utilizandopalabras similares a las del economista Víctor Álvarez para graficar la inflación que golpea la economía del país y especialmente la de los trabajadores.

Negar que el impacto inflacionario tiene azotados a los trabajadores y a los asalariados es una insensatez y quizás el gobierno debería empeñarse mediáticamente en aclarar más el asunto, pero además en develar al pueblo el papel que en esa inflación desenfrenada, en una economía rentística y especulativa como la nuestra, juega el sector empresarial-comercial improductivo que dedica buena parte de su empeño en granjearse dólares baratos para incrementar su riqueza produciendo lo menos posible.

Dice el economista Álvarez, sin duda un entendido en la materia económica, que la "rigidez" que establece el gobierno con el control de precios castiga la producción. Plantea Álvarez que esa "rigidez" del gobierno en el control de precios no permite asegurar la sostenibilidad económica y financiera del sector privado "productivo".

Desde nuestra ignorancia sobre el tema nos atrevemos a opinar que si el gobierno no impone ese control sobre los precios, que Álvarez califica de demasiado rígido, el empresariado hará precisamente lo que ha estado haciendo que no es otra cosa que disparar los precios de manera desenfrenada atendiendo a esa lógica de maximizar sus ganancias, en tanto el sistema se lo permita.

Los precios de las mercancías se han disparado en estos últimos meses no por los aumentos de salarios, argumento que como bien lo señala el economista esgrimen los empresarios, sino en el contexto de un país donde la escasez de mercancías y productos han hecho que el gobierno "flexibilice" los controles que antes impuso.

Hace poco veíamos como el Grupo Polar intentaba chantajear el gobierno para que autorizara un incremento desmesurado de la harina precocida, después que ya se había autorizado un incremento razonable en términos de los costos de producción. Por citar solo un ejemplo.

Los precios que se empeñan en imponer los empresarios son los del dólar, pero los de un dólar hiperinflado, que en estos días ronda los 300 Bs, que responde a la lógica del capitalismo financiero especulador. El empresariado y el sector comercial se mantiene empeñado en igualar los costos de producción y los precios de las mercancías con el mercado internacional, pero desestimando que las condiciones en las que producen en Venezuela ysu producción está soportada en una renta petrolera que la hace posible y que no en poca medida la subsidia.



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Carlos Luna Arvelo


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