La presente ortodoxia judicial perjudica la revolución

Una cosa es usar arbitrariamente el poder, torturar, perseguir, desaparecer, y otra muy diferente es aplicar las leyes vigentes con la celeridad que la situación actual amerita., y no hacerlo es chocar contra la revolución, es ponerla en peligro, es retardar el proceso y alimentar la impopularidad de parte de quienes se han situado en la derecha a pesar de ser gente humilde y trabajadora.

Tenemos 15 años cargados de paciencia ante la lentitud manifiesta y reiterada de parte del Ministerio Público para aplicar las leyes que a cada segundo son violadas por los enemigos de esta revolución, a pesar de tener almacenadas-ignoramos con qué fin-tantas pruebas palmarias sobre violaciones de diversos tipos, graves, medianamente graves y en flagrancia. Muchos fiscales deberían ser remplazados por diputados chavistas, por gente más fielmente comprometida con este proceso.

Esa tardanza para aplicar la justicia que tanto ameritan los casos de contrarrevolucionarios, de personas que hasta de viva voz han calumniado, han incitado a la violencia, al desconocimiento de las leyes vigentes, al saqueo, al asesinato, a la violencia callejera,  a guarimbas inclusivas de degollamientos, asesinatos con francotiradores, etc., ya está colmando la paciencia de los adeptos a este delicado proceso revolucionario.

Las leyes y su correcta aplicabilidad no es una norma tiesa atada a ninguna taxatividad legal. En tiempos de transición como los presentes, la toma de decisiones oportunas es vital. Recordemos a Ribas.

En estos momentos de guerra declarada en múltiples frente de contrarrevolucionarios, es necesario controlar los medios de lectura habitual por parte de esos trabajadores y gente de clase media que los lee y ve.

 Además, no se censura debidamente a los medios hostiles. De poco sirve seguir invirtiendo en medios oficiales si los escuálidos no los leen.

En esos medios leídos por los escuálidos no aparece señalada la posibilidad de un retroceso hacia tiempos pasados con cobro, por ejemplo, de las pensiones. Cuando usted le dice a un escuálido que está cobrando pensiones, él pareciera imaginarse que si cae el gobierno seguiría disfrutando de los actuales beneficios. Por ejemplo, ahorita dice que tales pensiones servirían sólo para “el chigüire”.

19/02/2015 02:04:20 p.m.



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Manuel C. Martínez


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