El drama de la Venezuela Bipolar

Tristemente un adoctrinamiento basado en odio político ha sido irradiado sobre nuestra población, especialmente la clase media de la cual forma parte quien suscribe, desde los influyentes medios de comunicación privados. Muchos, valiéndose de artilugios infinitamente diversos (imágenes, sonidos, narrativas sensacionalistas, guiones impactantes, etc), han fomentado el surgimiento de una Venezuela Bipolar (divida en dos polos), ya no la clase patronal y la clase trabajadora, sino los chavistas y los antichavistas. 
 
Los jóvenes y estudiantes, estremecidos por las ilusiones de ser héroes de la democracia, son los primeros en fácilmente ser utilizados por políticos aventureros para sus acciones de bandalismo callejero que caracterizan a la tristemente de moda bipolaridad que nos agobia como país. 
 
En la Venezuela Bipolar los medios promueven una conducta de odio ideológico enfermizo incitando al individuo a que pretenda imponer sus ideas personales o grupales por cualquier vía, incluso el desprecio o la violación de los derechos humanos de las personas que piensan distinto. En este marco se aprecian el pensamiento facista y la acción fascista, pues hay quienes en uso indebido de las ventajas de la revolución tecnológica comunicacional, difunden masivamente ideas de odio y crueldad como por ejemplo festejar la muerte de adversarios políticos.
 
Simplemente, la Venezuela Bipolar produce sujetos fascistas intoxicados de odio político que gradualmente se van separando de la elemental conciencia como ser social que requiere para la convivencia en la diversidad; ya que precisamente el adoctrinamiento y la propaganda sistemáticos les han convencido de que viven bajo la amenaza de un enemigo violento y alevoso (que en realidad no existe), razón por la cual es fundamental matenerse alertas y preparados para defenderse contra la inminente agresión; y mucho mejor si se ataca primero (justificación de la agresión preventiva). 
 
Los promotores de la Venezuela Bipolar permanecen impunes, ellos pactan grandes negocios en alto nivel social con sus peores enemigos, mientras que en el bajo nivel social los partidarios de uno y otro bando marchan en las calles, se atacan y se matan mutuamente como robots idiotizados por el ideológico embrutecedor que le inocularon sus explotadores.
 
La locura que contiene esta división de la Venezuela Bipolar demuestra un carácter meramente psicoemocional, ya que ser antichavista no implica pertenecer a una determinada clase social con intereses propios (por ejemplo los obreros o los campesinos, etc) ni ser chavista significa ser un funcionario gubernamental culpable de la mala época económica del país. Lo que pasa es los propagandistas de la Venezuela Bipolar le hacen creer a un albañil (explotado) que sus intereses son iguales a los del empresario (explotador) de la construcción, sólo por el hecho de que ambos tienen antipatía hacia los altos gobernantes contra quienes se dice son causantes de todas las desgracias nacionales.  
 
Es evidente que semejante ficción le conviene a la clase empresarial explotadora, pues con el juego de "chavistas versus antichavistas" es posible invisibilizar las reales confrontaciones de la sociedad, y entre tales, la principal contradicción es: Capital versus Trabajo. Sin embargo, en el libreto que los predicadores del fascismo han aplicado a Venezuela, la conflictividad se limita a una especie de juego de beisbol, es decir, caraquistas contra magallaneros; evidentemente una división fantasiosa basada en antipatías desquiciadas y no en las reales desigualdades socioeconómicas que enferman a nuestra población. 
 
Pobre del ciudadano que interpreta la vida política como una guerra donde una mitad de la población debe derrotar a la otra en nombre de ideales predicados por falsos apóstoles, pues lejos de ver cumplida su meta, contribuirá con la descomposición social de la nación y la naturalización o cotidianización de la violencia múltiple (social, racial, religiosa, política, sexual) en nuestra ya convulsionada sociedad venezolana en tiempos de la vergonzosa Venezuela Bipolar.

 



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Jesús Silva R.

Doctor en Derecho Constitucional. Abogado penalista. Escritor marxista. Profesor de estudios políticos e internacionales en UCV. http://jesusmanuelsilva.blogspot.com

 jesussilva2001@gmail.com      @Jesus_Silva_R

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