Llegaron los Omnis

Curiosas notas en internet nos avisan que el Departamento de Estado de los Estados Unidos, su Agencia Nacional Aeroespacial NASA y no sé cuantas ultra secretas agencias y fuentes científico-militares imperiales están desclasificando documentos e información creíble y veraz acerca de la presencia o "visita" de cuerpos extraterrestres en nuestro planeta. El asunto parece un chiste. Se sabe de cuánto provecho sacó Hollywood del tema en la década de 1980. El cine nos proporcionó fantasías insospechadas a quienes cruzábamos para ese tiempo el umbral de la adolescencia, aturdidos todavía por las famosas bolas de fuego que caían del cielo y retumbaban en el centro del río Orinoco, como presagio de se inminente fin del mundo que se esperaba ocurriera en el año 2000.

Varios hechos cambiaron radicalmente la vida del venezolano desde 1980. En primer lugar, apareció la televisión a color en enero de 1982 y Amador Bendayán nos mostró por primera vez las piernas hermosas de María Conchita Alonso bailando como la gran artista que era, mientras nuestra baba caía al piso de tierra del rancho de cinc que recién habíamos construido en medio del gamelote de la sabana, en lo que es hoy el peligroso barrio Simón Bolívar de El Tigre, en la Mesa de Guanipa.

La presencia del nuevo televisor a color en los ranchos activó en el hampa y los marihuaneros de entonces el apetito voraz y miserable del robo, del hurto y del saqueo de los hogares pobres de los connacionales. En segundo lugar, el flagelo de las drogas más potentes también se masificó en Venezuela a través de una vía de calle que los carteles colombianos hábilmente introdujeron en nuestras grandes ciudades como epicentros de su distribución y consumo: las llamadas entonces Guerras de Miniteca. Fueron muy famosas las minitecas Sandy Lane y New York.

Las gandolas y camiones transportaban hacia Puerto Ordaz, Cumaná. Maturín, Puerto La Cruz, Caracas, Maracay, Valencia, Barquisimeto, Maracaibo, Mérida y demás centros poblados, las enormes cornetas, los equipos de sonido de última generación, los mezcladores de efectos, las luces psicodélicas, los bailarines del Breakdance y fotocopias del Michel Jackson, entre otros, mientras el dispendio de la droga hacía su desastre entre el público. Esto tuvo en las discotecas una réplica en menor escala de impacto inmediato. Muchos jóvenes cayeron fulminados por sobredosis. Una de estas adolescentes murió en la discoteca del Gran Hotel de El Tigre en 1985.

Otro cambio radical en la vida del venezolano ocurre con la aparición del teléfono celular en 1983. Inicialmente las operadoras Telcel y Movilnet vendían líneas sólo postpago, es decir, con tarjetas de crédito. A partir de 1986 se incorpora la línea pre-pago y los mensajes de textos, que primero sólo eran posible entre Telcel y Telcel o de Movilnet a Movilnet. Luego las operadoras integraron este servicio de bajo costo. Para 2015 el país tiene más de 32.000.000 de líneas activas y hay un gasto enorme en telefonía celular por parte de nuestro pueblo.

Esta nueva droga tecnológica nos hace dependientes y altamente consumidores de cuanto se relaciones con el teléfono celular. Hay aparatos como el Samsung Galaxi S5 que se vende libremente hasta en Bs. 70.000,oo sin que haya ningún control al respecto por parte de nuestras autoridades fiscales ante tan magna especulación.

Los más de 500.000 mil partos prematuros ocurridos en adolescentes de 12 a 17 años de edad entre 2010 y 2014 están ligados estrechamente al uso explosivo que hacen nuestros jóvenes del aparato celular para vaciar su ocio, su erotismo, la "jembrería", el sexismo incontrolado, la prostitución y el chabacanismo desmedido. Una simple cuenta nos deja pasmados. ¿Cuántos pañales se necesitan al mes, cuántos kilos de leche y cuánta medina para ese medio millón de niños? ¿Qué necesidades tiene este medio millón de madres en etapa de desarrollo psico-físico pero que están recién paridas? ¿Cuántos carajitos irán a la escuela y cuántos serán en potencia los delincuentes, los vagos y las prostitutas del futuro? ¿Cuántos serán los hombres y mujeres explotados en sus trabajos porque desde niños no tuvieron una formación digna para crecer profesionalmente? Socialmente esto es una calamidad.

El internet representa el otro gran cambio suscitado dentro de la sociedad venezolana. Del mismo modo que podemos resolver operaciones bancarias y de estudio desde la comodidad de nuestras casas, centros de trabajo, oficinas y cybers, también se tiene acceso a todo tipo de porquerías mediáticas. Por eso, esta vez los Omnis no llegan por los cielos como aquellas bolas de fuego que nadie nos explicó como simples meteoritos sino como los golpes de la mano de Dios que vaticinaban el fin del mundo. Esta vez los Omnis aparecen a través de la web. Son Omnis electrónicos. Por eso se incluyen videos. Internet tiene en Youtube el Hollywood de nuestra infancia. Sin embargo, tengo mis dudas sobre esa gentileza imperial de poner Omnis al servicio de la humanidad de manera tan denodada mientras sus drones andan metiendo las narices en cuanto país quieren, arrojando bombas, saboteando sistemas operativos industriales, espiando, lanzando bacterias virales, etcétera sin que se nos antoje que son Omnis también.

Entre los Omnis mediáticos y la cruda realidad de la vida, la internet mediante, conviene pelar bien los ojos y afinar los oídos. Por si acaso.



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José Pérez

Profesor Universitario. Investigador, poeta y narrador. Licenciado en Letras. Doctor en Filología Hispánica. Columnista de opinión y articulista de prensa desde 1983. Autor de los libros Cosmovisión del somari, Pájaro de mar por tiera, Como ojo de pez, En canto de Guanipa, Páginas de abordo, Fombona rugido de tigre, entre otros. Galardonado en 14 certámenes literarios.

 elpoetajotape@gmail.com

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