El bachaqueo es un pozo sin fondo

El bachaqueo es principalmente una campaña de promoción del contrabando hacia Colombia. Se ha constituido toda una red mafiosa dirigida a dejar sin alimentos a Venezuela, sustentada irónicamente en las propias políticas sociales del gobierno bolivariano. Esta red mafiosa está siendo promovida expresamente como un saboteo general hacia la distribución de alimentos dentro del país, pero que ha contado desde hace tiempo con la complicidad de elementos corrompidos civiles y militares dentro de las mismas instituciones encargadas de la política alimentaria y del resguardo de las fronteras.

Esta red de contrabandistas ha incorporado a miles de ciudadanos humildes, muchos de ellos de la etnia wayuu, que actúan como bachaqueros o compradores-revendedores permanentes de alimentos en los mercados públicos y privados de Maracaibo (hoy en día esta situación se ha extendido y consolidado en todo el país). ANTE ESTA RED DE MILES Y MILES DE PERSONAS, CUALQUIER OFERTA DE PRODUCTOS ACAPARADOS VUELVE A DESAPARECER TAN RÁPIDO COMO SE OFRECE AL PÚBLICO.

El bachaqueo es un pozo sin fondo, no hay producción nacional (ni importación subsidiada) que la soporte. Para derrotar al bachaqueo es imprescindible enfrentar a las sólidas mafias que dentro de nuestras instituciones bolivarianas (y dentro de las redes de distribución privadas) permitieron por años que las mismas existieran y se consolidaran. Hasta hoy sólo vemos que se combate un pequeño eslabón de la cadena mafiosa: algunos supermercados acaparadores de alimentos. Pero el grueso de la red contrabandista esta en los mecanismos construidos desde hace años para llevar esos alimentos hasta Colombia; allí hay mucha gente involucrada, particularmente quienes les toca resguardar nuestras fronteras, y quienes administran la política alimentaria bolivariana.

Otro factor de igual relevancia que el desabastecimiento de alimentos es que se desarrolla simultáneamente UNA INFLACIÓN FUERA DE CONTROL QUE COMIENZA A DESMORONAR LA CAPACIDAD DE COMPRA DEL SALARIO DE LOS TRABAJADORES. La resolución eventual del desabastecimiento no termina siendo sino una solución muy parcial pues entonces las familias trabajadoras se encuentran con su poca capacidad para adquirir la canasta básica de alimentos (y demás gastos familiares) con los actuales niveles salariales del país. La alta inflación que hoy amenaza el bienestar de los ciudadanos y ciudadanas de Venezuela debería obligar al gobierno bolivariano a revisar profundamente lo que ha sido nuestra política económica de los últimos años, y establecer correctivos destinados a impedir que continúe el auge de precios en los productos de primera necesidad. Medidas que ya han sido propuestas en numerosas oportunidades, como LA NACIONALIZACIÓN DEL COMERCIO EXTERIOR Y DE LA BANCA PRIVADA nuevamente deben ser consideradas ante una realidad que ha desbordado completamente las previsiones gubernamentales, ha vuelto sal y agua el aumento salarial decretado el 1º de mayo (nos referimos al del 2013), y amenaza seriamente con profundizar el descontento y la confusión en el pueblo venezolano.

Bachaqueo e inflación forman parte de una estrategia de la burguesía internacional para generar malestar en la población venezolana, que busca provocar un estallido social, o por lo menos el desarrollo continuado de protestas callejeras e intentos de saqueo en supermercados. De esta forma contribuyen a la configuración de una crisis política que deslegitime al gobierno de Nicolás Maduro, obligándolo a retroceder y a pactar con el enemigo imperialista, o abrir caminos para su derrocamiento violento.

(Hasta aquí, fragmentos de un artículo escrito en mayo de 2013 y que la inacción del gobierno bolivariano permite que conserve total vigencia casi dos años después)

Todo lo anterior lo publicamos en aporrea en mayo de 2013. Hoy esa situación no sólo sigue intacta, sino que se ha extendido a todo el país y se ha ido agravando con el paso del tiempo, gracias a la inercia mantenida por el gobierno bolivariano, a pesar de las advertencias que desde páginas como aporrea y otros medios alternativos se le hicieron al gobierno, con suficiente antelación.

Hoy el fenómeno del bachaqueo y la inflación pareciera ser algo incontrolable, como en efecto se puede comprobar si se visita cualquier supermercado del país, ya sea de las redes públicas o de las cadenas privadas.

En cuanto al bachaqueo, proponemos las siguientes medidas, un modesto aporte que busca avanzar en el control de un fenómeno social que está dando al traste con todos los avances que se habían logrado con el proceso bolivariano:

1. Cerrar la frontera por un tiempo suficiente como para detener en seco cualquier posibilidad de que siga existiendo el contrabando hacia Colombia de productos básicos (digamos uno o dos meses).

2. Investigar los bienes muebles e inmuebles, cuentas bancarias y niveles de vida de todos los mandos militares que han pasado por el control de la frontera en los últimos diez años. Insistir en la búsqueda del uso de testaferros para adquirir viviendas, terrenos y otras propiedades, y empresas que se hayan fundado con el dinero obtenido de las coimas cobradas por permitir el paso de contrabando hacia el vecino país.

3. Cuando hayan evidencias de enriquecimiento no demostrable, los culpables deben ser destituidos de las FANB y sometidos a los juicios correspondientes por corrupción y traición a la patria. Hacer públicos los nombres de estas personas, una vez que se compruebe su culpabilidad.

4. Igual práctica debe hacerse con todos los responsables de las cadenas de Mercal y Pdval desde que las mismas existen. Sabemos de fuentes directas que el contrabando de alimentos hacia Colombia se instauró desde los propios responsables de Mercal desde el comienzo de esta misión bolivariana.

5. Proceder con igual energía contra los propietarios de las redes privadas de distribución y mercadeo de alimentos y otros productos, los cuales han estafado a la nación al solicitar dólares para importar alimentos, utilizar sólo una pequeña fracción de esos dólares para importar, apropiarse del resto de dólares preferenciales para insertarlos en el mercado negro especulativo, y además utilizar los alimentos y otros bienes importados para contrabandearlos hacia Colombia y culminar así un negocio redondo.

6. Declarar al bachaqueo como un delito de lesa patria y proceder a desarticular a las redes mafiosas que financian a los compradores-revendedores al detal. Para ello se requiere una labor de inteligencia para lo cual el gobierno se puede apoyar en la propia estructura de las UBCH y otros movimientos sociales.

7. Incautar todos los vehículos, galpones y cualquier otra propiedad que sea utilizada para favorecer el bachaqueo y acaparamiento de productos básicos. Establecer penas de cárcel significativas para quienes aparezcan como responsables de las redes mafiosas de contrabando y acaparamiento.

8. Realizar una gran campaña de concientización a través de los medios públicos y comunitarios, para explicar lo negativo del bachaqueo para la estabilidad económica y política del país. Esto implica modificar radicalmente lo que ha venido siendo la política comunicacional del gobierno, regresando a los numerosos comunicadores que han sido botados y execrados por sus posiciones críticas (Vladimir Acosta, Mario Silva, Nicmer Evans, Vanessa Davies, Luis Guillermo García, etc.).

La ejecución de estas medidas exige del gobierno de Nicolás Maduro un verdadero Golpe de Timón, acorde a lo propuesto por el comandante Chávez en su último consejo de ministros del 20 de octubre de 2012. Sin un sacudón completo al ejecutivo bolivariano no se puede pensar siquiera en ejecutar algunas de estas medidas propuestas, pues estos casi dos años de gobierno de Maduro son prueba más que suficiente de la manifiesta incapacidad del actual equipo de gobierno para afrontar y resolver la grave crisis económica que sufre todo el pueblo y la nación venezolana.

Seguimos reconociendo a Nicolás Maduro como el líder designado por Chávez para continuar el proceso revolucionario rumbo al socialismo, y nos distanciamos de cualquier propuesta que pretenda subvertir el orden constitucional. Pero sabemos que si continúa la inacción y la incapacidad para resolver la crisis, la situación continuará agravándose y se profundizará la pérdida de control sobre el país. El propio Nicolás Maduro será entonces el responsable de contribuir a la apertura de escenarios que den al traste con el proyecto diseñado por Chávez.



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Roberto López Sánchez

Roberto López Sánchez (Caracas, 1958). Historiador. Profesor Titular de la Universidad del Zulia (1994-2019). Magister en Historia de Venezuela y Doctor en Ciencias Políticas. Luchador social, activista del movimiento estudiantil y profesoral, vinculado al trabajo obrero, campesino, ambientalista, indígena y cultural desde 1977. Participante de la lucha armada revolucionaria (1977-1988); miembro del Frente Guerrillero Américo Silva. Sometido a persecución política y juicio militar en 1982. Actividad revolucionaria clandestina durante 1982-1988. Fundador de la Unión Nacional de Trabajadores-Zulia y miembro de su comité ejecutivo (2004-2012). Integra el consejo consultivo de la Federación Bolivariana Socialista de Trabajadores del Zulia (organismo que sólo ha sido convocado en una oportunidad en cinco años). Ha sido director de las Divisiones de Extensión y de Formación General; Secretario Docente de EUS; Coordinador de la Unidad Académica de Antropología, del Diplomado en Consejos Comunales (cinco cohortes graduadas) y el Diplomado en Formación Sindical con (cinco cohortes graduadas) en la Facultad Experimental de Ciencias (FEC). También ha coordinado la Zona Zulia-Falcón del Ministerio del Trabajo (2004). Ha publicado: El movimiento de trabajadores en Venezuela durante la revolución bolivariana: 1999-2012 (2017); Movimiento estudiantil y proceso político venezolano (2007); El protagonismo popular en la historia de Venezuela (2008-2015); Los Consejos Comunales y el Socialismo del Siglo XXI (2009); y Venezuela ante la globalización, la crisis mundial y los retos de su desarrollo (2012), además de 5 capítulos de libros científicos, 45 artículos científicos y 50 ponencias en eventos nacionales e internacionales. Es miembro del Programa de Estímulo a la Investigación (PEII), nivel C. Egresó en pregrado con 19,41 puntos de promedio (LUZ, 1994). Ha dirigido 10 proyectos de investigación en la FEC-LUZ. Actualmente dicta semestralmente las materias de Historia de Venezuela, Historia de América, Intercambios económicos y simbólicos, y Poder y Movimientos Sociales, en la Licenciatura en Antropología de LUZ. Ha dictado los seminarios Lucha de clases en el siglo XXI. Movimientos sociales y formas de participación política; y El análisis marxista y la sociedad global del siglo XXI, en el programa de Doctorado en Ciencias para el Desarrollo Estratégico de la Universidad Bolivariana de Venezuela, en Maracaibo. En la División de Extensión de la FEC desarrolla anualmente seminarios sobre: Crisis política en Venezuela; Marxismo y Antropología; Movimientos Estudiantiles en Venezuela; Movimiento de Trabajadores en la Venezuela Contemporánea; Crisis Económica Mundial y su repercusión en la economía venezolana; Movimientos Sociales y Protagonismo Popular en la Historia de Venezuela (dictado también en el Centro Internacional Miranda -CIM- y en Fundacite-Mérida en 2016); y el seminario La Lucha Armada en el Oriente de Venezuela: 1965-1990, en el CIM (2017). Es coinvestigador en el Proyecto: “Historia de los frentes guerrilleros Antonio José de Sucre y Américo Silva: 1966-1990”, Centro Nacional de Historia (2016-2017). Investigador principal en el proyecto “Identidades en el estudiantado de la Universidad del Zulia” y del programa de investigación “Universidad del Zulia: comunidad, organizaciones e identidades” (2017-2019).

 @cruzcarrillo09

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