En la dirección correcta. Parte II

Las orientaciones del presidente Nicolás Maduro en su alocución anual continúan dando de qué hablar. Definió un rumbo, y el mismo se está ejecutando partiendo de lo asimilado en 2014, cuando a pesar de las acechanzas y el saboteo económico Venezuela logró fomentar la disminución del Índice Gine (*), así como el desempleo y la pobreza crítica; es mucho más de lo que pueden decir países del viejo mundo sometidos a las terribles recetas de del FMI y el Banco Europeo.

Estas disminuciones favorables, así como las orientaciones emanadas, son el resultado acumulado de tres lustros de revolución y las acciones preventivas asumidas por el Presidente Maduro, que concretan la defensa de este saldo social sin comparación con ninguna época de la historia republicana del país.

El establecimiento de un debate sobre el consumo y el precio de la gasolina, un nuevo esquema cambiario que mantenga la capacidad de compra del pueblo venezolano y otras previsiones económicas, marcan la pauta ante la guerra económica que pretende desgastar y derrocar la revolución.

Sobre el tema cambiario siempre se ha generado polémica, en este caso por mantener uno de los tipos de cambio a 6,30 Bolívares por Dólar. En el foco revolucionario es absolutamente comprensible, sobre todo en tiempos de acechanzas, puesto que mantener esta paridad cambiaria a los alimentos y medicinas establece una protección adicional para el pueblo.

El otro aspecto económico es el aumento del salario mínimo en un 15%, elevándolo a Bs. 5.633,47, aplicable por supuesto a pensiones y sobresueldos, esta medida perfila sin lugar a duda el objetivo de considerar al pueblo por encima de cualquier otra variable.

En fin, fue una alocución que reivindica y reajusta lo esencial de la política socialista.

El tema del endeudamiento causa estridencia en el lado opositor, sorprende el cinismo, porque cuando el país fue hipotecado en las décadas del 80 y el 90 nunca fueron críticos, ni siquiera en la tibieza. Aplaudían con ganas los anuncios hambreadores, porque los paquetazos no tocaban sus intereses y les aumentaban sus ganancias.

El endeudamiento emprendido por el presidente Maduro no impone la pérdida de la soberanía, ni condiciones impagables, ni implica que el pueblo pase hambre o pierdan empleo y previsiones sociales; algo totalmente distinto a lo que hemos visto en América Latina en el pasado y en el presente como ahora sucede en España y Grecia.

Por cierto que los mercados europeos, muy preocupados de sus ganancias, andan muy alarmados por el triunfo de la izquierda en Grecia y por la multitudinaria marcha de Podemos en España, puesto que las plataformas políticas progresistas necesariamente parten de la crítica correcta a las medidas fondomonetaristas y neoliberales.

Nuestro pueblo sigue resistiendo con estoicismo y fortaleza a las distintas presiones de la derecha, sobre todo las psicológicas, que buscan manipular miedos primitivos y sembrar desesperanzas.

(*) El coeficiente de Gini se calcula como una proporción de las áreas en el diagrama de la curva de Lorenz. Si el área entre la línea de perfecta igualdad y la curva de Lorenz es a, y el área por debajo de la curva de Lorenz es b, entonces el coeficiente de Gini es a/(a+b).

Esta proporción se expresa como porcentaje o como equivalente numérico de ese porcentaje, que es siempre un número entre 0 y 1. El coeficiente de Gini se calcula a menudo con la Fórmula de Brown, que es más práctica: G=1-Σ(XK+1-XK)(YK+1+YK), desde k=1 hasta k=n-1, G es el Coeficiente de Gini, X es la Proporción acumulada de la variable población, Y es la Proporción acumulada de la variable ingresos. (Fuente Wikipedia).

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José Ramón Rivero

Viceministro para el Sistema Integrado de Inspección Laboral y de la Seguridad Social. Ministerio del Poder Popular para el Proceso Social de Trabajo

 mejansen.sppp@gmail.com      @joseramonrivero

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