¿Cómo se derrota la guerra económica? V : Las exportaciones.

Al igual que las importaciones, las exportaciones deben canalizarlas el CENCOEX y debe hacerlo bajo la premisa de “cuidarnos” de darles suministros en divisas para que “algunos” empresarios lo usen en nuestra propia contra en la guerra económica.

 Bajo el lema “Divisas para la república” debe entenderse el formato de exportación que a continuación debe aplicarse. 

Con la misma dinámica de las importaciones, las exportaciones deben hacerse desde un principio con el CENCOEX.  Empresario que desee  exportar algún bien o producto debe dirigirse al cencoex a formular su propuesta.  Este producto debe cumplir, en primer lugar, con las exenciones  hechas en materia exportadora y con sus regulaciones.  Una vez hecho el pedido, el cual debe estar hecho en físico y en digital, se procede a tramitar su exportación, el cencoex se pone en contacto con la empresa de destino en el país de destino y verifica su pedido, hecho este paso y dependiendo del arreglo de pago que hayan hecho las empresas entre sí, la empresa importadora paga al CENCOEX y este paga al exportador en bolívares y al cambio de la tasa que se haya acordado por el producto.  Como se ve la empresa exportadora nacional no recibe las divisas, sino el CENCOEX, esta recibirá su pago en moneda nacional.

Si la empresa reclama que necesita los dólares para comprar insumos para su empresa o producto que luego exporta, el CENCOEX le garantiza las divisas, pero bajo la modalidad actual.  La empresa que exporta, pero que a la vez importa insumos para la fabricación de su producto, debe demostrar que hace y en qué porcentaje representa el insumo en la fabricación del producto final.  Este nunca debe ser mayor al precio de venta de exportación.

Ej:  Si la empresa fabrica cables eléctricos y necesita cobre para su producción, debe hacerse la comparación de precios entre el insumo y el producto final.  Si necesita 100 toneladas de cobre para fabricar 200 toneladas de cables, el precio de la tonelada de cobre, el cual es en este momento 6400 $ la tonelada, entonces necesitaría de 640.000 dólares para importar la materia prima, y si el precio de exportación de la tonelada de cable de cobre desnudo es de 10.000 la tonelada, está implícito que la ganancia supera al costo.  Lo que no debe, y para eso la informática ayuda, es que se importe más de lo que se exporte para un producto.

Puede existir el caso de que la empresa exportadora importa insumos para la producción de un año o 6 meses.  Cuando es así, el software de gestión se encarga de sistematizar lo que se va ir produciendo y exportando. Lo que no debe suceder es que la empresa importe insumos para 6 meses por 100 toneladas y la empresa solo registre en ese periodo de tiempo exportaciones por menos cantidad.  De existir abastecimiento al mercado interno, debe acompañarse con los soportes necesarios y verificables del monto de ese abastecimiento.  En este caso, los auditores que verificaban las importaciones para el CENCOEX, también pueden verificarnos si la empresa abastece lo que dice que abastece.  Con verificaciones físicas.

O lo que es lo mismo.  La empresa que importa para después exportar y a la vez surte el mercado interno, debe enterarnos de cada venta al mercado interno que haga, de manera tal que podamos llevar registro y control de lo que importó y de lo que exportó y a la vez de lo que dejó en el mercado interno.

Igualmente el tiempo que pasa entre el pedido de permiso para exportar y la exportación en sí, tampoco debe pasar de una semana. Al menos que lo importado deba cumplir con algunas regulaciones sanitarias y de otra índole que involucre más tiempo.

La empresa que solo exporte sin importar insumos, también se le aplicará la misma forma de procedimiento. O sea, para importar y exportar el CENCOEX será el banco y el almacén, a la vez que es el intermediario.

Al momento actual las empresas exportadoras tienen cuentas en el exterior donde, ya sabemos, manejan las divisas a su antojo y conveniencia.  Con el nuevo sistema, el empresario no manejará divisas, solo moneda nacional.

Aquellas empresas extranjeras que produzcan y exporten también deberán registrarse en el mismo sistema.  Para estas podríamos darles, cada tres meses, una parte para la exportación de capital en dividendos, podría ser del 50%.  De manera tal, que incluso aquellas empresas que estén en el país, deberán ingresar al país el 50% de sus divisas generadas.  A final de año podría también darse otro 50% pero, sobre el capital total generado.  Con reglas claras y que se cumplan, podremos generar una dinámica que en materia exportadora logremos para que lo que se produce en el país genere divisas para el país y no solo para el empresario.

Con esta modalidad, evitamos a los “Mendoza” de POLAR, que se enriquecen con las divisas que generan, pero usan los dólares del estado para su producción.  O sea, NOSOTROS generamos los “Ricos” y estos  solo “sacan” su riqueza del país. 

“Hay que cambiar el paradigma”

Con este formato se le ponen las reglas claras a las aerolíneas también.  En este aparte, debemos crear una aplicación de punto de venta de boletos para aerolíneas y agencias de viajes.  Imaginemos que el aeropuerto o cada oficina de ventas de cada aerolínea es una terminal de “cajas” de un abasto bicentenario.  O sea, cada venta que genera debe ir a un servidor principal que procesa toda la información de quien vende, a qué precio vende y a quien vende. Esta info debe cotejarse al momento de arreglar cuentas para el pago del 50 % de los dividendos.  No debe haber inconsistencias, ya que el software de gestión que se aplique, no solo controla la venta de boletos, sino la salida de pasajeros por la cada terminal y puerta de salida.

O sea, debemos tener el control de quien compró que boleto y hacia donde, y si salió del país o no.

 

Otras empresas que piden muchas divisas a veces sin tener el suficiente sustento de lo que necesita son las franquicias del tipo Mc Donalds.  Estas, normalmente funcionan como franquicias con ciertos “deberes”, algunas de ellas tienen que comprar la materia prima “primordial” a la compañía madre, pero los perecederos no. Algunas tienen libertades de producción, pero deben ingresar un porcentaje de las ventas como “pago” al franquiciante.  Hay que estar muy claros en los contratos que estos firman, ya que es muy bien sabido que algunas o la mayoría de estas franquicias son de venezolanos que no necesitan repatriar dividendos, sin embargo piden dólares como si fueran compañías extranjeras, y a veces “repatrían” (se embolsillan) hasta el 100% de sus ganancias en dólares.

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Seguiremos en la batalla…



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Joel Romero


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