Pildoritas 14 (año VIII)

La resolución 008610

Quedó claro en los últimos hechos en que las guarimbas, montadas por la ultraderecha, con el calla y otorga de la derecha, financiamiento externo e interno, que dejaron saldos trágicos en pérdida de vidas y destrucción de propiedades privadas y públicas, los mercenarios, que fueron contratados y otros que fueron entrenados para matar, unos para justificar lo que les pagaban y otros estimulados por el consumo de sustancias alucinógenas, más que por acciones devenidas de convicciones ideológicas, usaron armas de todo tipo, especialmente las que disparan balas de todos los calibres para matar expresamente a quienes consideraran obstruían sus planes; así vimos como a personas que intentaban traspasar de alguna manera las barricadas, le disparaban y asesinaban desde azoteas de edificios contiguos, vimos caer civiles y militares y cientos de heridos en su mayorías por armas de fuego.

En esa oportunidad los cuerpos de seguridad, especialmente la Fuerza Armada, estaba en desventaja porque apenas si podían utilizar las bombas lacrimógenas que raramente matan a nadie, mientras eran atacados inmisericordemente con lluvia de balas, bombas molotov, cañones-bazucas de fabricación casera que disparaban morteros que incluso le causaron la muerte a una persona de las que los utilizaban.

Ante la posibilidad no descartable de que se repitan los hechos, incluso con más fuerza porque han tenido tiempo de organizarse, conseguir financiamiento, introducir más mercenarios y reclutar nuevos actores entrenados y dispuestos a actuar por dinero y/o droga, la Fuerza Armada y en general los cuerpos de seguridad no pueden presentarse en el campo de batalla con flores, ni con banderitas de paz, tienen la obligación de, no solo salvaguardar la vida de los ciudadanos que somos la mayoría casi absoluta del pueblo, pero también sus propias vidas.

¿Cómo pretenden quienes rechazan la resolución mediante la cual se autoriza a los miembros de la las fuerzas de seguridad, utilizar armas que les permitan en un momento dado devolverle, por ejemplo los ataques a un francotirador, y de alguna manera anular su capacidad de fuego?, o simplemente lograr el efecto disuasivo cuando quienes ejercen la violencia saben que si disparan les van a devolver su ataque en la misma medida, simplemente en cumplimiento del uso proporcional de la fuerza que permite proceder a garantizar el evitar la pérdida de vidas, la propia y la de toda la ciudadanía.

Venezuela no es un país de otro planeta, los integrantes de nuestra FAMB no poseen rayos paralizantes que no maten a nadie, sino que los inhiban en sus acciones violentes, eso solo se ve en películas de ciencia ficción, están dotados para actuar en defensa propia y del pueblo y no pueden renunciar a ello, como si a un bombero se le mandase en traje de baño a apagar un incendio, o a un músico a tocar flauta con una piedra en su boca.

Quienes se oponen a esta decisión, son personajes que cada vez que veían caer un soldado, un guardia nacional o simplemente cualquier ciudadano, hacían fiesta.

Lo que si debe operar, y ello bien sabemos, es una preocupación de quiees dirigen las fuerzas del orden y está plasmado en todos los manuales sobre el uso de la fuerza por parte de los organismos del orden público, es que jamás se actúe utilizando las armas de reglamento, sin que sea absolutamente necesario y no haya la posibilidad de por otra vía, evitar la pérdida de vidas.

De otra manera sería como enfrentar una banda del crimen organizado, con un rolo y un escudo, cuando se sabe que esas organizaciones delictivas andan armadas hasta los dientes y cuando disparan lo hacen a matar, con premeditación y alevosía, incluso en menos grado que lo harían mercenarios, expertos en matar no en defensa de su espacios como las bandas, sino para poder cobrar grandes cantidades de dinero para ello.

Entonces, en este campo, no se puede transigir pues está en juego la vida, un bien que muchos perdieron en las dolorosas experiencias vividas durante las guarimbas, en las que la FAMB y otros cuerpos de seguridad tuvieron que llorar sus muertos por culpa de desalmados contratados y personajes como los que aquí no hay necesidad de nombrar, pero que Venezuela les conoce bien, algunos y algunas de los y las cuales andan inexplicablemente sueltos, intentando reeditar los terribles hechos del primer trimestre del año pasado, esta vez con más fuerza y apoyo financiero y mediático interno y externo.-



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Saúl Molina


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