2015

Tal como hay temperatura, hay sensación térmica; hay también violencia y sensación de violencia. Como hay sensación de escasez. Fariseos abstenerse de advertirme que estoy pretendiendo que no hay escasez. No discuto con fariseos, así que lo dejo hasta aquí.

Entra en un supermercado cualquiera, sin histeria. Solo escasean contados productos que, sospechosamente, desaparecen en todas partes al mismo tiempo. El gobierno era malo porque no había papel higiénico, ¿será que ahora que sí hay el gobierno es bueno? Es por una duda que tengo. Si la escasez de esos pocos productos fuese consecuencia de una mala política económica, ¿por qué no hay una carestía general? ¿Dejaste de comer hallacas con su aglomeración de ingredientes?

Toda la vida los comerciantes multiplicaron el precio del dólar hasta por 10. Ahora lo multiplican por 100 o más. Guerra a muerte, con bandera y todo.
No es que todo el mundo está bachaqueando. Basta ver. Es como los motorizados, por unos cuantos suicidas y poquitos atracadores cunde la sensación de que son todos. Mira bien: la mayoría es prudente y honrada. Pero el odio de clase es tal que lleva a generalizaciones descocadas y a ponerles guayas, como exhortó el general Ángel Guaya Vivas, que luego salió blandiendo un arma larga desde una azotea, poniendo en duda su salud mental, salvo para otros locos furiosos como él, como la señora que agredió a Gabriela Ramírez. Esa dama agresora es madre de un crío cuya vida fue salvada en el Hospital Cardiológico Infantil.

La misma cabeza que en las colas grita que ya estamos en Cuba, «pero tenemos patria» y otras frases de igual mollera. No soy siquiatra, así que lo dejo hasta aquí.
No sé de salud mental, pero sí de signos. El discurso del acaparamiento miserable de algunos productos básicos, champú, leche, jabón, pañales, harina de maíz precocida y poca cosa más, es para causar irritación, impaciencia, desmoralización. No me ocuparé de quienes ya llegan rabiosos a todas partes, que tienen un pleito con su pareja y culpan al gobierno. Esa gente, lo siento, no me preocupa. Me alarman quienes se la han jugado por este proceso, que comienzan a dar signos de apocamiento, comparables a menudo con los discursos profundos que vocean «pero tenemos patria». Porque es a ese sector al que va dirigida esta guerra económica. Al sector digamos que «blando» del chavismo, el que dejó de votar el 14 de abril de 2013 por Nicolás Maduro, desolado por la muerte de Hugo Chávez.

Le inducen una irracionalidad que le hace olvidar que Pinochet quedaría como un altruista algo travieso comparado con lo que harían los dirigentes de oposición si llegan a rozar el poder. Si estando en la oposición nos matan a docenas de personas descaradamente, en guarimbas o atentados individuales, ¿cómo será si llegan a gobernar? Nereo Pacheco, Pedro Estrada y Carlos Andrés Pérez serían otros retozones en comparación. Toda la atención se concentró en las muertes de Llaguno, atribuidas aviesamente a Chávez, ¿pero quién mató a decenas de personas el 12 y el 13 de abril de 2002?

Si hemos derrotado a esa gente a punta de racionalidad, en 2015, si arrecia la agresión, habrá que arreciar también la racionalidad.



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Roberto Hernández Montoya

Licenciado en Letras y presunto humorista. Actual presidente del CELARG y moderador del programa "Los Robertos" denominado "Comos Ustedes Pueden Ver" por sus moderadores, el cual se transmite por RNV y VTV.

 roberto.hernandez.montoya@gmail.com      @rhm1947

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