Cosas del pasado (II)

En Venezuela todos éramos indocumentados, hasta 1941 cuando se hizo obligatorio el uso de la cédula de identidad. Para identificarse, antes que apareciera la cédula de identidad, se exigía la partida de nacimiento o la de bautizo, que aparecía, como es lógico, en los registros eclesiásticos. La gente del campo y muchos en la ciudad se ocupaban poco de presentar legalmente a sus hijos. Las mujeres daban a luz en las propias casas bajo el cuidado, de comadronas o parteras. Generalmente la gente salía a identificarse cuando iban a casarse; el resto del tiempo vivía sin ningún documento que la identificara.

El registro moderno se inició en Venezuela en 1873, cuando el presidente Guzmán Blanco decretó la llamad Ley Sobre Registros del Estado Civil, la cual dispuso que los nacimientos, matrimonios y defunciones se harían constar conforme a lo establecido; pero la ley existía y nadie la cumplía.

En 1941 comenzó en Venezuela la etapa moderna de la identificación. Eso fue el 23 de junio de 1941. En esa fecha se promulgó el decreto orgánico del servicio nacional de identificación, y a partir de ese momento se estableció la obligación de la cedula de identidad personal, tanto para los nacionales como para los extranjeros. La cédula de identidad número uno se le dio al general Isaías Medina Angarita, y la número dos al Dr. Arturo Uslar Pietri, quien era ministro de Relaciones Interiores.

Todos hemos oído hablar del Dr. Razzeti, de Romero Sierra, de Acosta Ortiz, de Ascanio Rodríguez, de José Gregorio Hernández. Venezuela tenía grandes médicos y estos facultativos eran un símbolo de sabiduría para el pueblo, de honestidad y de perseverancia. Tenían un gran sentido de solidaridad. Nuestros galenos en aquella época, por lo menos hasta los años 30, ejercían la medicina general. Estudiaban todo el cuerpo humano para mantenerse al día y una que otra vez, como casi todos hablaban francés, les llegaban revistas de París y renovaban sus conocimientos. Existían muy pocos especialistas en determinadas áreas del cuerpo; sin embargo, los que habían eran muy buenos. Estos médicos eran sabios y estudiosos y penetraban hasta donde lo permitían los avances científicos de la época. El Dr. Hernández fue el pionero de la medicina experimental en Venezuela y fue el primero que trajo el microscopio e hizo grandes investigaciones. Los pacientes, generalmente, iban al consultorio y pagaban cinco bolívares de los viejo) por la consulta; si el médico iba a la casa , que eso era muy frecuente, cobraban diez bolívares(de los viejos), por la visita.

Muchos médicos iban a pie con su maletín en la mano, como el Dr. José Gregorio Hernández, otros en bicicleta y algunos los más modernizados de la época, iban a caballo, entonces un galeno a caballo era un médico respetable.

En aquel tiempo en Venezuela no se conocía el lavamanos, sino el aguamanil, un mueble imprescindible; tenía una jarra de agua, una ponchera, un paño limpio y su jabón azul.

Tampoco se conocía la poceta, lo que había eran letrinas o escusados. Las primeras pocetas las trajeron las Compañías americanas y tenían un tanque arriba y el agua bajaba por impulso cuando se halaba una cadenita. Las pocetas recibían el nombre de Wáter Clóset término Inglés. No se usaba el papel higiénico o papel toilette sino hojas de plantas o papel de periódico cuando se conseguían, pues los periódicos no llegaban con frecuencia: La Esfera, el Morrocoy Azul (semanario humorístico), el Ultimas Noticias que se vendía en una locha, El Universal, El Nacional que en aquella época era un gran periódico y se vendía en medio . Las damas no usaban toallitas higiénicas. Lo que usaban era un pedazo de tela que lo lavaban, hervían y lo volvían a utilizar. Pañales para los niños olvídenlo. Luego se utilizaron los pañales de tela, que era un gran alivio y trabajo para las madres, pues tenían que estar lavándolos permanentemente. Hoy tenemos el pañal desechable (un gran invento).

Dicen algunos científicos, que esta generación va a ser una generación de sordos y ciegos, porque usan mucho la vista en aparatos como las computadoras, celulares, DS, Nintendo, Wii etc. Y sordos, porque utilizan los aparatos de sonido a todo volumen. Antiguamente lo que había era la radio: eléctrica o de pila porque fallaba mucho la luz. Las casas se alumbraban antes que existiera ese gran invento, la electricidad, con lámparas de carburo o kerosene y con velas.

Los solteros pasábamos mucho trabajo, porque las damas de aquella época eran vírgenes hasta el matrimonio. Si teníamos una novia, nos fijaban los días de visita de tal hora a cual hora; y si pasábamos tres meses sin casarnos, el padre de la novia nos llamaba a botón y decía ¿Cuándo se van a casar? O están madurando cambur. Los amores eran platónicos nada de nada. No como ahora que los jóvenes dicen que enamorar una mujer es pérdida de tiempo, que se debe ir al grano; entrar a matar como los toreros (dicen ellos). La mujer no debe ser considerada como un objeto sexual, hay que enamorarlas, rodearlas de cariño, quererlas, amarlas con intensidad. La mujer es la creación más hermosa que ha hecho Dios sobre la tierra.



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Raúl Ramirez

Abogado, profesor y escritor. Ex-guerrillero.

 rauljoseramirez@hotmail.com

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