Festín de Oportunidades

Salí bien temprano en busca de auxilio navideño a la buena de dios y
como pude me metí en la primera cola que conseguí frente del negocio
de un chino en un pueblo de Margarita y, sin preguntar ni saber qué
productos se iban a despachar allí, me sumé a la espera sin mucha
agonía ni nervios exorbitados, pues razones no había a la duda, para
pensar lo que pescaría en río revuelto, pero mi infortunio ligero
llegó.

En la casa no teníamos nada que comer y, el hambre apuraba, ni carne,
ni pollos, ni pescado, es decir, nevera pelada y para el colmo de los
colmos de guarnición como aditamentos nada y, como los pdvales están
en ruina total no se puede pelar cualquier cola de auxilio que uno
divise o se forme en compensación de que algo conseguiremos de comer
o, untar o, fregar o, resguardar, total en esa andamos por nuestro
bien de vivencia.

Corrieron las horas y el chino que no abría y nosotros allí como el
que busca su salvación sin saber si no las darían y, los pies se
cansan y, la gente comienza a fastidiarse y el desorden entra en
acción, cada quien opina lo que mejor le parezca, pero nadie sabe para
qué es la cola y, la cola permanece y crece y, la imaginación comienza
a dar sus frutos y más si alguien se atreve a decir lo que saldrá a
flote y, la angustia es controlada sin ninguna pastilla de
adormecimiento, aunque dan ganas de todo.

Pero, será qué estas colas no se acabarán nunca más, piensa uno en
silencio y con dinero en el bolsillo sin poder gastar a gusto de
escoger como antes y, al fin una ventana de luz nos ilumina y un chino
aparece con su lenguaje prestado al castellano nos da la bienvenida
como información de reacomodo, detalla que se tratará de un combo de
buen gusto y de satisfacción para las mujeres que serán las que podrán
llenar sus necesidades con su uso y consumo.

Las tripas se nos engrinchan y la mala voluntad nos invade y pensamos
y maldecimos y seguimos en la cola, creyendo que el chino es un bocón
que nos quiere correr a su ganas y, comienzan a salir los que primero
entraron y uno lo ve y no lo cree después de tanto tiempo perdido, la
nevera seguirá vacía pues, de alimentos nada a no ser que nos caigan
del cielo intuimos como buenos creyentes y católicos al fin, pero que
va hay que agarrar, aunque no sea lo que buscamos que otras gozarán un
imperio y saldrán bien mas no nosotros.

Y viendo de lo que se trata el combo embolsado nos atrevemos a
preguntar: ¿sólo eso? Y sólo eso, nos responden esperando nuestro
turno que, lo que provoca es morirse del susto por no morirse de otra
cosa y, agarra que se acaba oímos y sin mucha precaución uno agarra su
combo, aunque el estómago se derrita de desconsuelo y el sol nos haya
quemado y, sin mucha alarma preguntamos por el valor del combo, para
ver si valió la pena el esfuerzo realizado y, la respuesta no se hace
esperar y, es cercano a los 350 Bs que, para el tiempo que estuvimos
parado eso es nada para cualquier bolsillo repleto de dinero de dinero
devaluado y, sin caer en ofensas de machistas salimos a la calle con
dos paquetes de modes y dos paquetes de toallas diarias para la
intimidad de la mujer después que le venga lo que le viene mensual por
su vagina y, nosotros como no tenemos mujer en esa situación los
meteríamos en la nevera a ver si se transforma en otra cosa que se
pueda comer, aunque sea años después.

Nada satisfechos perdimos la oportunidad que no llegó de ponernos en
algo que consumir con la boca y , aunque bien oriondo salimos y con
dignidad nos mantuvimos en la misma situación quedamos.


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Esteban Rojas


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