¡Navidad esperanzadora!

Nos estamos preparando para tener una Navidad esperanzadora, apuntando a un 2015 en positivo. Estamos cerrando un ciclo con inconvenientes serios internos y externos como la caída del precio del petróleo y la guerra económica, que han servido para reverdecer al máximo nuestras propuestas de diversificación para superar la dependencia mono productiva. Sin embargo, es importante convencernos de que podemos.

Tenemos que aprovechar el tiempo para construir una economía variada que capitalice el fabuloso talento humano que tenemos en todo el país, privilegie al trabajo y la manera honesta de vivir y potencie a los jóvenes investigadores para que con sus innovaciones pongan en valor a todo el sistema administrativo público y privado.

Venezuela tiene todo para acceder al máximo nivel de desarrollo, satisfacer nuestras necesidades y paralelamente ir a la conquista de importantes mercados internacionales con marcas que sientan el honor de lucir un mensaje bien nacionalista: Hecho en Venezuela. Quedó claro que con el petróleo solo no alcanza.

Es alentador vislumbrar un modelo económico de distribución e inversión de la riqueza que tenga sus distintos componentes: un mercado robusto tanto en la calidad como en la cantidad, con buena circulación de bienes y precios justos. Al burocratismo extendido ya lo estamos extirpando.

Los logros alcanzados en el Saren se extenderán a todos los registros y notarías de la República. Nuestro norte es claro y seguro: simplificar los trámites administrativos para racionalizar y optimizarlos. Ya hemos incrementado notoriamente la eficacia, eficiencia, pertinencia, utilidad, celeridad y funcionalidad. Pusimos en práctica la reducción inteligente de los gastos operativos, obteniendo ahorros presupuestarios, cubriendo insuficiencias de carácter fiscal y mejorando notoriamente -como los propios usuarios lo dicen en los medios y redes sociales- las relaciones de las personas con el Estado.

Esta Nochebuena brindemos por la familia, por nuestros compañeros, amigos y sobre todo, por la patria. Ella nos vuelve a convocar a darlo todo, trabajando con un sentimiento de unidad en la acción, formando un gigantesco equipo tricolor con un objetivo común: Ser los campeones de la solidaridad con los que menos tienen.

Queridos compatriotas: reciban el abrazo fraterno mío y de mi amada familia.

¡Pensemos en grande y el futuro siempre será mejor!


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Dante Rivas


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