A cuatro años de la siembra de Argelia Velásquez de Silva

“Creo en la vida en el valor de su existencia y en

el amor como fuerza tenaz que la transforma”

Argelia Velásquez de Silva

Argelia Mercedes Velásquez de Silva, Mujer Revolucionaria y Defensora de los Derechos Humanos en los años más difíciles de la lucha de clases en Venezuela, mujer docente y amiga, militante revolucionaria, poetisa, escritora e investigadora, comunicadora social e irreductible ser humano, es referencia de amor y vida para los revolucionarios de ayer y hoy.

Argelia Mercedes Velázquez de Silva nació el 2 de octubre de 1939 en Aragua de Maturín, fueron sus padres José Ramón Velásquez Ortiz y Juana Carrizales, constituyeron una familia de 12 hijos, 6 hembras y 6 varones. Vivían en el Fundo "Bajo Grande", cerca del pueblo. Allí, con esfuerzo y dedicación, lograron ser prósperos productores del campo.

En 1948, ante el asma de José Ramón y la necesidad de escuela para su prole, se mudan definitivamente para Aragua. Su casa estaba ubicada en la calle Monagas, frente a la plaza Bolívar del pueblo. En julio de 1966, se mudan a San Félix de Guayana, donde ya trabajaban sus hijos mayores: Vitelio, Elvia, Rubén, José Ramón y Argelia quienes habían asumido la manutención familiar ante la vejez de los padres. El señor Ramón muere, en San Félix en 1974 a la edad de 83 años. La señora Juana fallece en Caracas, en 1991, a la edad de 77 años.

Argelia Velásquez estudió su educación primaria en el Grupo Escolar "Cacique Taguay", de Aragua, de donde egreso el año 1956, a los 14 años. Ese mismo año ingresó en el Colegio "Maturín" de dicha ciudad, para estudiar Educación Normal; el segundo año de estos estudios los continuó en el colegio La Consolación de Barcelona, estado Anzoátegui; en el tercer año continuó en la Escuela Normal "José Ramón Camejo" en esa misma ciudad; finalmente culmina el cuarto año en el período escolar 1959-60 en la Escuela Normal "Soledad Clavier" de Maturín, con el título de Maestra Normalista. Una vez graduada, vuelve a Aragua y trabaja como docente en la escuela "Cacique Taguay" y en la "Aniceto Guevara Vegas", hasta el año 1966, cuando se muda a San Félix, estado Bolívar. Al mudarse a Guayana, ejerció la docencia en el Grupo Escolar "Ciudad Piar" y en el "José Tomás Machado" de San Félix. Luego, en Caracas, trabajó en las escuelas "Elías Rodríguez" de San Agustín del Sur y en la "Bolívar" de Santa Rosalía. Después de 17 años de docencia decidió retirarse del Ministerio de Educación. Siempre fue una verdadera pedagoga en sus actividades.

Los padres de Argelia fueron adversos a la dictadura de Pérez Jiménez, pues don Ramón fue activo militante, desde su juventud, del partido Unión Republicana Democrática, que dirigía Jóvito Villalba, por esa razón sufrió prisión por parte de la dictadura. Uno de los hermanos de Argelia, Otilio Rivas, también sufrió prisión en La Pica por antiperejimenista y comunista. Argelia recordaba que cuando lo visitó por dos veces, con apenas 14 años de edad, sufrió los desconsiderados maltratos de la Seguridad Nacional, policía política del régimen.

Argelia escribió:

“En ese período histórico se agrega la persecución de los más jóvenes del pueblo. Entre ellos, Américo Silva, Alberto su hermano, mi hermano Vitelio y los primos, Hernán Benítez, Raúl y Elías Brito, entre otros, quienes en varias oportunidades fueron detenidos y perseguidos por pintar paredes y divulgar propaganda contra la dictadura”.

Argelia militó en el  MIR en 1960, junto con sus hermanos Vitelio, Rubén y José Ramón. El 30 de marzo de 1963, en Aragua de Maturín, contrajo matrimonio con el revolucionario Américo Silva, quien ya tenía amplias responsabilidades políticas en la clandestinidad. No hubo invitados ni fiestas. Únicamente fueron acompañados por la secretaria del tribunal, Luisa Márquez, su padre, su madre y los testigos: Epiménides Mérida, compañero de militancia, y el maestro Rafael León, dos grandes amigos de la familia.

Acerca de este matrimonio y las vicisitudes que les correspondió vivir, con la firme personalidad revolucionaria y su dulzura característica, escribió estas palabras:

“Nuestra unión como pareja se basaba en un compromiso de amor y de lucha revolucionaria que se pondría a prueba en el transitar del camino. Con ese concepto, bien claro para ambos, pero deseosos de tener una familia, vienen los hijos”.

Estos hijos fueron: el primero, Hildemar Antonio, quien nació el 30 de mayo de 1964, en el Hospital Clínico Universitario de Caracas y a quien ponen el nombre de un amigo y revolucionario caído, Hildemar Antonio Ruiz; el segundo, Ítalo Américo, que nació en Aragua, el 18 de enero de 1966; y el terceo y último, nacido el 19 de febrero de 1970 en el Centro Médico de San Félix, estado Bolívar, a quien ponen el nombre de Víctor Ricardo, en recordación de dos de los seudónimos predilectos de Américo. Cuando éste cae en combate, Hildemar Antonio tenía 8 años, Ítalo Américo 6, y Víctor Ricardo apenas 2 años de edad.

Rememorando aquellos días, Argelia de Silva escribió:

“En julio de 1971 me mudo a Caracas y comienzo a trabajar en la Escuela "Elías Rodríguez" de San Agustín del Sur. Al año siguiente, el 31 de marzo de 1972 y cuando apenas tengo ocho meses en Caracas, ocurre la muerte de Américo y todos los sucesos que de ello se desprenden”.

Sin embargo, aunque estaba radicada en Caracas, la muerte de Américo la sorprendió en Guayana, en una casa de seguridad que unos camaradas campesinos de la zona de Pozo Verde le facilitaban para el encuentro familiar.

Fue un golpe muy duro y difícil de asimilar tanto en lo político como en lo afectivo. La viudez no amilana a Argelia, quien continuó en la lucha política militando en la izquierda revolucionaria hasta sus últimos días. Desde 1970 militaba en el partido Bandera Roja y comienza a cumplir responsabilidades en el Frente Socialista Revolucionario, en Caracas, un frente de lucha unitario donde coincidían varios miembros de las organizaciones revolucionarias clandestinas Bandera Roja, Organización de Revolucionarios y el Partido de la Revolución Venezolana, las cuales buscaban formas organizativas legales para aglutinar a los sectores populares.

En ese entonces impulsaron la táctica del trabajo en todos los sectores del pueblo, dejando un saldo positivo de crecimiento y fortalecimiento a las organizaciones revolucionarias recién creadas, a saber, Liga Socialista, Ruptura y los Comités de Luchas Populares. En esta última militaba Argelia.

El Frente Socialista Revolucionario fundó el periódico llamado: "¿Y entonces…?"; otra de las iniciativas del momento político fue la creación del Comité de Defensa de los Derechos Humanos, órgano a través del cual pudieron emprenderse denuncias y reclamos ante tantos asesinatos, desapariciones y torturas desatados por los cuerpos represivos del estado, además asumieron la defensa de los Presos Políticos del país. Allí compartió responsabilidades con muchas mujeres revolucionarias, como Lídice Navas, Margarita Oviedo, Carmen Oviedo, María José Parada, Judith López Guevara, Esther Añez, Norelkis Espinoza, Laura de Prada, entre otras, con quienes le correspondió hacer las denuncias públicas de los oprobiosos hechos represivos y criminales de la época.

Posteriormente, cada organización creó su propio medio informativo. El grupo "Comités de Luchas Populares" editó el periódico  "Qué Hacer", donde Argelia junto con Irma Barreto, Jessica Souffront, Leyda Arias, su hermano José Ramón Velázquez, así como al periodista Giovanny González, entre otros pilares fundamentales del medio que cumplió una gran función de información revolucionaria dirigida al pueblo.

Argelia también ocupó cargos en los Frentes de Masas por mucho tiempo; además formó parte activa de los Comités de las luchas de los pueblos de Argentina, Chile  El Salvador y Nicaragua.

En 1974 ingresó a la Escuela de Educación de la Universidad Central de Venezuela, UCV. Sin embargo, a mitad de carrera, optó por inscribirse en la Escuela de Comunicación Social, de donde egresó posteriormente.

En 1986. Se dedicó a trabajar con sus hijos a través de la Fundación Américo Silva, con un propósito revolucionario muy definido y acorde con las necesidades de la recolección de la memoria histórica de las luchas del pueblo. Esta actividad la conjugó con el trabajo productivo como periodista, en "Producciones Proartim", Empresa de Producción Socialista de prensa, radio y televisión, Del trabajo de Proartim, se sufragan las investigaciones que genera la Fundación Américo Silva, actualmente en manos de sus hijos.

El desgaste físico y los malestares que le ocasionaba una trombositosis esencial que padecía desde el 2002 y que desde agosto de 2010 la mantuvo en crisis al transformarse en una leucemia mieloide aguda que implicó su hospitalización desde el 13 de octubre de este año, le impidieron cumplir con el honor de ser la oradora de orden en el acto que organizaron los camaradas del Colegio Universitario Francisco de Miranda en homenaje a las 23 combatientes del Frente Guerrillero "Américo Silva", masacrados en Cantaura el 4 de octubre de 1982.

Sin embargo, esta fulminante enfermedad no la amilanó para insistir, entre quienes la acompañaron y visitaron en su lecho de enferma, sobre la trascendencia de radicalizar y seguir en la lucha revolucionaria para lo cual consideraba fundamental maximizar el rescate de la memoria  histórica de nuestro pueblo, a fin de que esta sirviera como instrumento de formación política e ideológica.

En esa línea también consideraba deber histórico rescatar y reivindicar a la pléyade de hombres y mujeres asesinados, encarcelados, torturados y desaparecidos por los oprobiosos gobiernos lacayos de la Cuarta República.

También machacaba la necesidad de la creación de tribunales especiales para el tratamiento de estos casos, la urgencia de desclasificar expedientes, la aprobación de iniciativas legales como la Ley Contra el Silencio y el Olvido, y demás instrumentos útiles para hacer justicia y dar fin con esa letal impunidad  que  en el criterio de la Fundación Américo Silva, aún persiste.

Argelia Mercedes Velásquez Carrizales de Silva falleció a las 7:10 de la noche del 26 de noviembre de 2010, viernes de una angustiante lluvia caraqueña, en la sala de terapia intensiva del Centro Médico Docente "La Trinidad", en la ciudad de Caracas.

Tras 71 años de vida por la conquista del Socialismo y en contra del capitalismo Argelia mercedes Velásquez de Silva dejó de existir, dejando un hermoso legado para la posteridad, ahora más que nunca sigue viva la llama de la lucha revolucionaria.

¡¡¡Honor y Gloria a la Camarada Argelia!!!

Frente de Mujeres Argelia Velásquez de Silva.

Correo: frenteargeliavelasquezdesilva@gmail.com

Fuente: Libro Mujeres en Revolución (publicado por INAMUJER) y la Fundación “Américo Silva”.



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