Pedagogía sociopolítica

¿Qué pasa con nuestra Política Económica? (IV)

Fortaleciendo sus potencialidades

Afirmamos en nuestra entrega anterior que debemos, y tenemos, que aprovechar esta coyuntura de la baja de los precios del petróleo para arrancar definitivamente con el proceso de “sembrar el petróleo”. Tenemos, además, otro sinfín de posibilidades. Este largo período de la Venezuela rentística ha sido de un transitar holgadamente fácil para los sectores más pudientes de la población, aquéllos que se han enriquecido infinitamente bajo y a costa de la sombra protectora y cómplice del Estado. No en estos últimos años, sino desde principios del primer período postcolonial.

Sin embargo, no nos llamemos a engaño; el asunto no es solo de números, de guarismos, de datos y series estadísticas. Es mucho más que eso. La transformación socioeconómica de Venezuela pasa por su transformación sociocultural, por el cambio de sus patrones de conducta, por la erradicación de los viejos vicios del enriquecimiento fácil, del acceso a oportunidades labradas por el compadrazgo, el amiguismo, la filiación partidista, el entreguismo, la carnetización, la obnubilación por la alienación, por la copia de patrones culturales de enclave…

La Venezuela de hoy reclama una verdadera revolución, no meros reformismos ni maquillajes. Queremos una democracia social militante, participativa y protagónica.

Recordemos, con Rodolfo Quintero,  que “…la cultura del petróleo es un patrón de vida con estructura y recursos de defensa propios, de modalidades y efectos sociales y psicológicos que deterioran las culturas  “criollas”, expresadas en actividades, invenciones, instrumentos, equipo material y factores no materiales: lengua, arte, ciencia. Configura rasgos bien marcados, originados  en un contexto definido: la explotación de nuestro petróleo por empresas monopolistas de capital extranjero…” Ésta reflexión, una verdad ineludible hasta el ocaso del siglo XX, sigue hoy lacerando nuestra identidad, nuestra soberanía.

Decíamos en artículo anterior publicado por aporrea.org. el pasado 17 de  agosto,  www.aporrea.org/contraloria/a193388.html, que “La “guerra económica” apenas comienza porque, en esta nueva etapa, ya ha cumplido 13 años y se prolongará, sin interrupciones hasta la “caída” del régimen; o sea, hasta nunca. Por eso apenas comienza. Está inscrita en la agenda del imperio contra los pueblos progresistas y, de manera concreta, en América Latina, contra Argentina, Bolivia, Brasil, Cuba, Ecuador, Nicaragua, Uruguay. Venezuela…En el futuro cercano, contra otros países como Costa Rica, El Salvador, Panamá…Esa guerra se inició recién cuando los pueblos de la Patria Grande “conquistaron” su independencia política; en pocas palabras, se inició hace más de ciento cuarenta (140) años, desde el momento mismo de la “neocolonización” por parte de otras potencias europeas y EE.UU.

El conjunto de leyes de la Habilitante sancionadas por el Jefe del Estado, han de significar el arranque de medidas orientadas a contribuir, en el corto plazo, a superar situaciones de escasez que habrán de confrontarse en 2015. Hay que hablarle claro, muy claro al país acerca de lo que significan esas leyes. Mejorará, indudablemente, la recaudación fiscal, aunque ello apenas signifique un 15 a 20% de lo que dejará de ingresar por renta petrolera. Otras leyes harán falta y aspiramos que se produzcan a breve plazo.

Pero lo más importante ha de ser la actitud de la gente, del pueblo. Ante la campaña mediática, que sin duda alguna se arreciará en los próximos meses, hay que multiplicar esfuerzos para el combate.

Reformas como la del impuesto sobre la renta, el Código Orgánico Tributario, la que obliga al incremento de la alícuota del impuesto al lujo, el aumento de los gravámenes a la producción y consumo de cigarrillo y derivados del tabaco, a la importación de licores, además del conjunto de leyes que estimulan la producción de rubros de la economía para superar el fenómeno recurrente del desabastecimiento, han de desembocar en el mejoramiento del mercado interno de la oferta.

Venezuela tiene un amplio espectro de posibilidades por delante. Ante los retos que tenemos que afrontar, debemos tomar otras medidas contundentes, como las de mejorar la eficacia y la eficiencia en todos los ámbitos de la vida nacional. Desde esta tribuna abogo porque en el alto gobierno se tomen las medidas conducentes a mejorar la gerencia y administración del Estado, y tomar conciencia de que hemos estado haciendo “aguas” durante un período de tiempo prolongado. Rafael Ramírez nos dejó una Pdvsa en estado de postración y hay que tomar decisiones rápidas, audaces, valientes, para superar las condiciones de nuestra industria emblema nacional.


[1] Miembro de número de la Academia de Ciencias Económicas del Estado Zulia

César E. Prieto Oberto
Economista

 



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César Eulogio Prieto Oberto

Profesor. Economista. Miembro de Número de la Academia de Ciencias Económicas del Estado Zulia. Candidato a Dr. en Ciencia Política.

 cepo39@gmail.com

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