Chavistas y opositores deben retomar diálogo enmarcado en la Constitución

Ni chavismo es solamente gobierno ni oposicion es solo MUD, de allí que retomar el diálogo es un asunto de corresponsabilidad de todos los ciudadanos venezolanos en este noble país que ya acusa la fatiga de la interminable y dañina polarización política. 

Desde ese enfoque advierto a quienes hoy dicen descubrir teorías del socialismo, lo que para estudiosos marxistas menos superficiales nos viene como una rotunda verdad dialéctica del mundo actual: Las revoluciones del siglo XX fueron por la fuerza de las armas y las del XXI son por la fuerza de la razón, así lo practicó Hugo Chávez y quienes lo invocamos, debemos seguir construyendo mayorías políticas como base de la legitimidad revolucionaria bolivariana. 

Necesario es multiplicar espacios de diálogo plural en la sociedad mediante foros, conversatorios, talleres, conferencias que incluyan dos o más visiones sobre Venezuela. Creemos que ello le permitirá a la sociedad venezolana relegitimar su vida democrática mediante la comunicación y la convivencia entre conciudadanos con enfoques opuestos, porque precisamente interactuando entre sectores diversos es como podemos volver a humanizar la política nacional y neutralizar la propaganda de odio que la ha desnaturalizado en años recientes. 

Necesitamos convivir y para ello debemos legitimarnos los unos a los otros sentándonos a dialogar. 

Dialogar con la oposición no significa renunciar a las más profundas convicciones revolucionarias, sino apoyarnos en nuestras ideas más afianzadas para concertar la resolución pacífica de los conflictos y bloquearle el paso a los oportunistas que hacen del odio un ingrediente provocador en la política venezolana. He allí el mal ejemplo de “la salida”, “las guarimbas” y otros entuertos.

En efecto si en tiempos de la segunda guerra mundial y subsiguiente Guerra Fría, líderes universales e indiscutibles del bloque capitalista y comunista se sentaron tantas veces en la mesa de diálogo sin que ello les hiciera indignos ni extraños a sus ideologías, es hoy inadmisible y hasta “pantallero” que la clase política venezolana se niegue a reanudar conversaciones de paz.

Al acercarse el final de 2014, es inminente la renovación de los poderes públicos este año. La época exige que los dos bloques que hacen vida en la Asamblea Nacional busquen entendimiento en favor del interés nacional. 

Venezuela necesita un nuevo poder ciudadano, con una Defensoría del Pueblo que tenga claridad jurídica sobre delitos como la Tortura y combata intransigentemente contra ellos; una Contraloría General de la República basada en la constitucionalidad no en la encargaduría, así como una Fiscalía que implacablemente persiga la corrupción y presente resultados. Del mismo modo, urge un designar rectores del CNE que no tengan el período vencido y once magistrados del TSJ en igual situación.

Si en la República de Suráfrica, la revolución de Mandela pudo unificar a una población racialmente diferenciada, más aun podemos los venezolanos superar nuestras discrepancias ideológicas por vías no violentas. Que sea finalmente el voto libre, directo, secreto y universal como lo manda el artículo 63 constitucional, nuestro instrumento fundamental para decidir el rumbo de Venezuela.



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Jesús Silva R.

Doctor en Derecho Constitucional. Abogado penalista. Escritor marxista. Profesor de estudios políticos e internacionales en UCV. http://jesusmanuelsilva.blogspot.com

 jesussilva2001@gmail.com      @Jesus_Silva_R

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