Mate y alfajores en Montevideo

Hugo Chávez no comió dulce de lechoza, pero sí un alfajor, cuando concretó el ingreso de Venezuela al MERCOSUR.

A sus enemigos, interesados en aislarlo internacionalmente, el hecho les supo tan amargo como el buen mate: aparte de la bienvenida, los presidentes de Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay le dieron un espaldarazo al saludar en un comunicado las elecciones de la Asamblea Nacional, reconociendo su legitimidad, a pesar del forfait de la oposición y la abstención.

En las calles de Montevideo la simpatía hacia el mandatario es palpable en cada esquina y se extiende hasta cualquier venezolano que ande por allí.

Con 3 millones 400 mil habitantes (500 mil en exilio, producto de una dictadura militar de verdad-verdad), los uruguayos ocupan un territorio similar al del Estado Amazonas y son una nación mucho más austera y menos consumista que la nuestra. Se nota en la conservada sobriedad de sus calles europeas y en la sencillez material y humana de su gente.

“Regresó el huracán Chávez”, tituló en primera plana el diario La República. En efecto, así lo ven.

Ellos no producen una gota de petróleo y llenar un tanque de diesel –que es el combustible más usado en los vehículos, incluidos taxis y familiares- cuesta 20 veces lo que aquí un tanque de gasolina. De modo que la ayuda solidaria les cae como agua bendita. Venezuela financiará la ampliación de una refinería para procesar crudos pesados venezolanos y Uruguay pagará con etanol, aditivo necesario para la producción de gasolina sin plomo para nuestro mercado interno.

Otras ayudas directas serán retribuidas con vaquillonas preñadas para mejorar la calidad del ganado venezolano (Uruguay produce una de las mejores carnes del mundo y, proporcionalmente, es el primer productor mundial de leche), cooperación académica de nivel universitario y asesoría en la reingeniería de Cadafe, área donde tienen experiencia exitosa. También está planteado que nos envíen cemento, pero no es seguro, porque el transporte encarece el costo de la tonelada.

La integración, si es verdadera, semeja una autopista en los dos sentidos. Si no, es otra cosa.

En el marco de la cumbre, los presidentes y ministros de Brasil, Argentina y Venezuela firmaron un acuerdo para la construcción de un gasoducto de 10 mil kilómetros que llevará gas venezolano desde Puerto Ordaz hasta la Patagonia, lo que ha de ser una de las más grandes obras de ingeniería del planeta. Todo esto, según Chávez, es el preludio del Alba.

De diez transeúntes consultados en un sondeo empírico en el centro de Montevideo, sólo uno criticó el ingreso de Venezuela a MERCOSUR. Y lo hizo alegando razones políticas. “No estoy de acuerdo con las orientaciones de los gobiernos”, alegó, en alusión a la tendencia izquierdista de Chávez y Tabaré Vásquez.

Claro que esa proporción disminuye a medida que se penetra en la clase política. Muestra de ello fue el diálogo entre dos periodistas uruguayos transmitido por la televisión local. Uno era el moderador de un programa de entrevistas y el otro ex vicepresidente de la República, militante del ex gobernante Partido Colorado.

-¿Por qué te opones al ingreso de Venezuela a MERCOSUR?

-Porque en todo caso primero debió ser admitido México, que lo pidió antes.

-¿No será porque Chávez es de izquierda y Fox de derecha?

-No, porque todas las encuestas dicen que en las elecciones mexicanas ganará Andrés Manuel López Obrador, que es de izquierda.

-Pero tus reservas no son por Venezuela, sino por Chávez.

-Bueno, él fue un golpista aunque, claro, me dirás que ha sido electo varias veces…

-Fue golpista y por eso fue a la cárcel. Aquí tenemos muchos golpistas que no han visto una cárcel ni de lejos…

El nivel de información de esta gente es muy alto. De Venezuela hablan con un detalle que impresiona. En sus quioscos se encuentran más semanarios y revistas que en cualquier otra capital latinoamericana. La cultura en un país parece inversamente proporcional a su número de Mc Donald’s.

De la cumbre, para decirlo en términos beisboleros, salimos con la camiseta del equipo y voz en sus reuniones, pero en lo económico permanecemos en el dogout. Así se dificulta que, en otras latitudes, nos etiqueten como un Estado paria, aislado o forajido.

Convertir ese éxito político en uno económico dependerá de cómo negocie Venezuela las condiciones de ingreso efectivo al mecanismo, de modo que crezcan y se multipliquen nuestras industrias, en lugar de esfumarse ante la competencia brasileña y argentina. El desafío es que no sólo seamos pitcher en una lomita petrolera –que genera poco empleo-, sino que también bateemos y peguemos nuestros jonroncitos en el resto de la economía.

Si no es así, el MERCOSUR terminaría siendo, en realidad, una versión más del ALCA. Amarga como el buen mate.

Taquitos

RENUNCIA. Un senador uruguayo, Guillermo Chifflet, del gobernante Partido Socialista, renunció a su escaño para no tener que votar a favor del Tratado de Protección de Inversiones con EEUU, enviado al Congreso por el presidente Tabaré Vásquez, el cual es visto como una especie de anticipo de Alca. Ya antes Chifflet se había opuesto al envío de tropas uruguayas a Haití y a la participación de militares de su país en las maniobras Unitas, organizadas por el Pentágono. El episodio ilustra el hervidero que aqueja a la izquierda gobernante –en trance de gobernar con pragmatismo o mantener sus posturas históricas- y la cuerda floja en que, a ratos, parece ubicarse el gobierno de Vásquez.

CALDERA. Extraña la oposición de Primero Justicia al ingreso de Venezuela a MERCOSUR, iniciativa que, antes que Chávez, ya se había propuesto el gobierno socialcristiano de Rafael Caldera en la tristemente célebre Agenda Venezuela.

PARO. 60% de los hogares venezolanos estuvo a punto de pasar una Navidad sin bombonas de gas, como aquella de diciembre de 2002, debido a un conflicto económico-laboral que por lo pronto quedó postergado hasta enero. Explican fuentes del sector que la congelación de tarifas del gas en bombonas por más de dos años ha generado una situación crítica entre los distribuidores, sobre todo en las empresas más pequeñas, que como consecuencia vienen siendo absorbidas por ciertos monopolios que, obvio, poseen músculo financiero. El paro obedece a demandas laborales que los distribuidores dicen no poder satisfacer por la congelación de tarifas.

MOROCHAS. Las políticas se miden por sus resultados. Aunque no puede afirmarse que una cosa sea consecuencia directa de la otra (seguramente incidieron más las presiones de los amos del circo), lo cierto es que la utilización de las “morochas” facilitó el desenlace de la campaña electoral parlamentaria, es decir, el retiro de los principales partidos de la oposición.

Sin el fulano mecanismo (que en su momento cuestionamos aquí por agredir la representación de las minorías), los partidos opositores, en especial AD, posiblemente habrían tenido un poquito más que cuidar antes de lanzarse a morir en la playa, como las ballenas. Al gobierno le interesaba asegurar las dos terceras partes de la AN, pero no copar un 100%.

Por el lado opositor, eso de denunciar las morochas y al mismo tiempo utilizarlas con la tarjeta del MIN-Unidad terminó de empujar al abstencionismo a buena parte de sus propios partidarios, perplejos por la nueva contradicción. En fin, un mecanismo odioso, que la nueva AN debería proscribir en una reforma electoral.

CITA. "(El boicot a las elecciones) renovó las preguntas acerca de si el compromiso de la oposición con la democracia es más grande que el del presidente". Editorial de The Washington Post.


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Ernesto Villegas Poljak / Quinto Día

Periodista. Ministro del Poder Popular para la Comunicación e Información.

 @VillegasPoljakE

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