11 ideas-fuerza como aporte a la Ministra Delcy Rodríguez

Comunicación hiper-capitalista-burguesa y comunicación eco-socialista-emancipadora

  1.  

La comunicación burguesa tiene al menos seis décadas realizando acciones incesantes en análisis e investigación de mercados. Su objetivo ha sido detectar tendencias y en consecuencia, modelar gustos, sensibilidades, sentidos de pertenencia e identidades. Y, desde luego, reproducir el sistema metabólico del Capital, arrancándole el producto de su trabajo al trabajador. Nosotros no sólo podemos revertir este orden. Más aun tenemos hoy el alto compromiso histórico de comenzar a debatir y re-construir en colectivo los nuevos medios y modos de producción simbólica. Así como los estándares mínimos aceptables para realizar --y pronto-- una comunicación ético-estética, con alto rating/ sintonía/ lectoría, de calidad, emancipadora, libertaria y eco-socialista. En una palabra, una comunicación primero humana y en consecuencia política, con real poder contra-hegemónica. Vale decir, que logre competir en términos de calidad y aceptación con las mejores realizaciones simbólico-mediáticas del planeta. El látigo de la contrarrevolución hoy nos lo viene exigiendo. Y si no se cree en l necesidad y urgencia de esta operación, intente alguien conversar siquiera 5 escasos minutos con ciertos sujetos fanatizados/ / histerizados/ fascistizados de nuestra patanesca clase media elevada, como la caracterizó Alfredo Maneiro desde la década del 80.

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El capitalismo mundial invierte miles de millones de dólares al año en análisis y producción de discursos políticos, mediáticos, investigación de mercados y creación de cátedras e institutos de filosofía del lenguaje, teorías e investigación para la comunicación. ¿Por qué? Pues porque sin comunicación hegemónica en favor de sus decadentes y avaros intereses, sencillamente el capitalismo se acabó. El capitalismo se sostiene no tanto por la hegemonía del dólar en las transacciones en los mercados internacionales. Mas aun se mantiene gracias al consenso político cultural capitalista, pasatista, consumista, individualista, anti-político y pro-lacayo globalizado que a diario digerimos sin darnos cuenta la comprarles como nuestra dieta cotidiana paquetes de entretenimiento en series como, por ejemplo, Friends, Two and and Half Men, The Big Bang Theory y en portaviones de ideologización disfrazados de programas de comunicación e información tales como las que estilan producir CNN, Fox News, CBS, et alt. Pero denunciar a secas esto es arar en el mar. Es preciso radiografiar y desmontar estas instituciones y sus operaciones manipuladoras; y proponer otras ética, estética, valorativa , narratológica y representacionalmente diferentes y más poderosas. ¿No es esto lo que ha hecho en algún modo Brasil con algunas de sus connotadas telenovelas culturales/ anticoloniales? ¿No fue lo que hizo México por décadas?

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Superar la comunicación hegemónica de la derecha global NO es cosa de militancia roja/ rojita, roja/ rajada, voluntarismo o de cristianas intenciones. Más efecto hegemónico pro capitalista/ consumista/ pasatista y anti socialista tiene sobre la juventud de Venezuela, por ejemplo, la conversión de Miley Cyrus de la candorosa “teen-ager” Hanna Montana a la heredera impúdica de Madonna, que todas las declaraciones al hilo ofrezca en la ONU María Corina Machado y los estegosaurios de la MUD. Pero como este fenómeno de, ppor ejemplo, la Cyrus NO pareciera ser evidentemente político, pues generalmente pasa desapercibido. Pero no por ignorado deja de hacer su efecto corruptivo sobre las mentes y corazones de toda una generación que creció idolatrando a Miley Cyrus. Y ahora, apenas Cyrus cumple los 18 años, pues modela a nuestras juventudes en la utilidad de prostituirse con embrujo al mercado hiper-capitalista y escabroso de Hollywood. Ver como la tierna modeladora de juventudes a nivel mundial sale a escena de una inmensa lengua fálica, vestida de cabaretera y al punto refriega sus esfínteres contra el órgano masculino de su presentador vestido de encarcelado, es un espectáculo evidentemente anti-ético y anti político. Que Cyrus patee en escena la bandera de Venezuela, como acaba de hacerlo recién es así parte del contrato político/ discursivo que la torna una “celebridad” del espectáculo capitalista global. Igual que a Chaquira. Vivimos la concreción de lo real devenido en el “sálvese quien pueda” típico de toda imaginería reaccionaria y darwinista social capitalista. Explicaba John Dos Passos: “En el capitalismo los únicos que salen ganando son los estafadores”. Y es lo que nuestras cadenas de cable exhiben cotidianamente a nuestra población, en su mayoría infanto-juvenil: el relato de una estafa de los valores como la más alta realización e inclusión, realización y prestigio social. Entonces, o logramos contraponer un discurso capaz de responder efectivamente a este régimen del mundo al revés, o muy pronto nuestros jóvenes manipulados/ sifrinizados decidirán masivamente en elecciones en favor de un modelo simbólico/ político que concuerde con dichos valores, códigos de reconocimiento, de prestigio y de aceptación hiper-capitalistas típicamente burgueses.

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Con todo respeto a los inmensos y bien intencionados esfuerzos realizados, no es creíble que ningún analista político de izquierda, salvo Chávez, pueda competir en términos de rating en horario estelar de 7 a 9 pm con un especial donde las principales celebridades de Hollywood decidieron recientemente mostrase sin photoshop, como de hecho ocurrió. Y O un video de Lady Gaga. O una confrontación del Real Madrid y el Barza. Y de este tipo de programas altamente adictivos tenemos hoy decenas o centenas en cada franja horaria estelar.

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Es evidente para millones de jóvenes y no tan lozanos venezolanos de 12 a 30 años, digamos, que Friends o ER son programas más amenos, digeribles y educativos que Zurda Konducta. Sin desmerecer en modo alguno del inmenso y encomiable esfuerzo que a diario libran con arresto y compromiso de clase los jóvenes camaradas conductores de este programa.

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De hecho, el problema/ desafío no está en sí en los programas o los conductores de estos. Está sí en los paradigmas filosóficos y los códigos epistemológicos, epistémicos, metodológicos, valorativos y las practicas ético-estéticas que manejan. Desde luego una nueva praxis de clase en el plano mediático/ simbólico debe estar en sintonía asimismo con las teorizaciones y hallazgos más recientes en materia de nuevos estándares, formatos industriales masivos y patrones de calidad mediante los cuales hacer una nueva y excelente televisión, una nueva y seductora programación radiofónica, y una nueva y positiva prensa escrita y electrónica. Amén de una atinada contra-ofensiva en las mal llamadas “redes sociales”. El arsenal mediático-ideológico que nos funcionó con Chávez, no pareciera ser lo que va a funcionar con éxito a futuro. El reciente programa de Contacto con Maduro es una iniciativa muy positiva. Pero el problema es que en los medios hoy se impone el sistema de la locomotora según el cual cada programa hace de máquina propulsora del rating del programa siguiente. Cualquier bache es pues, mortal. La única alternativa así es una programación de altísima calidad --estética y de contenidos-- en cada franja horaria.

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La cablera INTER, por poner ejemplo, está ofertando por 179 Bolívares factores diferenciadores como un Plan Básico, con 78 canales incluyendo TNT HD y SPACE HD. Y en prepago hasta 2 decodificadores y un segundo deco adicional por Bs. 430. ¿Porqué hace esto Inter?. ¿Será porque se metió a sociedad filantrópica? ¿O porque quieren informar, educar y entretener higiénica ideológicamente a los venezolanos? La apología del hiper-capitalismo simbólico repetida mil veces deja de ser una hipótesis de verdad y de deseo para tornarse la verdad misma, diría hoy Goebbels.

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Ya lo decía el viejo Marx: el ejército de las mercancías es más peligroso que el de los tanques de guerra. Y como no se puede luchar con el capitalismo con las viejas armas del espontaneismo o el reformismo mediático, pues nos toca --y bien bueno que nos toque-- parir una nueva y original praxis contra-hegemónica venezolana y nuestro-americana de gran calado. Una praxis capaz de interactuar y apelar con eficacia y eficiencia contra-hegemónica, primero a los jóvenes, segundo a las amas de casa y tercero a las clases medias ideologizadas/fanatizadas. Segmentos de clase, por cierto, tan proletarios, explotados y alienados por el Capital como la clase obrera. ¿No son estos hoy los estratos dilectos de la oligarquía y la burguesía capitalistas en el contexto gurimbo-maníaco?

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Pero no se da a luz una nueva y genuina hegemonía sin antes asumir --con todas sus derivaciones-- que la guerra contra Venezuela es y va a ser cada día más mediático-simbólica que puramente armamentista. Es decir, que hoy los generales que administran y previenen las principales guerras y construyen los vertebrales consensos democráticos son más los políticos y los expertos en filosofía del lenguaje, teoría critica, y análisis de discurso político y mediático que los clásicos comandantes de pelotones. Como ha repetido Noam Chomsky: EE.UU. no tiene capacidad de invadir sino a países desarmados y divididos. Asumir la realidad de un cambio de perfil de la guerra en nuestro caso presume, en primer punto, comparar las inversiones presupuestarias en armamento en comunicación/ educación de cuadros. Estados Unidos por algo dedica un presupuesto casi tan igualmente astronómico a la inversión mediático-simbólica como el que destina al rubro armamentista. ¿Será Por algo?

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Pero decir todo lo anterior sin proponer una ruta desde donde entablar esta partida de ajedrez contra el capitalismo en su fase de crisis próxima a las situación terminal por ahora conjurada con base en mercancías simbólicas y ofensivas no tanto, no es justo. Asumimos el llamado del camarada filósofo Fernando Buen Abad como una buena apertura. Buen Abad llama a debatir el abajo social y el Estado articuladamente: “… como autocrítica primero y en escenarios muy diversos, sobre la necesidad de impulsar y multiplicar las Escuelas de Cuadros para la Comunicación Emancipadora. Unas veces como talleres, otras como laboratorios y unas más como Fundaciones (tal cual la Cátedra Libre o la Fundación John Reed que propuse a Tele Sur alguna vez)… incluso como una iniciativa del ALBA y de UNASUR y como parte de una Cumbre de Presidentes en Comunicación. La necesidad y la autocrítica siguen en pie. La “Guerra Mediática” capitalista que agudiza sus agresiones contra los pueblos no admite eufemismos, no admite reformismos, no admite dilaciones. No hay práctica revolucionara correcta en materia de Comunicación sin teoría revolucionaria correcta.” De escenarios como estos pueden emerger ideas sobre telenovelas de alto impacto, programas de concursos de molde socialista, programas humorísticos y educativos en cuyo seno se construyan relaciones sociales y relaciones con la naturaleza eco-socialistas, mesas redondas dinámicas y con un formato estético de análisis en profundidad de problemáticas estéticamente análogos a algunos programas de la televisión europea. Informar, educar y entretener desde el horizonte de un socialismo simbólicamente radical, eficaz y sexy es nuestro gran desafío.

11.

Por tal quienes hemos asumido a veces que hacer contra-hegemonía es posible con voluntarismo, activismo político entusiasta y apasionamiento partidista debemos rozar las conclusiones de Marx al respecto: “Las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época; o, dicho en otros términos, la clase que ejerce el poder material dominante en la sociedad es, al mismo tiempo, su poder espiritual dominante. La clase que tiene a su disposición los medios para la producción material dispone con ello, al mismo tiempo, de los medios para la producción espiritual, lo que hace que se le sometan, al propio tiempo, por término medio, las ideas de quienes carecen de los medios necesarios para producir espiritualmente. Las ideas dominantes no son otra cosa que la expresión ideal de las relaciones materiales dominantes, las mismas relaciones materiales dominantes concebidas como ideas; por tanto, las relaciones que hacen de una determinada clase la clase dominante, o sea, las ideas de su dominación”.



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Luis Delgado Arria


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