No son guarimberos, son garimpeiros

Guarimba es un lugar en donde solíamos refugiarnos los niños de mi generación durante nuestros juegos demás de candorosos.

Nada que ver con las prácticas de rencor, piromanía y salvajismo convulsivo contra personas, animales, vegetales y cosas que caracteriza hoy a ciertos fanatizados y mercenarios.

¿Porqué llamarlos entonces guarimberos?

Garimpeiro es una voz portuguesa que designa a un minero o pequeño buscador de piedras preciosas generalmente en la Amazonía.

Algo muy parecido a lo que hacen algunas almas fascistizadas por los medios burgueses, jolivud, CNN y los partidos elitistas que suplantan hoy a AD y  Copey: arrasar sin más con los derechos al libre tránsito, al derecho a asistir al trabajo, a la escuela, al hospital, al hogar, al parque, al encuentro religioso, al encuentro amoroso o a la partida de ajedrez o dominó. Y atentar contra los derechos incluso de la naturaleza.

Por eso garimpeiro me parece mejor calificativo.

Pero también es inexacto llamarlos así. Los garimpeiros son generalmente humildes obreros y mineros que vegetan en condiciones infrahumanas, arriesgando incluso su vida en la búsqueda de un aluvión.

Los jóvenes y no tan jóvenes que se prestan o son pagados para abofetear los derechos de sus vecinos, incluyendo niños, adultos mayores, enfermos y personas con emergencias, constituyen una cepa humana definitivamente aparte. Aunque trabajan para conseguirle al imperio Occidental el aluvión de nuestras cada día mas suculentas reservas petrolíferas, gasíferas, carboníferas, diamantíferas, acuáticas y de bio-diversidad .

O dígame usted como calificar a una persona que premeditadamente impida que un prójimo infartado o gravemente herido, una persona de la tercera edad asfixiada, un niño en estado de shock o una mujer pariendo reciban atención médica?

Es que incluso durante las guerras hay códigos de honor entre las partes enfrentadas para atender a los heridos, los niños en situación de enfermedad o riesgo, los heridos o los enfermos.

Pero al igual que los garimpeiros, los mal llamados guarimberos son carne de cañón de grandes compañías transnacionales, quienes les ofrecen una pequeña paga para que éstos alcancen la gran veta y así poder mercadear luego en la Bolsa acciones en concesiones mineras de dudosa legalidad.

Los garimpeiros de Altamira y otros lugares son tan dañinos para la convivencia ciudadana y para la política como el cianuro, el mercurio y las grandes mangueras a presión con que los garimpeiros de la Amazonia arrasan la capa vegetal de los ríos y en general de la selva Amazónica.

Como será la cosa que estos neo-garimpeiro están incluso demoliéndole la popularidad a algunos calladitos y ladinos líderes de la derecha.

Pero, como para combatir el fascismo es menester bosquejar primero su compleja fisionomía exponemos de nuevo algunas ideas útiles y escasamente socializadas respecto del tema del brillante pensador austro-húngaro Wilhelm Reich.

1.  En su libro La Psicología de masas del fascismo Wilhelm Reich expone que no hay un solo individuo en el mundo que no posea los elementos del sentir, el pensar y el accionar fascista, y que no pueda ser movilizado, en determinadas circunstancias, por su estructura subyacente. (Editorial Farrar, Straus &Giroux, New York).

2.  Reich rechaza la noción del que fascismo sea la ideología o acción de un individuo único,  de una nacionalidad determinada o de un grupo político o étnico emplazado en una coyuntura histórica prescrita, y por consiguiente, irrepetible.

3.  Según Reich el fascismo es la expresión de una estructura profunda del carácter irracional del ser humano promedio ―y no sólo de las capas medias.

4.  Para Reich, la estructura del carácter humano que posibilitó el surgimiento en la historia de diferentes movimientos proto-fascistas y fascistas  en Europa, Asia, y América existe todavía, dominando y sobre-determinando no pocos conflictos del presente.

5.  Pero el fascismo no es, como generalmente se cree, un movimiento puramente reaccionario. Por el contrario, el fascismo se expresa como una compleja amalgama entre emociones, ideas y prácticas sociales rebeldes, revolucionarias y, a la vez, reaccionarias.

6.  La rebeldía fascista deviene de una emoción en principio revolucionaria pero nacida del temor a encarar la realidad de una coyuntura y a asumir los grandes o nuevos desafíos personales, grupales y de clase que ésta le demanda en términos de su radical transformación.

7.  La práctica fascista parece derivarse de una pulsión con diferentes mezclas y grados de componente racial, fanático, totalitario, estatista, escapista, pro-capitalista y pro-imperialista.

8.  Sólo cuando la estructura de la personalidad de un “fuhrer” entra en concierto con la estructura resentida y fanática de amplios o mayoritarios grupos sociales de un país ―que se sienten socio-económicamente y/o culturalmente desplazados o gravemente amenazados― puede un “fuhrer” hacerse con el poder, y hacer historia.

9.  El impulso reaccionario en las masas y en capas de la dirigencia aparece así como un temor a asumir su propia libertad y, a la vez, como una suerte de parálisis para ejercer su indelegable grado de responsabilidad transformadora.

10.  El fascismo es la expresión suprema del arrebato de un fanatismo entre político y religioso.

11.  El sujeto fascista no puede resistirse a reaccionar con violencia si él siente que es acosado o perseguido en términos individuales, grupales o de clase.

12.  El impulso vital puede existir sin fascismo. Pero el fascismo  no puede existir sin un fuerte impulso vital y un extendido consenso social.

13.  El impulso vital fascista siempre está y estará a merced del fanatismo proto-religioso, el tribalismo político y el gansterismo socio-económico.

14.  Durante su tenaz persecución por décadas, ordenada por Stalin a causa de sus tesis sobre el fascismo; y tras su encarcelamiento hasta su muerte en Pensilvania, EE.UU., Reich concluye que el sistema capitalista, incluyendo su variante estalinista, es del todo incompatible con la salud mental e incluso sexual de la población. Por ende, la salud psíquica de una sociedad sólo se podrá alcanzar tras la abolición absoluta de la sociedad de clases y la restauración de la relación simbiótica entre humanidad y naturaleza. Es decir, mediante una revolución resueltamente ética, libertaria, democrática radical y eco-socialista.



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Luis Delgado Arria


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