Vielma Mora, Tachira y paramilitarismo

Las situaciones de mayor tensión social y política tienen la virtud de inducir la definición de las personas. Los conflictos, cuando son estructurales, provocan la recomposición de los sujetos sociales, también dan origen a nuevas subjetividades.
 
Los arduos litigios que ocurren en la actualidad provocados por la acción violenta de los grupos neo nazis, tendrán hondas repercusiones en el curso histórico posterior del Estado y la sociedad en general.
 
Fue precisamente en el Tachira y su capital San Cristobal donde, desde el 12 de febrero se han presentado las peores arremetidas contra la civilidad, la democracia y la vigencia de los derechos sociales de las mayorías ciudadanas.
 
Todo ese macabro escenario de terror se origina en las condiciones del Estado, fronterizo con el Departamento de Norte de Santander y su capital Cúcuta, el mayor refugio de los grupos paramilitares colombianos,  asesinos que despliegan su tenebrosa acción por todo el territorio fronterizo. Hay una masiva penetración de estas bandas criminales en todos los ámbitos del Tachira. Los Rastrojos, armados por la Policía Metropolitana de Cúcuta, los Urabeños, las Aguilas Negras y las Autodefensas de la Frontera, que comanda alias Chang, se mueven con toda libertad imponiendo su poder terrorista.
 
Dichos grupos paramilitares son dispositivos de los políticos conservadores de esta zona de Colombia. Son sus ejércitos privados utilizados para asesinar, desplazar, desaparecer, traficar con cocaina y torturar inermes campesinos. Senadores como Corzo, Barriga, Clavijo y otros connotados gamonales electorales, estan directamente involucrados en la operación de tales asociaciones delictuales. 
 
Su presencia en San Cristobal y otros municipios del Estado está indicando que grupos muy importantes de la vida económica, como los comerciantes, algunos empresarios y poderosos ganaderos, tomaron la decisión de utilizar a fondo esas estructuras para hacer valer sus enormes negocios, su riqueza derivada del contrabando de gasolina, de alimentos y de otras mercancías que son vendidas en el comercio de Cucuta a precios exorbitantes.
 
Sobre este contexto, ocurre el desempeño del gobernador del Estado, Vielma Mora, un supuesto chavista, boliburgues acaudalado que utilizó su paso por el Seniat para ensanchar sus patrimonios capitalistas.
 
Mora no es exactamente un revolucionario, es un burócrata típico del capitalismo de Estado que aun prevalece en la nación con todos sus elementos funcionado.
 
En medio de los acontecimientos que se presentan a raíz del golpe en curso orquestado por el imperialismo gringo contra la revolución bolivariana, ha salido a pedir, por la emisora Onda,  la libertad de un criminal como Simonovis y de un demente fascista como Leopoldo López, símbolos de esa ultraderecha delirante que quiere incendiar toda la sociedad por su odio a los trabajadores y sus derechos fundamentales.
 
Más aun, su posición es de un grado de oportunismo absoluto, en momentos en que se da la arremetida, como otras en los últimos años, para destruir las conquistas populares de millones de compatriotas.
 
Repudio es el que debe recibir esta ficha infiltrada en el chavismo que destapa sus cartas para desplazarse, claro está, hacia el campo de la oposición burguesa al socialismo. Como el, vendrán otros. No hay de que sorprenderse. El pueblo los castigara de manera ejemplar.


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Horacio Duque

Politólogo e historiador.

 horacioduquegiraldo@gmail.com      @horacio_DG

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