Rubén Blades y esa pobre farándula traganíquel

El tono non plus ultra (o “más allá del bien y del mal”), respecto a la situación de Venezuela, del abogado Rubén Blades, excelente cantautor sonero, ha provocado más titulares que la muerte de Pedro Navaja y la anónima meretriz que lo quebró.

Antes, hemos tenido que observar una turba internauta que mezcló a Madonna con el paraquito Juanes y la mafia mayamera completica, en una plegaria escatológica a favor de los pacíficos fascistas que embochinchan al país.
El problema de estos “artistas”, es que tienen muchos gastos que cubrir y necesitan permanentemente estar generando fuertes sumas de dinero para satisfacer su estatus de vida y los crecientes impuestos que les cobran los gringos.
Ojo, algunos de esos impuestos son espirituales; vale decir, no se pagan con plata sino con el alma, como en esa película de abogados exitosos “Pactar con el Diablo”, que se desarrolla entre Florida y New York, como la vida del señor Blades.

Nuestro Presidente Nicolás Maduro, con la humildad que lo caracteriza y que –lamentablemente- algunos confunden con debilidad, respondió con afecto las referencias injerencistas del autor de “Plástico”, sin imaginarse que éste tomaría su gesto para un contraataque “diplomático” manipulador y acomodaticio.
Blades le dice a Nicolás que, “en las presentes circunstancias, no resulta apropiado que su gobierno imponga sus deseos”. Y arguye subrepticiamente pasajes de la literatura revolucionaria. ¡Qué maloso! La otra opción sería que dejásemos que la oposición impusiera sus codicias.

También rechaza la cordial invitación de Nuestro Presidente. Ah, pero al bando pro-yanqui le da esperanzas: “Tampoco aceptaría una invitación por parte de los que lo oponen; no ahora”. ¿Será que esperará a que nos tumben?
Por las amistades que el “panameño” cita en su farandulera misiva, no me extraña que ignore absolutamente el “alma venezolana”, que presume conocer. ¡Qué pena Rubencito que tu alma va más de hot dog, con polvo de María Conchita, que arepa pelada con queso palmita!

Hay un pueblo que enfrenta estoico la arremetida fascista. No es la primera vez. Pero nos subestiman los costosos bostezos de César David Rincón y los garabatos mercenarios de Leonardo Padrón. Sus amigos, parece.
Normal, un chofer de autobús nunca tuvo tiempo ni dólares para vacilarse con Usted unas birritas en las tardes mayameras.

La Revolución Bolivariana no saldrá de sombreros de copas, ni se decidirá en un certamen de eunucos. Ni la tumbarán pirómanos infértiles, o la salvarán reputados leguleyos.
De todos modos Rubén, como seguro vendrás antes de ese poco original “no ahora”, veremos quién te recibirá sin tanta “Hipocresía”.


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Yldefonso Finol

Economista. Militante chavista. Poeta. Escritor. Ex constituyente. Cronista de Maracaibo

 caciquenigale@yahoo.es      @IldefonsoFinol

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