Un ensayo macabro

Como buenos cipayos del imperio, una parte de la oposición venezolana decidió abstenerse en los comicios para diputados a la Asamblea Nacional, con miras a deslegitimarlos y sembrar dudas sobre nuestra democracia en el ámbito internacional. La directriz de “si no hay oposición no hay democracia” fue recibida y acatada por partidos y grupos opositores, a pesar de que la mayoría defendía, hasta hace muy poco, su participación electoral. Los observadores extranjeros fueron testigos de que el Consejo Nacional Electoral aceptó 11 de las 12 condiciones exigidas, para la participación electoral de la oposición. A pesar de ello, deciden no participar precisamente cuando se elimina el uso de las máquinas capta huellas, lo que sería inexplicable si no se supiera la existencia de un plan alternativo inconstitucional.

Ante la aplastante derrota electoral que las fuerzas del cambio le iban a propinar, ante la realidad de sólo elegir una fracción parlamentaria pequeña y sin mayor influencia, ante la generación de una imagen internacional de un poder electoral autónomo y confiable y ante una nueva legitimación internacional de la democracia venezolana, la CIA, a través de “Súmate”, envía sus ordenes para que nada de esto se produzca y, muy por el contrario, se desarrolle un perverso plan alterno con enfrentamientos callejeros, sabotaje electoral, desorden, actos terroristas, provocaciones diversas, con la producción de muertos, heridos y detenidos, que den la excusa para una insurgencia civil y militar y, por qué no, para una intervención externa, ante la “incontrolable” situación producida, la “violación” de los derechos humanos y la “protección” de la vida y de los bienes de los extranjeros residentes.

Se trata de lograr la salida de Chávez por la única vía posible y en forma rápida, con el mismo esquema del fracasado golpe de Estado de abril de 2002 y del paro y sabotaje petrolero de finales de 2002 y comienzos de 2003. Pero, no importa si todo no se logra, porque lo que se obtenga servirá como el comienzo de la lucha, para evitar la reelección presidencial en diciembre de 2006. No descansaremos de aquí en adelante. El 2006 será de combates y movilizaciones, para lo cual no se desestimarán motivos ni se escatimarán esfuerzos. Será válido todo lo que puedan hacer para evitar llegar a las elecciones presidenciales, para impedir que éstas se realicen o, en último caso, para ganarlas, deslegitimarlas o desconocerlas. Ésos son los planes macabros que nos tienen preparados Bush y la CIA, María Corina, los Poleo, los partidos opositores, los grandes medios de información, los empresarios golpistas y las capas medias llenas de odio, que como siempre serán la carne de cañón de la burguesía proimperialista.

Habrá una gran abstención. En parte por el llamado de la oposición, pero mayoritariamente por un cierto descontento de las bases chavecistas, que sienten que el proceso ha sido secuestrado por arribistas aduladores e ignorantes, quienes mantienen aislado al Presidente de manera que éste no oiga el clamor popular, desatienden muchos de sus problemas y han instrumentado una práctica que niega la participación de la gente en situaciones tan importantes como la reciente escogencia de los candidatos a la Asamblea Nacional.


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Luis Fuenmayor Toro


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