¿Por qué estamos viviendo un milenio de atraso?

La verdad irrefutable es que unas pocas naciones son muchísimo más desarrolladas que la mayoría de los países del planeta; cuentan con fuerzas productivas muy avanzadas y con un nivel de ciencias que no es posible en aquellas regiones donde el conocimiento ha estado embargado o hipotecado negándoselo a los pueblos explotados y oprimidos. Eso no significa que en una determinada ciencia una nación subdesarrollada alcance un nivel de avance que en un país de capitalismo altamente desarrollado se desconozca. Así como los genios militares son posibles únicamente en los períodos de guerra, es en la miseria social donde brotan aquellos cerebros iluminados que desarrollan sus conocimientos por la presión de las múltiples necesidades que se requieren resolver.

La ley del desarrollo desigual sigue trazando el camino del planeta en provecho de unos pocos países y en perjuicio de muchos. Sin embargo han existido hechos históricos que si bien trajeron consigo importantes conocimientos y valiosas experiencias técnicas –sólo para unas pocas naciones, aunque desde el punto de vista de la ideología contribuyeron a enriquecer la doctrina revolucionaria del proletariado-, sus derrotas, al no permitir consolidarse los grandes objetivos liberadores que llevaban en sus entrañas, significaron un atraso de siglos para muchos otros países o pueblos.

La Comuna de París, por ejemplo, con su derrota hizo que el marxismo se enriqueciera con nuevas ideas pero su fracaso político favoreció a países en crecimiento y desarrollo, porque la masa de obreros o proletarios que tuvieron por destino el ostracismo, llevaron sus conocimientos como un gran aporte para el desarrollo de las fuerzas productivas. Estados Unidos fue uno de los más beneficiados.

Si algún hecho histórico de transcendencia para el atraso del mundo no fue otro que las famosas Cruzadas encabezadas por Papas de la Iglesia cristiana o católica. Guerra política, defendiendo específicos intereses económicos, levantando una bandera ideológica religiosa. La primera Cruzada (1095-1099) fue ordenada por el Papa Urbano II. La segunda Cruzada (1147-1149), fue dispuesta por el Papa Eugenio III. La tercera Cruzada (1189-1192), fue obra de Ricardo I Corazón de León, rey de Inglaterra; Federico I Barbarroja, emperador germánico; y Felipe II Augusto, rey de Francia; la cuarta Cruzada (1202-1204) fue dispuesta por el Papa Inocencio III; la quinta (1217-1221) ordenada por el Papa Inocencio III; la sexta (1228-1229) decretada por el Papa Honorio III; la séptima (1248-1254) ordenada por el Papa Inocencio IV; y la octava (1270) fue obra de Luis IX, rey de Francia. Sólo dos Cruzadas fueron ordenadas exclusivamente por reyes y las demás por Papas con o sin reyes.

La Cruzada más atrasante de la historia fue la Tercera. Quinientos años de atraso causó. Atraso de medio milenio a las naciones de Europa, pero al resto del mundo, es de suponer, por lo menos un milenio de miseria y de ignorancia. Para la América Latina vinieron los españoles y portugueses a conquistarla y colonizarla. Los rezagos o retazos de un esclavismo completamente desaparecido en Europa y un feudalismo decadente y moribundo (como fórmulas de la producción económica) fue lo que trajeron e impusieron y, además, una ideología religiosa que no resistía la crítica de las nuevas ideas de la burguesía europea. es cierto que eso significó un paso de avance en la historia de Latinoamérica y el Caribe, pero en relación con el resto de Europa marcaron, como límite, una distancia increíblemente de atraso para nosotros mientras que en Estados Unidos y Canadá llegó una cultura avanzada para ese tiempo, lo cual asimilaron y por ello, entre tantas cosas, son actualmente los dos países más desarrollados del continente americano. El primero, convertido en el más grande, poderoso e influyente gendarme del mundo entero.

¿Y sabemos por qué esa Cruzada causó quinientos o más años de atraso, miseria e ignorancia al mundo? Por una sencilla razón: porque al decidir y dedicarse en hacerle la guerra a los musulmanes, Ricardo I Corazón de León, Federico I Barbarroja y Felipe II Augusto, le dieron la espalda a la conquista de la gran necesidad económica histórica de su tiempo: la implantación del librecambio.

No es que el librecambio haya sido una panacea y factor económico decisivo en el desarrollo de la historia o de las naciones en todos sus tiempos. No, eso no, pero sí influyó en el mismo, porque favoreció el desarrollo o progreso del comercio en lo internacional y en lo nacional y, especialmente, por el hecho de la supresión de aranceles y aduanas, lo cual facilitaba el desplazamiento, movilización y traslado de mercancías entre Estados, naciones, continentes y hasta pueblos.

Igualmente, debemos agregar o tomar en consideración, para medir el atraso en que se encuentra el mundo actual de lo que ha debido ser real, la prematura muerte del camarada Vladimir Lenin en 1924 y el exterminio de lo mejor de la pléyade del marxismo o de los revolucionarios que encabezaron la más grande y heroica revolución proletaria que haya conocido la historia humana: la Rusa de aquel Octubre de 1917.

La historia actual está pagando con creces el resultado de esos hechos y de las actuaciones de esos personajes que decidieron, tal vez sin haberlo meditado, que nos hacen decir que este mundo tiene mucho más de un milenio de atraso y que las generaciones jóvenes del presente deben valorar para impulsar sus luchas por la conquista de un devenir donde se pongan al día las cuentas de la historia y nunca más vuelva alguna oleada de atraso para el género humano. Será, entonces, el gobierno de las ciencias y de la tecnología.



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Freddy Yépez


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