Discurso presidencial sobre la crítica

En unas tres oportunidades he escrito sobre la crítica, principalmente por considerar que es un valor inmanente a la revolución, y más que necesaria, su ejercicio real y sincero es una obligación, dado que su utilidad evita las desviaciones y fortalece el proceso revolucionario. Es absolutamente falso que la crítica constructiva, como proceso que busca incesantemente la rectificación pueda conducir a las divisiones, tampoco creo que se trate de una moda, tal como lo plantea el Camarada Presidente en cadena nacional de radio y televisión en ocasión de la celebración de los 15 años de la revolución Bolivariana, si del Presidente para abajo pensamos y actuamos así le estaremos haciendo un daño irreparable a la revolución. Las modas se imponen cuando encuentran aceptación de una mayoría, si eso está ocurriendo con las críticas, el asunto es grave, ya que, cuando el rio suena es porque piedras trae.

En primer lugar, la crítica debe procesarse serenamente a efectos de determinar el sustento de su base argumental, nunca es conveniente responderla inmediatamente de manera defensiva, ya que, esta actitud evita su procesamiento oportuno, además de generar réplicas y contrarréplicas que llevan el asunto a un plano personal. Por ejemplo, cuando el camarada Presidente Nicolás Maduro, se refiere peyorativamente a los “criticones” y dice que él sabe a quién se refiere, y todos también sabemos a quién se refiere, apunta con el peso de su investidura a hombres y mujeres de carne y hueso, no a las ideas y observaciones que estos encarnan, que pudieran estar equivocadas o no, pero son descalificamos inmisericordemente, nada más y nada menos que por la majestad presidencial; ¿No es posible llegar a un dialogo con ellos, como se hace con la derecha cuando las circunstancias así lo demandan, sobre todo que se trata de camaradas?

En segundo lugar, las críticas se responden con base argumental, no con descalificativos, principalmente si procede de camaradas con una práctica revolucionaria demostrada, y es que, un sólido argumento es más poderoso que mil descalificaciones juntas, y además, si la criticas son respondidas por el Presidente, ocurre que, tal como lo plantea el Camarada Vladimir Acosta, se abre el boquete para que cualquiera siga el ejemplo de dar respuestas incorrectas a la crítica, perdiéndose la oportunidad de aprovechar el potencial revolucionario de toda crítica constructiva.

Lo que sucede es que manejamos un doble discurso sobre la crítica, a mí me ha ocurrido en alguna oportunidad; en general, reclamamos la crítica, pero cuando esta se realiza no la aceptamos, nos hacemos los sordos, y si estamos en el poder mucho menos; me percato ahora que si el poder es el presidencial muchísimo menos, y acá comparto de nuevo lo planteado al respecto por el Camarada Vladimir Acosta.

El Presidente Chávez fue al final de su carrera política un gran autocritico, sin embargo dada las dimensiones de la magnitud de su liderazgo recibía pocas críticas a lo interno, cuando pensábamos que se había equivocado esperábamos y la práctica al final le daba la razón, cuando el percibía que se había equivocado sencillamente rectificaba; camarada Maduro, estimo humildemente que debe usted darle un tratamiento diferente a la crítica.



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Roger Lázaro


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