Venezuela: La vida y la paz solo es posible en el modelo socialista

La inseguridad en Venezuela constituye casi la principal preocupación del gobierno de Nicolás Maduro. Este azote que golpea al país bolivariano es generador de todo tipo de problemas en la vida de las masas venezolanas. Es prácticamente un flagelo que actúa de contrapeso a la política de pleno desarrollo de la revolución.

El asesinato de la ex miss mundo Mónica Spear y su esposo en la ruta del centro en el Edo. Carabobo, se suman a los constantes crímenes y delitos que ocurren a lo largo y ancho del territorio nacional.

Prácticamente actúan bandas armadas delincuentes con total impunidad y seguramente apañados por parte del aparato represivo.

Llama poderosamente la atención que quienes protagonizan el delito sean personas muy jóvenes, tanto es así que la edad promedio es entre 17 y 25 años. Podría decirse hijos de la revolución, nacidos con el chavismo.

Permanentemente el gobierno bolivariano a puesto especial énfasis en llegar a los jóvenes e integrarlos plenamente al crecimiento social.

El empleo, la educación, el deporte y la cultura ha crecido enormemente e incorporado a miles y miles de chicos que jamás hubieran tenido oportunidades. Es mas este proceso iniciado por Hugo Chávez, se nutre mayoritariamente por la juventud, son estos chicos que le ponen el pecho a la defensa irrestricta del proceso bolivariano y constituyen el símbolo del cambio. Sin embargo existe una franja de muchachos al margen del proceso revolucionario, estos jóvenes son atraídos por el consumismo capitalista y prefieren usufructuar los logros de la revolución.

Para estos jóvenes la vida vale poco o nada. Para estos chicos lo importante es un arma en la cintura y arriba de una moto.

Estos jóvenes fuertemente dominados por las drogas, en realidad representan la época anterior a la revolución. Son parte de la historia de cuarenta años de democracia burguesa.
La burguesía y su socio histórico, la política adeco-copeyana (pacto de punto fijo) a funcionado permanentemente de vasos comunicantes con el delito. La democracia representativa IV republica, fue instrumento poderoso en manos de la burguesía. Manejaron el estado, se gastaron 15 planes Marshall. Ahí está la partida de nacimiento de quienes delinquen y asesinan actualmente.

Esta lectura no pretende excusar a la revolución y echar culpas al pasado por la inseguridad y sus consecuencias. El estado presente se ha esforzado para revertir la vieja historia y atraer a la juventud que aun no está integrada.
Este y no otro, es tema de debate para interpretar la inseguridad, bastante común en la América latina caribeña.

Hoy Venezuela a 15 años de la revolución puede expresarse libre, democrática y revolucionariamente. Este tiempo político inaugurado por el gigante Hugo Chávez reinsertar a las franjas sociales que aun están al margen del proceso antiimperialista venezolano.
Existe otro aspecto de la crisis de la inseguridad y es la corrupción política y económica. Maduro se a puesto a la cabeza para desmantelar dentro y fuera del estado todo tipo de delito, administrativo, los negociados, las coimas y la corruptela que comprometa a funcionarios públicos o jefes políticos.

La reciente guerra económica lanzada por las patronales empresarias es otra arista del delito contribuyendo a la inseguridad que vive Venezuela. Esta política empresaria, fogoneada por la oposición, pretende desprestigiar al gobierno, generando tremenda escases de los bienes básicos de la población.

La derecha fascista es capaz de todo como lo hizo el 11 de abril del 2002 con el golpe de estado reaccionario rompiendo la constitucionalidad del país y no debe llamar la atención que ahora tengan complicidades con el crimen. La vida de la gente no es preocupación de los capriles, la MUD, fedecamaras, o de la embajada de los EEUU en Venezuela. A todas estas fuerzas lo único que le preocupa es porque los bolivarianos siguen gobernando. Los sabotajes en las líneas eléctricas en septiembres y diciembres pasados que afecto a casi 80 % del país, el gobierno no descarto que haya sido un sabotaje de la derecha fascista. Es otro ejemplo de la belicosidad de estos grupos.

La base que origina el delito sigue siendo la desigualdad, la pobreza, las diferencias de clases. En su ideal de justicia la revolución aun no as resuelto el problema de integración popular para acabar de una vez por todas con la inseguridad. De este modo la lucha contra el hampa daría resultado favorables, no tanto por la mano dura si no por políticas integradoras de carácter popular y revolucionario.

Los acuerdos entre el gobierno y la iglesia católica para construir “un espacio de paz” contribuye enormemente en esta tarea de articulación del tejido social y aquellos sectores que miran con recelo a la revolución, van a ser atraídos en esta cruzada por las seguridad y por la paz y se podrá desarmar de este modo el crimen.

Esta política que inicia Chávez, se basa esencialmente en la fuerza social como herramienta solucionadora, al contrario de la mentalidad de los burgueses y sus seguidores que apuestan a una salida policial represiva, intimidatoria para controlar el delito.

Es innegable que el drama de la inseguridad no se puede resolver en el marco del modelo capitalista recurriendo a la represión y las armas. Para asegurar la vida de las personas se debe pensar en la construcción de la solidaridad social eliminando el individualismo, el egoísmo del “sálvese quien pueda”.

El respaldo que recibió el gobierno el 8 de diciembre pasado en las elecciones municipales despeja cualquier duda sobre la legitimidad de Nicolás Maduro al frente del gobierno y permite emprender esta nueva batalla por la construcción del socialismo.

pedro_m44@yahoo.com.ar



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Pedro M. Alonso


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