La enfermedad infantil del "izquierdismo" en el comunismo: Capitulo VIII, ¿Ningún compromiso?

Traigo a cuento el título del texto elaborado por uno de los líderes de la revolución bolchevique a propósito de la controversia que ocurre a partir de las formulaciones criticas expresadas por militantes revolucionarios inconformes con la gestión estatal y política de la dirección del Estado bolivariano.
 
No lo hago para descalificar o estigmatizar a nadie. Entre otras cosas porque me parece sano el debate cuando este ocurre en términos democráticos y de respeto por el punto de vista o el argumento del otro. Lo deplorables se da cuando alguien se cree dueño de la verdad y va desconociendo olímpicamente la reflexión del otro. Entre revolucionarios debe imperar la regla de la tolerancia y apertura hacia criterios y tésis que que no cuadran con determinado cuerpo ideológico o doctrinario. Más hoy, en plena sociedad del conocimiento, cuando la información y la destreza y complejidad analítica han logrado un amplio espacio en el cerebro del ser humano, a pesar de la idiotez que inducen los medios de masas del capitalismo.
 
Sin embargo, hay que anotar que el ultra izquierdismo por momentos, más que un razonamiento coherente, deriva en un comportamiento político confuso con formulaciones muy simples y descontextualizadas. Los ultrosos están en su derecho de emitir los discursos que les venga en gana, cosa distinta es pretender que prevalezcan en la orientación general de la sociedad.
 
Es lo que sucedió en Rusia en plena revolución cuando Lenin redactó el libro al que nos referimos
que no fue pura gimnasia intelectual sino una reflexión sobre los peligros que representaba la tendencia extremoizquierdista en aquel momento para los avances del socialismo sovietico. En la práctica el utraizquierdismo era un aliado de los ejércitos blancos invasores y de los grandes latifundistas que querían ahogar en sangre la naciente República de obreros y campesinos.
 
Es cierto que la revolución bolivariana requiere, en la larga transición que vive, profundizar su naturaleza socialista y progresista, pero hacerlo implica sopesar todos los contextos, tanto nacionales como internacionales. Y la verdad, el palo no esta como para hacer cucharas. Hay problemas económicos internos que se deben resolver con el mayor tino. Y en el plano internacional quien tiene la sarten por el mango ya sabemos quien es y conocemos lo que es capaz de hacer en materia de guerras y agresiones con su muy sofisticado dispositivo bélico. 
 
No soy amigo de las descalificaciones y bravuconadas ideológica. No asumo como contra parte a quienes desde la izquierda radical formulan sus reflexiones de muy buena fe. Por eso a todos nos sirve volver a releer aquel formidable escrito conocido como La enfermedad infantil del "izquierdismo" en el comunismo, de Lenin, uno de cuyos capítulos centrales cito: ¿Ningún compromiso?, a propósito de la reunión del Presidente Maduro con los alcaldes y gobernadores de la Oposición.


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Horacio Duque

Politólogo e historiador.

 horacioduquegiraldo@gmail.com      @horacio_DG

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