Al Capone y otros gansteres en Maracaibo

Los marabinos estamos en el más lúgubre período de inseguridad. Decenas de personas cercanas, familiares, amigos, pacientes, amigos de éstos, pagan "vacuna" para que le dejen su carro tranquilo y no se lo roben o han tenido que pagar por el "rescate de su carro". Recientemente fui invitado a dar una clase en la Facultad de Medicina de LUZ y como no llevé carro, por estar "advertido que me lo tienen en la mira", le pedí a un compatriota que al salir me diera la cola. En efecto al terminar lo busqué y lo conseguí pálido y con las manos en la cabeza y el tikete de seguridad entre los dedos, le habían robado el carro apostado en el estacionamiento de este centro universitario.

Lo acompañé en su sufrimiento y lo ayudé a pensar, pero tomó mi teléfono como salida final. Unas tres llamadas a unos familiares y amigos que pagan vacuna, "dile que me digan cuanto tengo que pagar". A los dos días lo ví de nuevo, me informó que le devolviron hacía un rato el carro sin reproductor, gato y caucho de repuesto, cauchos y rines viejos, sin todas las cosas que estaban dentro de la camioneta, entre otras. Dizque lo tenían en una población, al oeste de Maracaibo. Eso sí pagó tres millones de bolívares: dos millones para los atracadores activos y un millón para el atracador gestor. El consiguió a los vacuneros y éstos a los robacarros, la policía no....

Si uno toma el destino en un bus, un carro por puesto o un libre (taxi), no está excento de ser atracado. Y si viajas en bus a otras ciudades (Caracas, Valencia, Maracay) pues se meten en el bus "y te bajan de la mula", ni siquiera los diputado se salvan, como fue el caso del diputado bolivariano Guanipa (suplente de Julio Montoya), caso reseñado en el diario PANORAMA. Por estar traumatizado, quizás nos quedemos en casa, tampoco es seguro, cualquiera camina por la acera y te apunta dieciendo que le abras la puerta y te hace una mudanza no autorizada.

Se suma a esta tragedia de inseguridad la razia descrita en los periódicos locales es la aparición de decenas de personas muertas, con signos de violencia (traumas, tatuajes y heridas de disparos). Las autoridades manifiestan que tenían antecedentes la mayor parte de ellos y que se trata de riñas y venganzas entre iguales (malandros). Solo falta que apareciera un vigilante al estilo de aquel novelero que le dejaba una etiqueta que decía "irrecuperable". También se cuentan en los medios enfrentamientos entre organismos de represión y delincuentes, con saldos masivos de bajas horianas.

Así también existen denuncias de "equivocaciones", en las cuales el saldo es mortal para personas que nunca estuvieron ligados a estas actividades ilícitas. Conocido es el caso del sector Santa Rosa en el cual un personal de la CICPC se llevaron a dos estudiantes adolescentes (uno venía del liceo, otro estaba de vacaciones desde París donde ahora se residenciaba), en presencia de mucha gente, según dicen los familiares que luego aparecieron muertos en un terreno con declaración del organismo que fue un enfrentamiento. O el reciente de dos señores que cuidaban carros en un discoteca en la avenida San Martín y un cliente que decía que le habían robado la camioneta (el hermano la estacionó en otra parte), llamó a "unos amigos" la CICPC al estilo del programa de concurso televisivo.

Estos se presentaron se identificaron con los porteros de la discoteca y se llevaron a los cuidadores de carros del estacionamiento. Los familiares corrieron al organismo a donde les dijeron que presos no, que los habían conseguido en un terreno con signos de tortura, que parecía una venganza.

Cangrejos....

Lo mas triste de esto es que el gobernador sale diciendo que los va a enfrentar, mas bien por qué no los neutralizan para no quedar en el fuego cruzado y no sé pero el min de interio y justicia no se siente aquí, tampoco conocemos sus locales o fucionarios, están como en un misterio, solapados y dando la faz de que no dan protección. Uno anda como "sicosiado", no confía ni en civiles ni en policías, paranóia pura. Estamos a expensas de Al Capone y otros gansteres en Maracaibo. Solo falta una acción de nuestro ministro para que devuelva la tranquilidad a la grey zuliana.


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Elio Ríos Serrano


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