Vientos de la sabana

La patria es una escuela

Pese a las voces turbias de las pitonisas opositoras, que alimentan su odio visceral a la Revolución y viven de la divulgación de malos presagios, pese a que avivan comparsas de maldad y se descomponen esperando lo peor cada día, millones de niños y niñas, millones de adolescentes saltaron de alegría en este inicio de clases y como río indetenible sus brincos y sus sonrisas abrieron las puertas de los miles de centros educativos en el país para iniciar con entusiasmo una nueva etapa escolar llena de las miles ilusiones que nos hacen recordar esos días de infancia.

Allá van Pedrito y José, María y Juanita con su morral llenos de esperanzas a emprender lo que será un nuevo episodio educativo en el crecimiento sano y vigoroso de quienes serán los hombres y mujeres del mañana, para continuar haciendo la patria sana y vigorosa que todos anhelamos y que son los fines primordiales de este proceso emancipador que heredamos de nuestros Libertadores y de nuestro comandante Supremo Hugo Chávez Frías, quien por estos días reventaba de alegría correteando con los niños en la inauguración de alguna que otra escuela Bolivariana.

Ahora fue el presidente Nicolás Maduro, quien junto a otro número de Gobernadores y Alcaldes desplegados en todo el país se encargaron de izar la bandera tricolor para dejar inaugurada algunos nuevos centros de educación, de iniciación, preescolares y liceos, para albergar a esa nueva matrícula que cada día se agranda con la sonrisa de los niños y niñas que tienen accesibilidad a una educación gratuita y digna, plena de valores, que junto al amor familiar construiremos una ciudadanía formada de valores, blindada contra las miles perversiones de unas sociedades consumistas que avanzan hacia la locura, hacia la destrucción de lo humano y espiritual para crear paradigmas errados a través de los millones de mensajes intencionados que viajan por el cine, la televisión y la radio destruyendo mentes y construyendo estereotipos falsos, efímeros y vacios, que llevan al ser hacia la inutilidad social, atrapado en las trampas de los vericuetos de la tecnología moderna, cada día más avasallante, más hegemónica, más destructiva.

Esos son las oscuras trampas del consumismo que esconde el capitalismo y sus perversidades. De allí que muchos irracionales opositores apuestan a un debacle educativo, vaticinan desastre en todos los sistemas y el sistema educativo no escapa de ello. Vanas pretensiones que se evaporan con sólo ver a los millones de niños y niñas saltar de alegría, morral a cuesta, gritando su alegre algarabía de felicidad, de amor y ternura para emprender su nueva etapa, después de unas merecidas vacaciones que seguro disfrutaron en alguno que otro plan vacacional organizado por el Gobierno sensible y revolucionario de Nicolás Maduro, fortaleciendo ese mandato del Buen Vivir que nos encomendó nuestro Hugo Chávez Frías.

Así pues, después de dos semanas de trabajo unido entre el Gobierno, los docentes, las comunidades y un valioso voluntariado, quienes remozaron y arreglaron alguna que otra avería en las escuelas del país, Venezuela vuelve a las aulas, porque la patria son los niños y niñas, quienes brincan para enfrentar sus nuevos retos, con sus tradicionales juegos y sus cánticos de paz, con sus canaimitas y sus uniformes, la chiquillada volvió a las clases a emprender un rumbo que todos los venezolanos y venezolanas de buen corazón tenemos que ayudar a valorar y ayudar a que su perdurabilidad en el tiempo sea eterna para la sabiduría de un pueblo noble y bonito como este suelo patrio libertario y gigante.


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Geovanni Peña

Diputado a la Asamblea Nacional. Militante del PSUV.

 santanajerez@hotmail.com

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