Elías Jaua, parece medio jodedor o abolengo de Maricori y López

A esos tipos discretos, poco locuaces, aparentemente muy serios o tímidos, como Elías Jaua, cuando hacen un chiste a costa de alguien, en Cumaná, el aludido suele manifestar su protesta preguntando en tono de disgusto o mala intención:

-” ¿Tú cómo que te la das de medio jodedor?”.

La calificación de “medio”, obedece a que de él no se esperaba esa salida ; tipo serio y comedido, y cuando procede de aquella manera nada habitual en él, el referido se siente especialmente agredido por un jodedor a medias, de vez en cuando. Eso se se percibe como un gesto de muy mal gusto. No es jodedor completo, eso se sabe. Siempre anda serio. Esa jodedera es como más punzante.

Eso mismo pensé yo del Canciller, cuando habló de antepasados de “abolengo” de Leopoldo López y María Corina Machado, a quienes mencionó de estar incursos en ofrecer territorio Venezolano a Gran Bretaña en 1861.

-“Cónfiro”, dije yo, aunque en verdad usé otra palabra, “este Elías Jaua, como que es medio jodedor”.

Dije aquello porque, sabiendo que el Canciller es sociólogo e incluso graduado en la UCV con distinción, no me cupo la menor duda que la palabra “abolengo” la usó con consabida ironía.

Abolengo está asociado a la voz ilustre. Para ser ilustre, en esta etapa de la historia, no es bueno que se crea suficiente haber nacido en casa o cuna donde hay títulos nobiliarios o escudos. Sir Walter Raleigh, después de haber sido un despiadado pirata, de esos que navegaban en corso, o corsarios, en favor del gobierno, tan ladrón y asesino como el que más, la corona le hizo “noble”, por los servicios prestados. Pero ese gesto nada meritorio para quien lo hace como quien está dirigido, no le da a éste abolengo y menos lustre.

Por ejemplo, al yerno del rey de España, se le concedió título de noble. Pero, ¿puede serlo un tipo que está enjuiciado por escandalosos actos de corrupción? Podrá tener un título de tal, pero de allí a que sea una persona noble hay mucha distancia.

A Venezuela llegó mucho “noble”, pero sólo de título, o gente con abolengo a la vieja usanza, pero sin nada noble en la cabeza, ni medio real en el bolsillo, salvo la idea de chulear y vivir sin trabajar, llamados por Herrera Luque, en “Los Amos del Valle”, ingeniosamente, “Las Águilas Chulas”, quienes contrajeron matrimonio con hijas de colonos productores y fundaron familias de aquel abolengo, sin gana alguna de trabajar, pero si ganar bastante real viendo a los demás hacerlo. Lo máximo que hicieron, algunos no todos, fue estar siempre al pie de una máquina registradora, esclavos de la misma, recibiendo real para contar.

Son de los mismos que se cogieron cuanta tierra pública pudieron y hasta de campesinos por la violencia o la “pacífica” estafa.

El hábito no hace al monje, dice el refranero popular. Lo que significa que los reales, mal o bien habidos, no hace a nadie ilustre. Un mercader puede tener mucho dinero y entrar en ámbitos privados exclusivos, pero eso no le sirve para subir de categoría. Como tampoco puede serlo alguien por volverse banquero y vivir de la usura.

Aquí llegó, aún después de la independencia, mucha gente sin talento alguno, ni siquiera buena voluntad, con una mano adelante y otra atrás y hasta huyendo de la justicia, pero si con la experiencia de lo que estaba sucediendo en Europa, lo que se aprendía aunque se pusiera empeño en no hacerlo o siendo incompetente. Eso les facilitó crear cuanta trampa llamada negocio conocían y aquí no existían, para llenarse de dinero con demasiada rapidez.

El dinero, generalmente se asocia al poder y a difundir la falsa imagen de importante, de lustre de quien lo atesora. De allí a inventarse, comprarse o pasar de contrabando como cualquier mercancía, lo del abolengo, no hay más que un paso.

Eso explica además que ellos y sus descendientes no tengan patria; no tienen la capacidad y sensibilidad para anidar ese valor. Se trata de una categoría exquisita, para espíritus sensibles y generosos que nada tiene que ver con los reales. Para ellos esto sólo es un territorio, una gente inferior, un espacio para hacer negocios y tierra para sacarle el jugo. Es más, esto que uno llama patria, para ellos no es sino una simple mercancía que se le puede vender a quien tenga real para comprarla; por ser así esos personajes no tuvieron ni tienen lustre y menos abolengo.

Todo eso lo sabe el Canciller. Por eso dije aquello. ¡Coño, este Elías Jaua, como que es medio jodedor!


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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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