Dimensiones del Estado Comunal

Sin duda alguna, el estado comunal en el marco de la revolución venezolana, orientada por el legado del comandante supremo Hugo Chávez Frías, constituye la punta de lanza de los cambios y transformaciones que experimentan los pueblos de América Latina y el mundo.

Nuestro estado comunal, es uno de los más avanzados modelos en la actualidad: posee una visión integral que transversaliza la dimensión intersubjetiva, con las organizaciones donde interactúan las y los sujetos sociales; brinda supremacía a lo local, manteniendo la visión del conjunto de la sociedad; valora el ejercicio de la gestión local, como eje de acción de la gobernabilidad, en respuesta a la exclusión capitalista; está provisto de legalidad con la presencia de las leyes del poder popular, la ley de las comunas y el marco jurídico de la constitución, entre otros.

El modelo comunal es “in continuon”: valora lo local, lo nacional, lo continental y mundial, como sistema geoestratégico; es falible, se apoya en la crítica y la autocrítica; basa su sistema de defensa en el apoyo y la movilización popular; el estado comunal toma a la ciudad como referente político-territorial-espiritual, donde se considera relevante la organización y la formación de la conciencia, a partir de las comunas y los consejos comunales, puntos de partida para el ejercicio de la transformación revolucionaria.

Sin embargo, en una sociedad en cuyo origen histórico han predominado los valores de la desigualdad y la explotación, también se hacen presentes las deformaciones: el burocratismo, la especulación, el abuso de poder y la corrupción administrativa, son barreras estructurales del sistema capitalista evidenciado en su sistema de relaciones sociales, que niega la presencia de los paradigmas de igualdad y justicia social. Tales barreras se incrementan cuando el poder predominante en distintas latitudes del mundo, se unifica para globalizar los procesos políticos, económicos, culturales, productivos y comunicacionales, en función de intereses privatizadores.

Ante tales calamidades, el modelo comunal también ofrece opciones: la organización consciente; el trabajo productivo en los propios hábitats del campo y la ciudad y el recién implementado Sistema Bolivariano de Comunicación e Información, concebido bajo la acción de las redes sociales del poder popular.

Sobran razones para afirmar que solo el pueblo organizado y movilizado es el propio garante de sus conquistas y reivindicaciones.


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José Miguel Vielma López


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