Con un sistema de salud así, ¿que se puede esperar?

Hospital Caótico


Muchas y graves tareas dejó inconclusas a su partida, el Eterno Comandante Hugo Chávez. Una de ellas es el mejoramiento de nuestro sistema de salud, carcomido desde los tiempos de la Cuarta República, de la cual todavía no nos hemos despegado. Si hago esta declaración, es por un hecho concreto. El viernes 16 asistí a una operación de salud en el Hospital-Maternidad de La Candelaria, en el Municipio aragüeño Mario Briceño Iragorry, coordinado por el candidato a Alcalde, el General (R) Victor Flores Urbina, a quien he decidido respaldar. Destaco la presencia desde muy temprano del equipo humano enviado por dos empresas privadas: la franquicia de farmacias LOCATEL y la empresa farmacéutica Novartis de Venezuela. Su personal atendió rápida y eficientemente a quienes esperábamos por los despistajes de la diabetes y del sobrepeso.

Pero no puedo decir lo mismo del personal enviado por el Ministerio de Salud para las consultas de odontología, optometría y oftalmología. El primero y el segundo no llegaron. Y el personal restante "se demoró", según explicó un Mayor que trabaja en el Hospital Militar "Elbano Paredes Vivas" de Maracay. Pude hablar sin problemas con la General de Brigada, Gloria Mercedes Castillo de Durán, una persona muy atenta y amable, eso sí. Gracias a ella pude conseguir una cita de oftalmología tanto para mí como para familiares, todos operados de la vista.

Una vez había pasado por este Hospital Militar, en los últimos tiempos, y confiado en que los problemas que había visto fueron solventados, acudí con los mios hoy a las 7:30 am. Cuando llegué al Hospital, encontré que no era así. En primer lugar, hay una construcción abandonada desde hace años que nadie ha tocado. Nadie me explicó que pasó allí. En segundo lugar, al llegar al piso de la consulta de oftalmología, encontré pacientes que esperaban ¡desde las 4 de la mañana! que se les atendiera. Había personas de escasos recursos, sí, pero en su mayoría había pacientes de clase media; de esa clase media cada vez más pauperizada gracias a las medidas contrarrevolucionarias de "eminencias" como los devaluacionistas tecnócratas Jorge Giordani, Nelson Merentes y Edmée Betancourt, además del Ministro Félix Osorio, que le dice que sí a cualquier aumento desproporcionado de alimentos de la canasta básica.

Después de que pasaron 4 horas, al fin, nos atendieron y vino, en tercer lugar, la comprobación de que ese hospital es una fachada con personal abnegado, pero que trabaja sin algunos de los últimos adelantos de la ciencia médica. Pensaba en hacerme una tomografía ocular y una nueva determinación de la fórmula de los anteojos para mandarlos a hacer en el hospital. ¡Que equivocado estaba!: el mobiliario del consultorio estaba un tanto deteriorado y los equipos necesarios para ese y otros exámenes, simplemente no existen, además de que "tiene que hacerse los lentes en una óptica, porque no hay material". Y para que nada falte, pude comprobar el deterioro de la infraestructura, por la desidia y el tiempo. Y no piense en ir al baño de ese piso, porque aparte de no hallar papel higiénico "porque se lo roban", tampoco podrá usar el lavamanos porque sus grifos y su desagüe fueron eliminados sin explicación alguna.

Y si a ello le sumamos los aumentos cada vez más escandalosos en los precios de las consultas privadas y la eliminación progresiva de pólizas de salud de las empresas públicas, el resultado sencillamente indigna. ¿Como diablos va a pedir el Presidente Nicolás Maduro un sistema de salud de "máxima calidad humana", si ése y otros hospitales se encuentran en el mismo estado de abandono?. Y viendo esto, me pregunto, ¿desde cuando el Hospital Militar de Maracay presenta ese estado de deterioro?, ¿acaso eso ocurre desde que se atienden a los civiles allí?, ¿acaso el Presidente Chávez nunca visitó sus instalaciones y siempre los directores de la institución le estuvieron mintiendo descaradamente?, ¿donde está entonces el dinero de la venta de nuestro petróleo y gas al extranjero?. Parece que la única respuesta es que hombres como Rafael Isea quien nos engañó a todos en el Estado Aragua, a Chávez incluso, "administraron" ese dinero llevándoselo a sus cuentas personales en Venezuela, mientras las transferían tranquilamente a su nueva patria (si alguna tuvieron) en Estados Unidos.

Lo confieso: cada día me decepciono más, como lo manifestó públicamente el desaparecido General Alberto Müller Rojas, por el rumbo equívoco que toma la Revolución Bolivariana. Pero, aún así, no brincaré talanquera alguna. Ya sabemos que si nos quejamos con justa razón por estos hechos cotidianos que se suman al grave problema de la inseguridad ciudadana, ¿como estaríamos nosotros si una "lumbrera" como Henrique Capriles gobernara este país?. De seguro que no dudaría en hacer caída y mesa limpia, como hacen con sus pobres ciudadanos, los gobernantes de los países donde la derecha "es el camino" más rápido para la pérdida de Patria y de Identidad.


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Roberto Arenas


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