A Mario Silva y a Alberto Nolia les pasó igual que a Ramón Echeverría en "YVKE Light"

La Revolución sin autocrítica es una falacia y una bufonada; los que tengan dermis de neonato para la dialéctica descarnada y sin concesiones, es mejor que se vayan a otros recovecos y nos dejen en paz. Es lo que espetamos con indignación a los “verdugos” de programas insignia de Venezolana de Televisión, como “La Hojilla” y “Los Papeles de Mandinga”. Cada vez más, nuestra VTV se nos asemeja al bodrio de YVKE Light patentado por el infame José Gregorio Zambrano: aquel adeco con antifaz de chavista que desmanteló la obra de la profesora Cristina González en la legendaria emisora de Las Mercedes.

La derecha endógena de VTV -en obvia sincronía con la derecha exógena (Ismael y compañía)- sacó provecho de un audio forjado donde supuestamente Mario Silva denunciaba la corrupción patrocinada por personajes clave de la Revolución. La filtración de la información, desde VTV, de que Mario Silva se iba a realizar un tratamiento médico en Cuba, fue la oportunidad para los conspiradores, de lado y lado, para desplegar los retazos de frases descontextualizadas que condenaron a priori a un “bachiller marginal”, quien no tuvo oportunidad de defenderse de inmediato debido a su mentado periplo a la mayor de las Antillas. Los enemigos de “La Hojilla”, de acá y de allá, vieron cristalizado su más acariciado anhelo: sembrar la duda acerca de la credibilidad de Mario Silva y sentar las bases para su irremediable salida de VTV. ¿Por qué no montaron “la olla” cuando Mario estaba en su apogeo de lunes a viernes? Sencillo, porque al éste encontrarse fuera del país, el impacto de la grabación trucada iba a ser más dañino y más de uno iba a especular: “¡Claro! ¡Mario se fue a Cuba huyendo del escándalo de esta denuncia!”. Y así fue. Más de uno se creyó el cuento de la voz editada y “compró” la versión de un mentiroso compulsivo como Ismael “Gallo Claudio” García.

Aunado a lo pretérito, la derecha en VTV maniobró y consumó el objetivo final: apartar a Mario Silva del canal. Con ello, se convalidaba –con premeditación y alevosía- la “autenticidad” del documento sonoro apócrifo presentado por los delincuentes de la MUD. ¿Casualidad? ¡No! Todo estaba muy bien calculado entre la quinta columna en Los Ruices (*) y los lacayos de la Embajada estadounidense. “La Hojilla” era un espacio que debía ser reestructurado para cumplir con una novel etapa de la Revolución Bolivariana: ¡más de ocho años de emisión desgastan a cualquiera! Mario debía retomar desde las jocosas (¡y olvidadas!) coletillas en los videos hasta las recurrentes entrevistas cargadas de contenido ideológico y combativo. Desde luego, “El Señor de la Noche” había cometido errores en el programa: invitar a un artífice de supercherías como Hermes Ramírez o al ególatra revisionista de Rafael Uzcátegui, verbigracia. Pero “La Hojilla” era una trinchera comunicacional esencial en la pantalla de VTV y sacarla del aire era –prácticamente- desarticular el mecanismo de contención mediática del proceso bolivariano. Porque la batalla de Mario Silva no era sólo contra Globovisión, sino contra todos los canales de televisión propagadores de los antivalores de la superestructura burguesa.

Ante el evidente descontento de la audiencia en relación con el “affaire” Mario Silva, Venezolana de Televisión llamó de inmediato a Alberto Nolia para hacer “control de daño” y “Los Papeles de Mandinga” sustituyeron -en el horario de once de la noche- a “La Hojilla”. Duraría poco la alegría en los predios de la derecha endógena de Los Ruices, ya que Alberto Nolia sería más crudo e implacable que Mario Silva, en el discurso. Resultado: cualquier pretexto sería conveniente para mandarlo lejos… ¡y así fue! Si bien no compartimos innumerables apreciaciones de Nolia, por considerarlas reaccionarias o muy ofensivas, sí coincidimos con él acerca de varios puntos de la polémica Ley de Desarme, tema que abordó en su “dernière fois” en VTV. Entre ellos están: ¿cómo pretender que sea creíble una política de desarme de la población si en las cárceles los delincuentes están igual o mejor “equipados” de pertrechos? ¿Cómo puede un azote de barrio entregar su arma de “buena fe” si tiene cuentas pendientes con otra banda? ¡Vamos más allá! ¿La política de desarme debe depender de la “buena voluntad” de los delincuentes o de la fuerza del Estado revolucionario para hacer respetar la Constitución y las leyes?

Lo cierto es que Alberto Nolia difundió su opinión divergente de manera libre y diáfana, como debe ser en cualquiera democracia, y por ello –al mejor estilo del Ancien Régime puntofijista- lo censuraron y clausuraron su programa (**). ¿Hay justificación para ello? ¡No! ¿Debe reincidir la Quinta en los abominables procedimientos de la Cuarta? ¡No! ¿Hasta cuándo topamos con el mismo canto? ¿Cómo explicar tanta torpeza en algunos medios públicos? Otra estridente contradicción: aquellos “camaradas” que acusan a Alberto Nolia de adeco y discípulo de Rafael Poleo, al tiempo que sacralizan la vergonzante “mordaza” aplicada por VTV, sí se comportan como verdaderos militantes de esa bazofia política denominada Acción Democrática. ¡Tremendas “joyas” tenemos en la familia chavista!


RAMÓN ECHEVERRÍA, “POLÉMICAS” Y YVKE LIGHT


Al apreciado amigo y compatriota, Ramón Echeverría, destacado periodista de nuestra Revolución Bolivariana, le pasó lo mismo que a Mario Silva y a Alberto Nolia, en 2009, en el Circuito Mundial. En dicha cadena estatal de emisoras, la cual se había transformado en “caballito de batalla” del Sistema Nacional de Medios Públicos (SNMP), fue designado José Gregorio Zambrano en la Presidencia y –de manera inexplicable- fue removida la profesora Cristina González de dicho cargo. Una de las primeras decisiones de Zambrano fue eliminar el espacio de Ramón Echeverría, “Polémicas”, que se transmitía por “línea muerta” desde Nueva Esparta. Igualmente, periodistas como Vanessa Davies (“Sin Trabas”) fueron suprimidos de la parrilla de programación de la estación y sin derecho a pataleo. En consecuencia, la sabiduría popular bautizó a la primera del cuadrante como “YVKE Light”, ya que la retórica política había sido reducida a la mínima expresión en sus antenas: la música comercial se convertía en “la vedette” de los 550kHz y sus filiales.

Afortunadamente, José Gregorio Zambrano no pudo seguir destruyendo el Circuito Mundial y ahora –con nueva directiva- los oyentes de YVKE anhelan el regreso de los periodistas que en su momento fueron silenciados y maltratados como profesionales. Por desgracia, la edulcorada Venezolana de Televisión de hoy guarda un símil espeluznante con la “YVKE Light” del inepto de Zambrano. Quedarnos desarmados frente al enemigo es hacer el papel de suicidas… ¡y de pendejos!



@rpkampuchea


(*) El periodista Ricardo Durán admitió en un “tweet”, luego de la suspensión de “La Hojilla” en VTV, que Alberto Nolia había sido la única persona en defender –en público- a Mario Silva en el canal de Los Ruices. Conclusión: hay gente en VTV que hace el juego a la derecha.

(**) Si los que apoyan la Ley de Desarme no estaban de acuerdo con la perspectiva de Alberto Nolia, VTV podía haber organizado un debate sobre la materia y poner a discutir a ambos bandos. ¡Eso es Revolución! Otra cosa: la orden de despedir a Nolia vino de instancias políticas superiores, pero la derecha endógena en VTV ya había pedido su cabeza.



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Adán González Liendo

Traductor, corrector de estilo y locutor

 elinodoro@yahoo.com      @rpkampuchea

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