Y si Maduro recibiera en Caracas al Jefe de la Guerrilla Colombiana

Recientemente un destacado académico ucevista de la centro izquierda venezolana, me comentó: "Timochenko es más legal que Capriles". Me llamó la atención por tratarse de un colega caracterizado por su desapego a los fanatismos ideológicos y ser más bien un objetivo estudioso de la politología, diestro en evaluación y síntesis; he querido compartir con mis lectores, una humilde reflexión en tiempos de Chavismo Post Chávez así como para corresponder el gesto constructivo de ese intelectual de talante democrático que sabiamente profesa que en la política nadie dice la última palabra, que caben los aparentes disparates y que no hay verdad absoluta.

Digo yo: La política es la ciencia de la realidad no visible. Ciertamente, identificar la realidad oportunamente y desarrollar un conjunto de acciones con el adecuado aprovechamiento de los recursos disponibles, es lo que propicia el cumplimiento de los objetivos propios y la anulación de los del enemigo.

La diplomacia, vale decir, el ejercicio de la política entre las naciones, revela que desde que Juan Manuel Santos logró la presidencia de Colombia (2010), acordó el denominado Pacto de Santa Marta, con el entonces Primer Mandatario venezolano Hugo Chávez, para poner fin a la convulsa era de relaciones binacionales pre- bélicas que imperaron en tiempos de Álvaro Uribe Vélez

Dicho pacto tiene como esencia que ninguno de los dos gobiernos podía inmiscuirse en la política de su país vecino, (analogía de la coexistencia pacífica en tiempos de URSS vs EEUU) de modo tal que la recepción que Santos le dispensó a Henrique Capriles Radonski en Bogotá es una clara violación al referido acuerdo diplomático, toda vez que la visita de este personaje "amarillo" acontece en ocasión de su campaña de desconocimiento a la legitimidad del Presidente Nicolás Maduro, a la transparencia del CNE y a la imparcialidad del TSJ, en pocas palabras, contra todo el Estado venezolano.

Que con la aquiescencia (conocimiento y facilitación) Bogotá sirva de tribuna política internacional para que Capriles promueva el irrespeto a la Constitución venezolana, el Derecho Interno de nuestro país y llame a que organismos internacionales condenen a Venezuela es un acto antijurídico que el sistema de justicia deberá calificar procesar con máxima diligencia, un acto de posible traición a la Patria.

Más allá de distraernos inoficiosamente en las categorías que el Derecho Internacional Público atribuye a los factores legales e ilegales que operan en la vida política de un Estado, vale decir, factores cuyo origen pertenece a la vida civil, democrática legitimados por elección popular (Capriles, etc) o fuerzas beligerantes reconocidas por la ONU que se alzan contra un gobierno, o las calificadas terroristas o narco terroristas (por EEUU y UE), lo cierto es que políticamente hablando, las FARC-EP constituyen la entidad más importante que hace oposición al gobierno de Colombia (ángeles o demonios), y desde esa óptica práctica es perfectamente pertinente preguntarse cual sería la reacción de Santos si Maduro le permitiera a cualquiera de sus dirigentes usar territorio venezolano para pronunciarse contra la legitimidad de los poderes públicos de Colombia u el ejercicio de otras maniobras.
¿Qué tal si en el actual proceso de diálogo para la paz que se desarrolla desde Cuba, el dirigente Farc-Ep se pronunciara contra el Narco-Paraco Gobierno de Santos y en dicho acto televisado lo acompañara nuestro representante Roy Chaderton (sin ni siquiera abrir la boca, su sola presencia bastaría como significación? diplomática)?

Santos explotaría y amenazaría con "reformular" sus relaciones con Venezuela. Esa es una verdad consabida. Ahora bien, si apelamos al barato argumento de que la soberanía comporta el derecho de recibir en mi país a quien me de la gana (incluyendo enemigos de mis amigos); entonces del lado de este país, podremos decir nos reservamos el derecho soberano de comerciar con quien mejor nos parezca. Y con ello, suprimimos nexos económicos con ese país controlado por un gobierno hostil a Venezuela. Punto.

Lo que seguramente no se nota a primera vista, tal vez un elemento imperceptible para la academia en fase de pregrado, y se presta para las más atroces distorsiones de interpretación,  es que la legitimidad de origen (elección popular) que asiste a Capriles hoy se encuentra en entredicho debido a que sus convocatorias a la violencia (15 y 16 de abril), su vilipendio a las instituciones del Estado y su abierta petición a que factores extranjeros intervengan en orden político y jurídico venezolano, configuran una destrucción de la legitimidad de ejercicio de este funcionario debería preservar, más sin embargo sistemáticamente actúa fuera del principio de legalidad previsto en la Constitución, artículo 137.

Los observadores avezados deben detectar que en el plano de la política,
el Gobernador de Miranda transita hacia la ilegalidad (queda pendiente su grado de responsabilidad en los asesinatos por razones políticas que se produjeron en perjuicio de no menos de 10 venezolanos luego del resultado electoral del 14-A) así como su presunto abandono del cargo (motivado por su gira golpista internacional) el cual puede configurar una falta absoluta tal como lo hemos explicado en reflexión anterior: "Bases para q TSJ declare abandono del cargo contra Capriles" http://www.aporrea.org/movil/oposicion/a165823.html

Opinar siempre sobre lo que no se debe hacer, es una tarea acomodaticia y complaciente al conservadurismo.

Advertir y recomendar acciones para contrarrestar las amenazas contrarrevolucionarias es lo políticamente leal y responsable con la revolución.

Entretanto, Capriles (ficha del Imperialismo y el Sionismo) sigue de gira golpista por el mundo, busca aislar a Venezuela, no cree en el TSJ ni en el CNE, solo juega con ellos para ganar tiempo, hacer creer que agota vías del Derecho interno pues a la vez que ha presentado solicitudes leguleyas ante ellos, vilipendiarlos ante los medios de comunicación y tildarlos de oficinas del PSUV.

Para quienes se han dejado engañar por su conducta ambigua, pues Capriles opera en la legalidad y la ilegalidad, al mismo tiempo; quienes como buenos samaritanos olvidaron sus actos delictivos en 2002; deberían ver la entrevista de Jaime Bayly a Capriles (hecha durante esta visita a Colombia y mostrada en toda latinoamérica y varios países del mundo), donde el sodomita fascista de la comunicación miamera lo llama no menos de 23 veces: "El Presidente Capriles" y este último describe como supuestamente le robaron cerca de un millón de votos.

Un plan de acciones a emprender, será parte de nuestros próximos análisis en este tema eminentemente Político.

Constitucionalista. Profesor de estudios políticos e internacionales UCV.
http://jesusmanuelsilva.blogspot.com
@Jesus_Silva_R



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Jesús Silva R.

Doctor en Derecho Constitucional. Abogado penalista. Escritor marxista. Profesor de estudios políticos e internacionales en UCV. http://jesusmanuelsilva.blogspot.com

 jesussilva2001@gmail.com      @Jesus_Silva_R

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