El desabastecimiento ya no es virtual

Los venezolanos estamos sufriendo en carne propia una guerra ya no económica, sino más bien real desde hace bastante tiempo, con la ausencia en los anaqueles de abastos y supermercados de algunos productos o alimentos de la dieta diaria y de renglones vinculados a la limpieza o el aseo personal.

Se determinó que su ausencia estuvo relacionada con una estrategia por parte de la oposición, en la pasada campaña electoral. Esta oposición fue derrotada y fue electo el actual Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros.

Para frenar el citado fenómeno social, el cual ha sido reactivado en varias oportunidades en nuestro país, se actuó con mano dura cuando nuestro desaparecido Comandante Supremo Hugo Rafael Chávez Frías; no obstante, ahora lo quieren revivir. Para ello se activan los estrategas y enemigos de la Revolución Bolivariana a través de sus tentáculos y agentes en nuestro país que buscan un golpe de Estado.

Si bien es cierto ya el alto gobierno activo mecanismos para contrarrestar este mal, así como contra otros flagelos como la inseguridad con el Plan Patria Segura; quizá, además de la reactivación de la producción acordada con los empresarios, se hace necesario otro plan permanente o extender el Plan Patria Segura contra el acaparamiento y ya no con operativos intermitentes que sólo surten efectos momentáneos entre la población.

A estas alturas el Gobierno Nacional está claro que es una política de Seguridad de Estado y de Seguridad Alimentaria. En este sentido se busca ubicar los elementos y las variables perturbadoras que intervienen en este hecho. Sobre ello, ya se muestran acciones exitosas que se aplican en varios estados; como por ejemplo, la efectiva acción contra el contrabando y la especulación que ejecutan los gobernadores Francisco Javier Arias Cárdenas y José Gregorio Vielma Mora en los estados Zulia y Táchira, respectivamente.

Quizá algunos mecanismos efectivos se han hecho sentir también en la capital de la República y en otros estados y sectores populares del interior del país; pero todavía en algunas urbanizaciones o barriadas populares se especula y se juega con la escasez de renglones como la harina, el aceite, los huevos, el pollo y en especial el papel toilette para lo cual el Gobierno ha anunciado una masiva importación que trata de ridiculizar la oposición.

La verdad es que tocar el desabastecimiento del pueblo como arma política es algo muy sensible y mide además la calidad de la oposición que tenemos en nuestro país. El problema radica en que los mismos operadores políticos, quienes manipulan esta situación, pierden el control y caemos en las garras de las mafias y facinerosos que a través del comercio informal juegan con el hambre del pueblo y genera un foco de corrupción, que no es nuevo en Venezuela.

Para atacar el desabastecimiento, el cual rompe los límites de lo virtual, el Estado debe aplicar las leyes y normas institucionales que existen y han sido creadas para tal fin, junto a las instituciones como por ejemplo INDEPABIS, que además de su titánica acción, debe ser más eficiente para que los organismos de seguridad muestren a través de los medios de comunicación a la opinión pública, para su escarmiento, a los presos y detenidos por estos hechos y no siga la impunidad.

Otra realidad la representan las instituciones creadas por el gobierno para mercadear los alimentos, como Mercal, Pdval, mercalitos, Bicentenarios y otras redes. Estas se quedan cortas, porque el “mercado negro” pasa a controlar renglones básicos y especula en un juego macabro, donde justamente intervienen manos invisibles que pescan en rio revuelto.

El problema del desabastecimiento, que ya no es virtual, además de exigir una respuesta organizada del pueblo para combatirlo; reclama adicionalmente acciones como las que tiene el “Plan Patria Segura”, que debe incluir dentro de sus acciones, la participación directa de nuestra Fuerza Armada Bolivariana, la Guardia Nacional y la Policía Bolivariana contra los acaparadores, especuladores y ladrones del pueblo venezolano, víctima de estos desmanes.

Paralelamente también, debe participar la inteligencia social para ayudar a los funcionarios públicos y cuerpos policiales en su acción y para evitar que estos no se corrompan o se conviertan en matraqueros del indefenso pueblo venezolano.

En muchos casos ha sido efectiva la acción de los cuerpos de seguridad del Estado contra los acaparadores. Se siente su efecto directo, porque esta realidad dejó de ser mediática para convertirse en real entre los seres de carne y hueso de nuestro país, quienes también deben activarse en esta lucha sin cuartel.

¡Independencia y Patria Socialista!


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Marco Tulio Arellano

Jubilado en Pdvsa

 arellanomt@hotmail.com      @Homugria

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