El golpe de timón vs. El otro golpe

Desde el alto gobierno se ha venido repitiendo con asidua insistencia que en los sectores de la derecha se trabaja con arduo empeño para desarrollar un golpe de Estado. Incluso hay quienes aseguran que tal golpe está en marcha desde hace un buen rato. También por supuesto, se escuchan alegatos parecidos entre opinadores de oficio, militantes, amigos, camaradas y pare usted de contar. Es decir. Si algo unifica a un gran sector del chavismo en ese te momento, es la diáfana coincidencia en que aquí se esta gestando un golpe de Estado para derrocar al compañero Nicolás Maduro.

Félix F. es un vecino de mi barrio. Jodedor, dicharachero, jocoso, se echa sus palos, es magallanero y Chavista según él, hasta mas allá de la sombra, de la luz y el sol. Cada vez que me encuentra me sale con una de las de él. Recientemente, Félix con un periódico de circulación nacional en su mano se me acerca y me dice:

“que vaina chico, según puedo leer aquí, los tipos de la derecha se están preparando otro golpe. Y pensar que nosotros también “tenemos un golpe”, el cual podríamos aplicar, lo podemos aplicar con todos los pela bolas que somos la inmensa mayoría. Fíjate que si por allá en el 2001, algunas vainas (leyes) que se estaba preparando Chávez, en vez de mandarlas a la asamblea nacional hubiese hecho como en el 99, poniendo a la gente a decidir, no hubiesen tirado ese golpe los escuálidos en el 2002. Todavía no aprendemos, tenemos rolo´e herramienta y lo que parece es haber diferencias en qué hacer con ella”.

Y así se alejó cantando “la soga” de Ali Primera, y yo al quedármele viendo pensé: más hermano de clase, más obrero ¡imposible!

Seguí hasta mi casa con una satisfacción y una inquietud. La satisfacción era que indudablemente Félix había leído el “Golpe de timón” que le regalé y la inquietud era que en general, lo que me dijo, coincidía con algo que yo había leído en algún momento. Pase 4 días tratando de ubicar donde había leído algo semejante, hasta que al fin di con ello. Por supuesto que me ayudo la metodología de estar resaltando en los libros, frases, citas, etc. etc.

He aquí a lo que me refiero:

“Las divergencias mas lejanas y, al parecer, “abstractas”, si se reflexiona a fondo sobre ellas, tarde o temprano se manifiestan siempre en la practica, y esta no perdona el menor error teórico”
León Trotsky (La revolución permanente, edición, fundación Federico Engels, Pág. 20)

El golpe de timón indudablemente que es una parte esencial del legado de Hugo Chávez, pero si se le obvia, se le desestima, se esta a la vez mancillando el espíritu y la disposición de lucha de esos que únicamente viven de su trabajo y de su esfuerzo. Esos que son la inmensa mayoría como bien lo dijera mi amigo Félix. Porque la crítica, la autocrítica y todo lo plasmado en ese consejo de ministros, recoge de alguna forma, aquellas querellas y ese grito que la base social de este proceso no ha podido expresar al país por no disponer a gran alcance de los medios para ello. Sacarle el cuerpo y la responsabilidad pertinente, que es asumir el golpe de timón, además de un error teórico- dialéctico, también se estaría desdeñando el legado de Chávez y eso nos llevaría a un resultado muy lamentable. Y ya se pueden sacar conclusiones claras ante la delicada situación que se nos ha presentado.

Voy a citar nuevamente a León Trotsky:

“El querer operar en política con criterios morales abstractos es una empresa condenada de antemano al fracaso. En política no hay más moral que la que se desprende de la política misma, como una de sus funciones. Pero solo la política que se pone al servicio de una gran misión histórica es capaz de atenerse para sus actos a métodos morales que no admiten tacha”
(Mi Vida, editorial Pluma, Pág. 390)

El proceso revolucionario en Venezuela es una gran misión histórica, no solo para nuestro pueblo, sino también por la significancia para los pueblos del mundo. Y la moral de nuestro proceso es la moral de nuestro pueblo. Eso lo entendió Chávez y por eso le dijo a Maduro: “mandar obedeciendo al pueblo”. Y lo certifico aun más cuando dijo: “tenemos un gobierno que acaba de ser ratificado pero también es un gobierno muy criticado por la gente y la gente tiene razón”. De tal manera que si todos somos Chávez, todos tenemos que decidir. Esta es una ocasión para delegar en el poder originario (el soberano) las decisiones fundamentales para enrumbar el proceso por el camino que la coyuntura nos exige, y si algún ejercicio empalmaría perfectamente con esa clave, seria precisamente activar el golpe de timón.

Félix F. un obrero que defiende la revolución a muerte me ha hecho comprender que si la derecha tiene en su agenda un golpe de estado, los revolucionarios también tenemos un golpe. Pero con una descomunal diferencia: el golpe de ellos es excluyente, porque si algo no quiere la inmensa mayoría del pueblo Venezolano, incluso contando a una enorme parte de su población electoral es precisamente un golpe de estado. El Golpe nuestro, ese que atina en el timón, es todo lo contrario, es incluyente, ese no tiene ningún tipo de moral abstracta; esta anclado en tierra. Ese golpe, el nuestro, es la moral de un obrero cantando “la soga” de nuestro eterno Ali primera.


Gustavo Martínez Rubio / Militante de Marea Socialista


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Gustavo Martínez Rubio


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