Despidos por razones políticas son intolerables en el Socialismo

En mi experiencia como abogado de los trabajadores, alguna vez me tocó defender al sindicato nacional de trabajadores en una empresa de refrescos yanquis que le ha quitado presencia al guarapo criollo, a pesar de que nuestro producto nacional sea más sano y el de los gringos aparentemente se derive de la Coca, no sé si del clorhidrato.

Era el tiempo (2008-2009) de campaña por la enmienda constitucional propuesta por el Presidente Hugo Chávez, y había una alta polarización en el país, tanto que en la mencionada empresa se desarrollaba una persecución contra los obreros chavistas y estos se rebelaban contra el atropello patronal ejecutado por un mexicano, no Vicente Fox, sino otro, que servía como guachiman de la compañía en nuestro territorio.

Para hacer el cuento corto, los abogados de la agresiva empresa pusieron una denuncia contra mi en razón de mi falta de imparcialidad como funcionario del Ministerio del Trabajo porque estuve del lado de los obreros y en contra de los patronos.

Obviamente dicha denuncia puesta ante el propio Ministro del Trabajo para la época la guardo como un diploma de dignidad revolucionaria, porque tal acusación de una empresa transnacional (de las más poderosas del mundo) contra este humilde servidor hijo de trabajadores, es un verdadero homenaje a nuestra vida millonaria en buenas intenciones y principios de justicia social, donde poco importa vivir en austeridad pero con la cabeza en alto.

Por eso cuando veo que hoy la ultraderecha amarilla intenta crear una matriz de opinión respecto a que el gobierno nacional aplica despidos masivos por motivos de discriminación política, y para ello se apoya en un video donde presuntamente un ministro pronuncia un discurso equivocado, veo propicio marcar deslinde con la vieja praxis de abuso patronal del capitalismo y que se aclare que esta Revolución es garante de los Derechos Laborales.

Es menester recordar que en la Venezuela prechavista era tradición diabólica que si ganaba AD, eliminaban de los cargos públicos a los inscritos en Copei, y cuando los copeyanos llegaban al gobierno, de inmediato raspaban a los adecos. Justamente porque esos partidos siempre han sido fichas de la misma clase capitalista y el imperialismo, la estabilidad laboral del pueblo es atropellada por el clientelismo.

Visto que la burguesía y sus partidos de ayer y hoy, trafican con la comida de la gente (puestos de trabajo) para comprar votos y obediencias, es común que tanto empleados públicos como trabajadores y obreros sean víctimas de la opresión sistemática de la élite gubernamental, pues la norma cuarto republicana era que para tener empleo había que portar el carnet del partido y obviamente opositores e independientes eran desechados.

A fin de no morir en la burocracia, el funcionario debía mostrar un currículo político que diera fe de su labor al servicio del partido gobernante, y de allí que miles de venezolanos tuvieron que acercarse forzosamente a AD y Copei para conservar su empleo, devengar un salario y alimentar a sus familias. No obstante en sus conciencias creció la indignación por el chantaje y su apoyo a Chávez fue muestra del rechazo al viejo y decadente régimen.

Comunistas y socialistas fuimos totalmente marginados del mundo del trabajo, menos los que renegaron de sus ideas a cambio de limosnas.

Es por estos antecedentes que causa risa cuando el derrotado candidato de la burguesía prometía que respetaría a los empleados públicos, que no despediría a nadie por su ideología y ni obligaría a ninguno a ponerse su franela amarilla de Primero Justicia para conservar el empleo (como si la gente no supiera la discriminación laboral que se aplica en la Gobernación de Miranda).

Ahora bien, no podría terminar estas reflexiones sin advertir que en esta nueva etapa de la Revolución Bolivariana donde el Comandante Hugo Chávez no está con nosotros físicamente, hay que redoblar esfuerzos por honrar sus enseñanzas socialistas y en consecuencia garantizar al máximo la estabilidad laboral y las condiciones dignas de trabajo dentro del sector público dirigido por revolucionarios.

De ninguna manera es admisible reproducir los abusos patronales del capitalismo que luchamos por erradicar de Venezuela, urge poner la lupa en la flexibilización (precarización) del trabajo, la proliferación de trabajadores contratados con un futuro incierto porque se les niega el reconocimiento como trabajadores a tiempo indeterminado o fijos (ministerios, universidades, institutos, gobernaciones, alcaldías), así como la estratégica discusión y aprobación de convenciones colectivas de trabajo favorables a la clase trabajadora y no a las élites patronales.

Constitucionalista. Profesor UCV.
Ex consultor jurídico del Ministerio del Trabajo y la Seguridad Social.
@Jesus_Silva_R
http://jesusmanuelsilva.blogspot.com
jesussilva2001@cantv.net


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Jesús Silva R.

Doctor en Derecho Constitucional. Abogado penalista. Escritor marxista. Profesor de estudios políticos e internacionales en UCV. http://jesusmanuelsilva.blogspot.com

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