De por estas calles al llanto y moco de los artistas escuálidos

De una truculenta trama, “Por estas calles” se convirtió en una manera de expresar el descontento existente con el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez, luego del Caracazo acaecido el 27 de febrero de 1989. Durante el tiempo que duró la novela al aire, adaptó muchas historias de los titulares más sonados de algunos medios de comunicación, como la exasperación pública con la corrupción del gobierno adeco, escándalos tales como un médico que robó el equipo de su clínica privada y un gobernador forzado a renunciar después de tomar el dinero de un fondo secreto, entre otros aspectos de la vida cotidiana que ahogaban al pueblo venezolano.

Esta novela, dado el éxito de sintonía nacional, rompió con el estereotipo de las novelas color de rosa de la televisión venezolana, ocupándose de las condiciones de la vida en extrema pobreza de los habitantes de los ranchos de Caracas, pero también enfocaba las vicisitudes de la clase media y la opulencia de la oligarquía criolla. Mientras avanzaba en su trama, la novela desarrolló, entre otros temas, el tráfico de drogas, tema tabú en las telenovelas, hasta ese momento.

Enfocar “por estas calles” como tema musical de la campaña del candidato de la burguesía venezolana es recibir un golpe de boomerang y rememorar en algunos artistas pasajes de esta novela, es golpearse a sí mismos. Qué vaina con esta oposición que no aprende de sus propios errores.

Radio Caracas Televisión, perteneciente al grupo económico 1-BC, presidido por Marciel Granier en aquella época, permitió que la novela se pusiera al aire no porque a este empresario capitalista explotador le haya afectado el sarampión comunista ni mucho menos alguna pasión revolucionaria para protestar por la opresión en la que el gobierno de turno tenía sometido al pueblo venezolano, ni mucho menos porque el resto de los accionistas de este canal de televisión se caracterizaran por el amor al pueblo. Granier apoyó la idea porque la manada de ricachones pertenecientes al grupo 1-BC, encabezados por el susodicho, quería deshacerse de los desprestigiados y decadentes adecos y copeyanos, con la intención de colocar un gobierno plutocrático para regir al país en las próximas décadas, en el que el pueblo moreno, representado en Franklin Virgüez y Gledys Ibarra, estaría más excluido de lo que había sido en los gobiernos del puntofijismo.

De allí que inventaron aquello de la “generación de relevo”, encabezada por Marciel Granier como un potente candidato presidencial de la burguesía nacional, que quería asumir el control del país sin adecos y copeyanos como intermediarios, mucho menos como protagonistas.

Sin embargo, los cálculos previstos por los plutócratas no lograron satisfacer las expectativas surgidas y el fracaso no se hizo esperar, incidiendo en el surgimiento de una revolución popular, encarnada en un teniente coronel, que con su mensaje “por ahora”, logró despertar en la conciencia de los venezolanos, la necesidad de un cambio revolucionario. A los bandidos del grupo económico 1-BC y al resto de la burguesía venezolana, representada en el gobierno corrupto de Carlos Andrés Pérez, les salió el tiro por la culata. La efervescencia generada por el mensaje de la novela de RCTV, terminó contribuyendo al crecimiento de una revolución popular que hoy tiene nombre y apellido: Revolución Bolivariana.

Hoy, cuando vemos a un grupo de artistas participar en un caricaturesco show, sentimos que la oposición una vez más se volvió a equivocar al pensar que el pueblo no tiene memoria. Este grupo de artistas, despreciados en aquel tiempo como actores y actrices por el color de su piel, sacaron del álbum de recuerdos aquella crónica de la cotidianidad social de nuestro pueblo bajo el gobierno puntofijista de Carlos Andrés Pérez. Están seguros, con lágrimas y mocos recorriendo la piel de sus rostros, que rememorar la novela “Por estas calles” y asumir como tema musical de la campaña del candidato burgués la canción interpretada por Yordano, los deja como “mártires” que han sufrido la persecución del proceso revolucionario venezolano. No obstante, la realidad inequívoca de estos artistas es que hoy se han colocado al lado de los adecos y copeyanos, los mismos que fueron blanco de las críticas enfocadas en la trama de la popular novela.

Asimismo, este refrescamiento de la historia de las telenovelas venezolanas refleja la ausencia de creatividad y conocimiento en la campaña del candidato burgués, incapaz de crear sus propios mensajes de campaña. Ahora, le ha dado por copiar toda la simbología del proceso revolucionario, a la par que su candidato, ahogándose en un mar de contradicciones, hoy alaba las misiones y mañana amenaza con eliminarlas. Cosas veredes que non crederes, diría Don Quijote a su fiel escudero Sancho.

ncorredortrejo@gmail.com
Periodista Bolivariano / Docente UPTEM Kléber Ramírez


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Nelson Corredor Trejo


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