¡Dicen que fuiste Comandante!

Supimos que te fuiste comandante, una tarde del mes de marzo a las 4.25pm. Triste tarde para los Venezolanos y para el mundo que conoció tu grito de justicia y tu palabra de aliento, para los pobres de tu patria, para los sin tierra, para los desposeídos de siempre.

Una tristeza absoluta, invadió el corazón de los que te conocimos en vida, y de aquellos que de alguna manera se sintieron tocados por tu palabra de esperanza. La paraulata llanera enmudeció su canto y el majestuoso Boconó que una vez te cobijó en sus aguas, bajó su caudal de tanto derramar lágrimas.

Esa tarde, se me vino a la mente todas las vivencias en la Sabaneta rural de entonces, con sus calles polvorientas y ese olor a pueblo amigo que nos vio crecer. Todavía recuerdo con mucha nostalgia aquel salón de clases, en la segunda planta del “Grupo Escolar Julián Pino”, donde compartimos las primeras letras, y nos vimos tocados por las enseñanzas del Maestro Bastidas, la Maestra Amada Venero Lara y el maestro Silva con su verbo inspirador.

Como olvidar nuestras pláticas, en aquel horcón cerca de la salida al recreo, con tu frasco de “arañas”, sostenida con tu brazo izquierdo. Allí comentábamos la venta del día, de tus “arañas” y la de los “gofios” que yo vendía preparados por mi querida madre, María Gregoria, que en paz descanse, con el único fin de ayudar al sustento del hogar.

Comandante amigo, en nosotros quedara para siempre el hermoso recuerdo de haber compartido contigo la infancia, de haber oído juntos, las clases de historia de los maestros de entonces, que de seguro sembraron en tu alma joven, el amor por la obra de nuestros Libertadores y el deseo infinito de culminarla en el presente siglo.

Tú supiste interpretar como ningún otro, las enseñanzas de los socialistas utópicos y los marxistas científicos. Le distes una lección a aquella izquierda anquilosada, que no se trataba de ver el marxismo como un caletre frío y fosilizado, ni el cristianismo con un manto papal alejado de los humildes, ni un Bolívar histórico desprovisto de calor revolucionario, ni de un Miranda preso en la carraca sin posibilidades de salir.

Por el contrario, nos enseñaste, que la verdadera teoría revolucionaria adaptada a los nuevos tiempos, para redimir a la America latina y los pueblos oprimidos del mundo, era la conjugación de todas estas vertientes, con el solo propósito de lograr la suprema felicidad para los seres humanos.

Con tu mente aguda y certera, con tu sencillez y humildad característica y tu humor único, pudiste poner la dialéctica de Marx, en el lenguaje del pueblo, borrando de la mente de la mayoría de los venezolanos, el repudio por el socialismo. ¡Que logro comandante! Una vez pensé, que tendríamos que lavar el cerebro de los venezolanos para hacerles entender que el socialismo es la justicia personalizada y que su construcción nos haría llegar hacia el trono de la justicia y la verdadera libertad.

Tenias que venir tú, con tu mirada fija en el horizonte revolucionario, con tus pasajes de Don Eneas Perdomo, tu música de Pedro infante y la Poesía de Alberto Arvelo, para desplazar del pensamiento del Venezolano las viejas ideas de esa izquierda envejecida de la cual quedan aún algunos vestigios cuya mediocridad todavía persiste y no te aceptan.

Nunca olvidaremos tu legado y tu obra en la Venezuela Bolivariana. Ya Bolívar no es un mito, esta ahora para siempre con nosotros en nuestras luchas diarias, vestido con sus botas de campaña y su espada indomable, para decirlo en versos de José Marti. Ahora, si podemos cantar con Ali Primera; “oigo sonar sus espuelas, va cabalgando otra vez”. Miranda ya no esta preso, su espíritu libre anda confundido con los latinoamericanos de todas las razas y todas las edades. Impregnaste de historia patria el corazón de todos los venezolanos, que ahora nada ni nadie podrá borrar; es el verdadero poder popular empuñando el arma más poderosa de la tierra: SU CONCIENCIA REVOLUCIONARIA.

Hasta siempre comandante, ahora nos toca a nosotros seguir construyendo el socialismo autóctono, luchando contra los males de la sociedad que te torturaron tanto: La burocracia, la corrupción y una profunda ineficiencia.

Nos impregnaremos de tus enseñanzas y tu canto para las batallas por venir, mientras tu en la otra dimensión nos observas sentado a la diestra de tu padre Bolívar, oyendo la historia de Sucre sobre su emboscada de Berruecos, la versión de Zamora sobre su muerte prematura, las explicaciones del generalísimo Miranda sobre su capitulación, bajo la copla inspiradora de Alberto Arvelo con su Florentino y el Diablo.

Solo así Comandante, les podrás decir, con convencimiento absoluto, con la moral mas alta de un revolucionario: Que no arastes en el mar, que no hubo un san Pedro Alejandrino, que Berruecos quedo superado, que aquí en tu patria Venezolana testigo fiel de tantas luchas y tantas frustraciones, quedo un pueblo inspirado en su historia, que seguirá construyendo el Socialismo como legado de sus luchas, para que nunca mas les sea arrebatado su sueño de patria.

Interminables han sido las colas de personas de todos los rincones del país y de otras latitudes, que quieren ver tu rostro físico por última vez. Primera vez en la historia de este país, que un personaje causa tanto vacío y dolor al desaparecer de en medio de nosotros.

En tu vida, Venezuela fue el epicentro de un ensayo distinto de construcción del Socialismo del siglo XXI, como tu lo catalogaste y lo perpetuaste. Aquí en esta tierra rebelde, se dieron cita, innumerables actos con los movimientos sociales del mundo que creen que otro mundo es posible. Venezuela, ha sido y seguirá siendo, geografía inspiradora de cambio, y una referencia internacional para todos los países que luchan por su liberación.

Aquí quedamos nosotros comandante, unidos más que nunca en torno a este proyecto. Con una Fuerza Armada antiimperialista y Chavista y un pueblo inspirado en tu legado imperecedero. Esta unión cívico-militar, será la locomotora mas eficaz que nos llevara a la conquista de la justicia social para todos los venezolanos, y hacerla extensiva a la patria grande.

Aquí en Venezuela y en Sabaneta tu tierra natal, como lo diría Neruda, todo lleva tu nombre, estas en todas partes, en cada misión, en cada palabra, en cada grito de justicia, en cada clamor popular. Cada día que pasa, tu gloria se agiganta, y se expande cual onda indetenible por todos los rincones del planeta. Serás, para decirlo con palabras de Antonio Mella, la bandera de lucha para las conquistas futuras de los pueblos en los siglos por venir.

HASTA LA VICTORIA SIEMPRE COMANDANTE

NO TE FALLAREMOS
NO TRAICIONAREMOS TU OBRA
CHAVEZ VIVE Y LA LUCHA SIGUE

Email: jesus.avancini@gmail.com


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Jesús Oswaldo Avancini


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