2002 y 2012

En abril de 2002, se produjo en forma no esperada una falta temporal del presidente Chávez, y digo temporal pues no se conocía el desenlace final del golpe. Chávez es detenido en Fuerte Tiuna y desaparecido, siendo incierto su futuro. Hoy, Chávez es “secuestrado” por una grave dolencia que le impide ejercer la Presidencia, lo que crea de nuevo incertidumbre sobre el futuro. En ambos casos son fuerzas ajenas al Gobierno, no controladas, las causantes de la falta temporal: un golpe militar-civil y una grave enfermedad cancerosa.

La gran diferencia entre los dos hechos es que en 2002 la situación apareció en forma súbita, independientemente que haya dado algunos signos que la hicieran predecible. En 2012, en cambio, la posibilidad de llegar a la situación presente es conocida desde hace más de un año, lo que ha permitido estudiar el caso, analizarlo profundamente, consultarlo con ciertos sectores de la oposición y establecer lineamientos a cumplirse en el momento de su producción. El propio Presidente ha debido dirigir esos debates y discusiones de manera de evitar sorpresas.

En 2002, el propio Vicepresidente Ejecutivo decretó la falta temporal de Chávez y asumió la Presidencia de la República como lo ordena la Constitución, ante la evidente ausencia del Presidente, evidencia que también está presente hoy. Nadie criticó aquella decisión de Diosdado Cabello, ni la consideró una traición al Comandante Presidente, ni se vio como un acto de arribismo político. Era lo esperado que ocurriera y así ocurrió.

En 2012, la situación presenciada es totalmente distinta, pese a tener causas similares. Nicolás Maduro, a quién corresponde encargarse de la Presidencia según la Constitución, no lo ha hecho, lo cual obedece a la decisión del propio Chávez, quien vino al país a señalarlo como su sucesor, pues su enfermedad estaba en estado de mucha gravedad, como se ha visto, pero ni siquiera en ese momento lo dejó como Presidente encargado, por lo que Nicolás es Vicepresidente Ejecutivo.

Las ambigüedades presentes, que requieren un acuerdo con la oposición, sobre salidas jurídicas especiales y discutibles en relación a las disposiciones constitucionales, han podido evitarse si se hubiera aceptado que el Presidente, lamentablemente, no estaba en condiciones de repetir su mandato.

lft3003@yahoo.com

Últimas Noticias, pp 28, 26-12-2012, Caracas



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Luis Fuenmayor Toro


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