Entre tanto

Obediencia, disciplina y unidad

Cuando el pasado sábado escuché al camarada Presidente, líder de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez, informarnos acerca de su estado de salud y el inminente nuevo viaje a Cuba para practicarse una nueva operación quirúrgica debido a la presencia de nuevas células cancerígenas en el mismo lugar donde, anteriormente, le había sido extirpado un significativo tumor maligno, invadió mi pensamiento la figura serena, imperturbable, firme y convencida del estado de salud que en aquel momento la invadía, de mi hija Leandra Libertad, quien murió a sus tempranos 21 años de edad, víctima de un cáncer de alta gravedad.

Hace poco más de un año nos habíamos enterado, por voz del propio Comandante Chávez, de la gravedad de su cuadro clínico. Acababa de someterse a una primera operación por la que se le extirpó un tumor cancerígeno, pero no dejó de transmitirnos esperanza y optimismo, pese a que denotaba cierta angustia y su figura presentaba un cierto deterioro, en comparación al Chávez enérgico y fuerte al que estamos siempre acostumbrados.

El sábado 8 de diciembre, la voz serena, el mensaje pausado y detallado explicando lo que le ocurre y, sobre todo, comunicando su decisión política de “planificar” un futuro de la Revolución en la que, eventualmente, solo sus ideas vivas sean las que estén presentes en la conducción del proceso, se hizo más claro al exponer que es Nicolás Maduro –el actual vicepresidente de la República- quien estaría llamado a sustituirlo e incluso ser el candidato de la Patria para presidir la Revolución y conducir el Plan socialista de gobierno para el período 2013-2019.

Todo patriota, todo revolucionario, desea con amorosa firmeza, que nuestro líder y guía en el proceso bolivariano de transformaciones, esté eternamente presente. O, al menos, que no se nos vaya de forma temprana, que “no le madrugue la madrugada”, como diría el poeta español Miguel Hernández en sus dos famosas elegías. Sin embargo, la posibilidad cierta del hecho, es algo que todo revolucionario debe contemplar en sus análisis, tal como lo está haciendo y lo propone el mismísimo Hugo Chávez Frías.

Apostamos, con solemne y firme fe, por el regreso sano del Comandante Chávez, luego de su nuevo tratamiento en Cuba. Entre tanto, a este pueblo revolucionario, a las y los dirigentes políticos de este proceso, nos toca ser obedientes a sus designios. Nos toca ser disciplinados para acatar esta dura tarea del presente y hacer irreversible la Revolución Bolivariana y su destino de Patria independiente y socialista. Pero, sobre todo nos toca contribuir infaltablemente con la unidad.

Unidad en todas las luchas, en todas las batallas, en la confrontación electoral del venidero domingo 16 de diciembre, votando por los candidatos de Chávez en el Psuv, y en toda la Guerra de independencia que libramos contra el imperialismo y contra todas las perversidades del capitalismo.

Chávez vive y vivirá para siempre. Permitámosle vivir en nuestros corazones y en nuestros actos como guía permanente de la victoria socialista de la Patria. La clave es: Unidad, unidad y más unidad.

ivanpadillabravo@gmail.com



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Iván Padilla Bravo

Director del semanario cultural "Todos Adentro", medio adscrito al Ministerio del Poder Popular para la Cultura. http://www.mincultura.gob.ve/

 ivanpadillabravo@gmail.com      @IvanPadillaB

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