¡No se puede ser más bueno que Dios!

Reconciliación, palabra muy de moda últimamente. De mucho significado, obviamente, desconocido por el oposicionismo venezolano, pero utilizada como arma política para solicitar la amnistía de violadores de los derechos humanos; golpistas; saboteadores; terroristas; asesinos; corruptos y cuanto enemigo del gobierno que haya delinquido.

Y digo de mucho significado porque encierra hablarse; congeniar; aproximarse. Pero, para que haya reconciliación, debe haber reconocimiento de la falta, arrepentimiento, que implica constricción, remordimiento, pesar, y el posterior resarcimiento o compensación de los daños, para que pueda haber perdón y suceda la reconciliación. Es un acto recíproco, bilateral, de dos, humano.

¿Estarán en condiciones los oposicionistas de exigir amnistía, acto, normalmente emanado del poder legislativo, por el cual individuos que habían sido declarados culpables de un delito, pasan a considerarse inocentes por desaparición de la figura delictiva, en el marco de reconciliación anunciado por el presidente Chávez?

“Ellos se sienten enfermos y nostálgicos por la época de navidad”, manifestó el diputado a la AN (AD), Edgar Zambrano, en entrevista por Televen. “Oscar Pérez, Eduardo Lápiz, Carlos Ortega, los coroneles hermanos Farías, Pedro Carmona Estanga y trabajadores del petróleo, están dispuestos a regresar al país, si el gobierno los beneficia con el estatus de amnistía”.

¿No será más bien que la crisis capitalista se los está tragando y anhelan volver al país, que según ellos, se está cayendo a pedazos? ¿Será que buscan ser declarados inocentes por la desaparición de la figura delictiva con el acto jurídico para seguir haciendo de las suyas en contra del país y del pueblo venezolano? ¿Se imaginan lo que esto representaría para el pueblo revolucionario? ¿Cómo reaccionarían los familiares de las víctimas de esos “enfermos nostálgicos”? “Al buen entendedor, pocas palabras bastan”. “La primera vez que me engañes, será culpa tuya; la segunda vez, la culpa será mía”.

En nuestras cárceles hay hombres y mujeres que han delinquido. Unos con faltas muy graves y otros, con faltas menos graves, pero, privados de libertad, pagando la pena que les ha sido impuesta. Lo mismo debe suceder con todo aquel que delinca y, sin privilegios. Deben someterse a la justicia venezolana. “Es mejor privado de libertad con privilegios, pero en casa, que libre y pelando en el exterior”, dirán ellos.

Termino esta reflexión con las palabras del Brillante General Urdaneta al Libertador, cuando perdonó la vida a Santander y a sus secuaces y lo castiga con el destierro, al ser hallados culpables de intento de asesinato en contra de Bolívar: “el día que perdonaste a Páez condenasteis a muerte a la Gran Colombia; vuestra decisión sobre Santander es el final”. ¡Ey! ¡No se puede ser más bueno que Dios! “Las zorras cambian de pelaje, más no de mañas”. “Perro que come excremento, ni que le quemen el hocico”, esa es su naturaleza.

elmersanto7@hotmail.com


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Elmer Montero

Licenciado en Comunicación Social,locutor,productor radial,escritor,compositor,músico,poeta.

 elmersanto@hotmail.com      @elmersanto

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