Sin timbre y sin distancia Nº 12

La rosa de la justicia

En meses pasados, unas jóvenes fueron llamadas “indiciadas” por encontrárseles en sus teléfonos celulares las respuestas de la prueba interna de odontología. Fueron tildadas y juzgadas a priori por una autoridad universitaria. Si tenían las respuestas es porque alguien se las dio o se las vendió. Sin embargo de la venta no se habló. Se condenó en los medios, sin investigación.

En la onda de la crítica van estas consideraciones. Confieso que no es para darle para espacio en los medios, sólo que es un botón de muestra. Causa de estupor (no porque no sea legal), la noticia de que a Jimena Araya se le dictó medida cautelar de presentación con fiadores y todo; es una medida que contrasta con la orden de captura, la posible causa de su vinculación con un delincuente y todo el espectáculo montado en torno a este caso. Allí estarían los pétalos de la rosa de la justicia. ¿A quién le tocarán las espinas? ¿Qué condiciones tendrán las personas para que les toque pétalos o espinas? Asdrúbal Aguiar ( ex gobernador de Caracas en la Cuarta) el 3 de este mes en una página web, alabó el hecho de que se juzgue a Araya en libertad, pero dejando en entredicho la causa de esa orden y expresa que no así se actuó con los que él llama “presos políticos” y “dueños del capital”.

La Revolución Bolivariana está saldando la gran deuda social dejada por los gobiernos del puntofijismo. Resultados electorales y encuestas serias así lo han evidenciado. ¿Hacia dónde se dirigen las críticas? burocratismo, ineficiencia, negligencia, oportunismo. Hay que dar el salto. Eficiencia o nada. Todavía en los tribunales están enquistadas mafias nacidas en la Cuarta, las llamadas tribus (algunas vinculadas a la Academia y a Autoridades), bufetes de abogados inescrupulosos que se venden, que compran todo, empleados esconden expedientes, extraen pruebas. Tanto para procesados como investigados, acusados o acusadores, en cualquier caso penal, administrativos, civiles, o laborales. Las espinas, para quienes no tienen dinero, ni amigos con dinero que paguen fianzas, decimos.

Si queremos una democracia fuerte, el sistema judicial debe ser impermeable a mafias, amiguismo, cuanto hay pa eso, jefes partidistas, el juez primo, sobrino o cuñado de tal o cual demandante o demandado, el fiscal o funcionario amigo. La justicia tiene que ser imparcial, justa, porque sobre sus espaldas está el destino de muchas personas.

Para que la eficiencia de la revolución llegue, es necesaria la justicia. Por ejemplo, una de las causas de inequidad e injusticia es la venta de cupos en las universidades autónomas por nombrar una de las desviaciones que allí ocurren. Y eso es vox populi. Se quebrantan leyes, reglamentos, que lo digan los docentes contratados que sufren marginación y exclusión.

Hay que dar el salto en las universidades. Elecciones ya.

mariauxi65@gmail.com


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María Auxiliadora Castillo


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