Nuestra vida sin los B.B (II)

La existencia de los B.B viene a darle sentido a la paradoja del tiempo que Einstein no pudo develar. Esto es la contradicción que plantea el tiempo real y la virtualidad, así podemos entender más claramente cómo es posible, en el mundo virtual, la muerte frecuente de Chávez y cómo en la dura realidad el hombre tiene más vidas que un gato.

Esta contradicción de los mundos paralelos que ha hecho posible los B.B es evidente cuando nos enteramos vía B.B de que el país se está hundiendo definitivamente  de manera irreversible, algunos después de dar gracias a Dios porque finalmente también será el final de Chávez y su gobierno, otros un poco más escépticos u optimistas, pensamos en nuestras familias y en que seguro es una treta del imperio y que ya Chávez tiene calculada también la solución a ese problema y que milagrosamente nos volveremos a salvar de esta. En el mundo real no está ocurriendo nada distinto a lo que ocurre todo los días en el país y que todas y todos conocemos de memoria; es decir ni un décimo de lo que dice Globovisión (tomado de las redes sociales, por supuesto) ni un décimo tampoco de la “realidad” que nos muestra VTV.

Claro que el mundo virtual no está asociado sólo a los B.B, también están ahora las tablas o tabletas, que cosas no, ese nombre que nos recuerda a la madera y que pareciera alejarnos de los avances tecnológicos y remontarnos más bien al período de la madera y no a la era de los códigos binarios y de la web 2.0, en la que nos encontramos. En la vida real, o en el tiempo real, resulta que con tanta tecnología de que disponemos disfrutamos menos de las cosas más sencillas como diría Nazoa: una conversación franca, compartir una taza de café con un amigo, hablar más y chatear menos con los demás y sobre todo enterarnos de menos cosas fútiles y vanas que recorren a velocidad de la luz la red para llegar a nosotros y terminar contándoselas a alguien que por no tener B.B se quedará boquiabierto al saberlas (suponemos).

Lo peor de todo, y esto en el mundo real, es que con B.B y todo, muchas o más son las veces que estamos en “las tablas”, no por tener tableta, aunque algunas veces teniéndolas ocurre lo mismo, sino por estar “pelando”, entiéndase sin tener con que pagar la renta que  generan estos servicios que en nuestro país, como en otros del tercer mundo, son costosos con Satélite Simón Bolívar y todo.

carloslunarvelo@hotmail.com


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Carlos Luna Arvelo


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