La tierra y el cambio climático

Hoy es un día importante para la humanidad, fecha que sirve para la reflexión, orientar y discutir sobre la ecología y el medio ambiente, sobre este tema sería ideal que la orientación y educación comience en nuestra familia. El 22 de abril se celebra el Día Mundial de la Tierra. Es tiempo de reflexión para nuestros conocimientos, valores y conductas cónsonas con la conservación ambiental y el desarrollo sustentable, hacemos un llamado a todos para que adoptemos principios de actuación ambiental responsable, con miras a detener el incontrolado deterioro de nuestros recursos naturales y el ambiente, lo cual afecta a los seres humanos en forma irreversible. La tierra debemos cuidarla, es nuestra casa grande. Repetimos, hoy especialmente que el Día Mundial de la Tierra. Es tiempo de reflexión para nuestros conocimientos, valores y conductas cónsonas con la conservación ambiental y el desarrollo sustentable, hace un llamado a todos para que adoptemos principios de actuación ambiental responsable, con miras a detener el incontrolado deterioro de nuestros recursos naturales y el ambiente, lo cual afecta a los seres humanos en forma irreversible. Porque es incuestionable el daño que le hemos causado a la tierra en nuestros 200 mil años de existencia del ser humano, cada día aceleramos el fin de nuestro planeta, estas acciones que hemos cometidos con la tierra es como si le ocasionáramos daños a nuestros hogares e hijos, estamos atentando contra el futuro de las próximas generaciones. No sé si es posible el futuro. Se habla de graves catástrofes en los años 2025, 2030 y 2050, No sabemos cuál es el plazo para la hecatombe o el apocalipsis.

El calentamiento global, los gases efecto invernadero, el uso de los combustibles fósiles, los derrames petroleros que está causando un daño a centenares de especies, destruyendo los corales y vida marina. Ejemplo: la tragedia del derrame de petróleo en el Golfo de México, se realizaron estadísticas sorprendentes. Se estima que entre 20.000 y 40.000 barriles de petróleo se filtraron diariamente desde la explosión de la plataforma de British Petroleum.

Como consecuencia de la cultura de dominación de la naturaleza, nuestra Madre Tierra, Casa Grande, está enferma, herida de muerte. El planeta se está recalentando y el clima está cambiando. El aumento exponencial del calentamiento global está provocando cambios extraordinarios en el clima. Los trastornos del Fenómeno del Niño y de La Niña, sequías, inundaciones, olas de calor, huracanes y tornados son cada vez más fuertes y más frecuentes. Se presentan condiciones climáticas extremas que no hemos visto nunca antes, aumentando las lluvias en algunas regiones del continente y ocasionando severas sequías en otras, teniendo efectos negativos en la agricultura, la silvicultura y la pesca en todas las regiones. Las inundaciones constantes en Venezuela, Colombia, Brasil, Bolivia. etc., en los últimos años es un resultado directo de este fenómeno.

Estamos viviendo un cambio climático sin precedentes causado directa y únicamente por el ser humano. Hay pruebas abrumadoras que la actividad humana sea la principal responsable del calentamiento observado desde 1950, particularmente por los patrones de consumo de la “civilización” occidental desde la época industrial. En el año 1751, se estimó que las emisiones de dióxido de carbono provenientes de la quema de combustibles fósiles eran de 3 millones de toneladas. En el año 2006, se emitieron a la atmósfera 8.379 millones de toneladas.

La concentración en la atmósfera de gases que provocan el efecto invernadero ha aumentado sustancialmente desde el comienzo de la revolución industrial (un 37 % en los últimos 200 años). La concentración preindustrial era de 280 ppm (partes por millón) mientras en 2008 fue de 390 ppm, y si no dejamos de emitir estos gases, va camino a las 600 durante este siglo XXI, mientras en el último millón de años - hasta 1960, la concentración de CO2 en la atmósfera nunca superó las 310 ppm. Las 600 ppm no se han alcanzado en el planeta desde hace 18 millones de años, mientras la variación de CO2 no ha superado aproximadamente 10% en el planeta durante los últimos 10.000 años.

Si pasamos de un incremento de 20C sobre la temperatura media preindustrial, los daños van a ser muy severos. En el 2004 ya habíamos incrementado la temperatura 0,80C. La temperatura depende de la concentración de CO2. Si superamos los 400 ppm (en 2016 al ritmo actual), alcanzaremos inevitablemente los 20C antes de 2050.

Pero, la precaria situación del planeta en la actualidad no es culpa del 80% de la población mundial, que vivimos en condiciones de pobreza, sino está causado directa y principalmente por los modelos de desarrollo y consumo irresponsable desde la época industrial de la llamada civilización occidental. La sed de ganancia sin límites, la búsqueda de lujo, ostentación y derroche 20% más enriquecida de la población mientras millones mueren de hambre en el mundo, nos ha hecho a todos depender totalmente del consumo excesivo de los recursos del planeta, convirtiendo a todo en mercancía y expuesto a la sobreexplotación tanto de los bosques, la flora y la fauna, el agua, la tierra, el genoma humano y la vida misma como los minerales y los combustibles fósiles (carbón, gas y petróleo), que son los mayores causantes de las emisiones globales de Gases de Efecto Invernadero (GEI). Desde 1860, Europa y Norteamérica han contribuido con el 70 % de emisiones de CO2. Los países empobrecidos con un 25 %.

En manos nuestra esta la prolongación de la vida del planeta, tenemos que adquirir conocimientos y adoptar conductas con las cuales los seres humanos nos integremos a la naturaleza, asegurando el disfrute de los recursos naturales para las generaciones futuras.

CUATRO ÁREAS SON LAS MÁS VULNERABLES

El cambio de equilibrio climático afecta todas las regiones de la tierra sin excepción. Las áreas más vulnerables del mundo a este cambio climático son cuatro: El Ártico, donde las temperaturas están aumentando rápidamente y el hielo de los casquetes polares se está derritiendo. El África Subsahariana, en donde se prevé una mayor sequedad en las áreas ya bastante secas. Las islas pequeñas, por su falta de capacidad para adaptarse a la subida del nivel del mar. Y los megadeltas del Asia, donde miles de millones de personas estarán ante un riesgo incrementado de inundación.

Grandes masas de hielo del casquete de hielo del Ártico y en el Antártico están comenzando a deshacerse más rápido que lo que se creía. Por ello, los niveles del mar han aumentado de 10 a 20 cm, y para el año 2100 pueden aumentar más allá de los 88 cm pronosticadas hasta ahora si sobrepasando algunos umbrales críticos se funden los hielos de Groenlandia y de la Antártida, llegando a tener subidas de entre 12 y 25 metros, aumento que seguirá durante más de mil años aún cuando consigamos disminuir el aumento de temperaturas previsto para este siglo.

La subida del nivel del mar y el incremento de tormentas causarán inundaciones y otros daños en los territorios costeros en cuyas cercanías vive el 60% de la población mundial. Allí, los sitios más vulnerables serán las islas bajas del Pacífico, las costas en todo el planeta y ciudades como Shanghai o Buenos Aires. En latitudes templadas, las olas de calor se están volviendo más intensas, más largas y mucho más frecuentes. Desde el principio del siglo XXI, estamos viviendo los años más calientes de los últimos mil años.

En el año 2007 se publicó El Cuarto Informe de Evaluación del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) de las Naciones Unidas,); acerca del impacto del cambio climático y la conclusión de este informe es aterrador y presenta un futuro sombrío para el mundo, en el que la vida de millones de personas se verá afectada por escasez de agua, el avance de las enfermedades y dificultades con las cosechas.

Uno de los principales autores del informe, Salim ul-Huq, dijo que la evidencia de todo el mundo, desde las regiones polares al trópico, era concluyente. En su opinión, el impacto del cambio climático se siente ahora. Por su parte, al describir las líneas generales las conclusiones del Informe, Martin Parry, copresidente del segundo grupo de trabajo del IPC, dijo que la evidencia demostraba que el cambio climático estaba teniendo un efecto directo en los mamíferos, las plantas y el agua.

Parry describió las cuatro áreas del mundo que se consideran como las más vulnerables al cambio climático.

"El Ártico, en donde las temperaturas están aumentando rápidamente y el hielo se está derritiendo; el África subsahariana, en donde se prevé que las áreas secas van a secarse aún más; las islas pequeñas, por su falta de capacidad para adaptarse y los mega deltas de Asia, en donde miles de millones de personas estarán ante un riesgo incrementado de inundación", explicó.

Como resultado de esto, el impacto más severo lo sentirán los países más pobres del mundo, dice el informe. El estudio advierte que entre 75 y 250 millones de personas en África podrían enfrentar escasez de agua en 2020. Igualmente estima que la producción de las cosechas podría caer hasta en 30% en el sur y centro de Asia.

"El informe dice claramente que el cambio climático está ocurriendo y tiene efectos en los ecosistemas y en la sociedad, con efectos particularmente malos en los países en desarrollo"

"Es un mensaje desolador, pero ahora está en manos de los gobiernos que se actúe en lo que les dijimos", afirma Richard Klein del Instituto de Medio Ambiente de Estocolmo.

"Los más pobres de los pobres del mundo van a ser los peor golpeados y los más vulnerables en términos del impacto del cambio climático", aseguró Rajendra Pachauri, presidente del IPCC., quien añadió que esas personas también eran las menos equipadas para manejar los efectos de tal cambio.

La primera parte, se refería a la ciencia del cambio climático, y concluía que había una posibilidad de al menos un 90% de que la actividad humana era la principal responsable del calentamiento observado desde 1950.

La tercera parte, que se publicó, se concentrará en las maneras de contener el aumento de la temperatura y la concentración de gases de invernadero.

LAS REGIONES POLARES

Las regiones polares combinan unos paisajes muy diversos, y el Ártico y el Antártico son muy diferentes entre sí. Definiremos aquí el Ártico como el área abarcada por el Círculo Polar Ártico, y el Antártico como la abarcada por la Convergencia Antártica, es decir, el continente Antártico, el Océano Sur y las islas subantárticas. El Ártico puede describirse como un océano helado rodeado de tierra, mientras que el Antártico es un continente helado rodeado por el océano. El calentamiento proyectado para las regiones polares es superior al de muchas otras regiones del mundo.

Allí donde las temperaturas sean en promedio próximas al punto de congelación, el calentamiento mundial reducirá los hielos terrestres y marinos, contribuyendo en el primer caso al aumento del nivel del mar. Sin embargo, en el interior de los casquetes polares el aumento de temperatura podría no ser suficiente para causar deshielos de hielo y nieve, y tenderá a intensificar la acumulación de nieve.

El gran aumento en el nivel del mar que conllevaría la deglaciación generalizada de las capas de hielo en Groenlandia y del Antártico oeste implicaría serios cambios en los litorales y ecosistemas, e inundaciones de las zonas situadas a baja altitud, con consecuencias aún mayores en los deltas de los ríos. La reubicación de las poblaciones, de la actividad económica y de la infraestructura sería costosa y presentaría retos. Existe una confianza media en que al menos una deglaciación parcial de la capa de hielo de Groenlandia, y posiblemente de la capa de hielo del Antártico oeste, podría tener lugar durante un período de tiempo que iría de siglos a milenios en caso de un aumento de temperatura media global en torno al 1-4ºC (correspondiente al período 1990-2000), que contribuiría a una elevación del nivel del mar en 4-6 m o más. El deshielo completo de la capa de hielo de Groenlandia y de la del Antártico oeste podría conllevar una contribución al aumento del nivel del mar de 7 y 5 metros respectivamente.

La península antártica y el Ártico son muy vulnerables al cambio climático proyectado y a sus repercusiones. Aunque el número de personas directamente afectadas es relativamente pequeño, muchas comunidades nativas asistirán a cambios profundos que afectarán a sus costumbres tradicionales. Algunos de los efectos directos serían el desplazamiento de los ecosistemas, la pérdida de hielo de mares y ríos, y el deshielo de permafrost. Entre los indirectos, cabe señalar los efectos de retorno sobre el sistema climático, y en particular una mayor emisión de gases de efecto invernadero, cambios en las fuerzas que determinan la circulación de los océanos, y aumentos de las temperaturas, sumados a una mayor precipitación y a una pérdida de hielo, que podrían afectar al clima y al nivel del mar a nivel mundial.

ÁFRICA

Para el 2020, se prevé que entre 75 y 250 millones de personas se expondrán a un incremento de estrés hídrico debido al cambio climático. Si esto se asocia con un aumento en la demanda, afectará de forma adversa a las formas de ganarse el sustento y exacerbará los problemas relacionados con el agua.

La producción agrícola, incluyendo el acceso a alimentos en muchos países y regiones africanas, se verá seriamente en peligro por la variabilidad y el cambio del clima. Se espera que disminuyan las zonas adecuadas para la agricultura, la duración de las estaciones de crecimiento y el potencial de producción, particularmente a lo largo de los márgenes de las zonas áridas y semi-áridas. Esto podría afectar negativamente la seguridad alimentaria y exacerbar la malnutrición en el continente. En algunos países, las producciones derivadas de la agricultura pluvial podrían reducirse hasta en un 50% para el 2020.

En la región sahariana de África, las condiciones más cálidas y secas han producido una reducción en la duración de la estación de crecimiento con un efecto perjudicial para los cultivos. En el sur de África, las estaciones secas más largas y las lluvias más inciertas están generando medidas de adaptación por iniciativa propia de la población

Los suministros locales de alimentos se prevé se vean negativamente afectados por una disminución de los recursos pesqueros en los grandes lagos debido a un aumento de la temperatura del agua, que puede verse exacerbado por una sobre explotación de la pesca.

En el África actual, los bosques tropicales y los pastizales están amenazados por la presión demográfica y por los sistemas de utilización de las tierras. Algunos de los efectos visibles de estos factores son la pérdida de diversidad biológica, un rápido deterioro de la cubierta vegetal, y un agotamiento de los recursos hídricos debido a la destrucción de las cuencas de drenaje y acuíferos.

De los 19 países del mundo actualmente clasificados como afectados por la escasez de agua, hay un mayor número del continente africano que de ninguna otra región, y este número podría aumentar, independientemente del cambio climático, como consecuencia de la mayor demanda creada por el crecimiento de la población, de la degradación de las cuencas hídricas debida al cambio de utilización de las tierras, y del entarquinamiento de las cuencas fluviales.

SISTEMAS COSTEROS Y ZONAS BAJAS

Se prevé que las costas queden expuestas a riesgos crecientes, incluyendo la erosión costera debida al cambio climático y a la elevación del nivel del mar. Las consecuencias empeorarán con las presiones inducidas por el ser humano sobre las zonas costeras.

Los corales son vulnerables frente al estrés térmico y tienen una baja capacidad de adaptación. Los aumentos en la temperatura de la superficie marina que ronden los 1-3ºC se derivarán en una decoloración de corales más frecuente y en una mortalidad generalizada, a menos que haya una adaptación térmica o una reacción de aclimatación por parte de los corales.

Los humedales costeros, incluyendo salinas y manglares, se verán afectados negativamente por el aumento en el nivel del mar, especialmente si se limita su extensión tierra adentro o se les priva de sedimentos.

Se prevé que muchos millones más de personas sufran inundaciones cada año debido al aumento en el nivel del mar para el 2080. Aquellas zonas densamente pobladas o ubicadas en puntos bajos donde la capacidad de adaptación es relativamente baja y que ya deben hacer frente a otros retos como las tormentas tropicales o la subsistencia costera local, peligran especialmente. La cantidad de personas afectadas será mayor en los megadeltas de Asia y África aunque las islas pequeñas son también especialmente vulnerables.

La adaptación en el caso de las costas supondrá un reto todavía mayor para los países en vías de desarrollo que para los países desarrollados, debido a las restricciones que pesan en el caso de los primeros sobre su capacidad de adaptación.

El aumento en el nivel del mar y el desarrollo humano se combinan para contribuir a la pérdida de humedales y manglares y aumenta el riesgo de inundaciones costeras en muchas zonas.

Se prevé que muchos millones más de personas sufran inundaciones cada año debido al aumento en el nivel del mar para el 2080. Aquellas zonas densamente pobladas o ubicadas en puntos bajos donde la capacidad de adaptación es relativamente baja y que ya deben hacer frente a otros retos como las tormentas tropicales o la subsistencia costera local, peligran especialmente. La cantidad de personas afectadas será mayor en los megadeltas de Ásia y África aunque las islas pequeñas son también especialmente vulnerables.

Hacia finales del siglo XXI, la elevación del nivel del mar previsto afectará a las zonas costeras bajas densas en población. La adaptación de la costa supondría al menos entre un 5 o 10% del Producto Interior Bruto (PIB). Se prevé una degradación adicional de los manglares y arrecifes de coral, con las consecuencias añadidas que esto supondría para la pesca y el turismo.

ASIA

Se prevé que el deshielo de los glaciares en el Himalaya aumente las inundaciones y avalanchas de rocas provenientes de laderas desestabilizadas y que afecte a los recursos de agua en las próximas dos a tres décadas. A continuación de lo cual seguirá una disminución en el caudal de los ríos a medida que retrocedan los glaciares.

Se prevé que disminuya la disponibilidad del agua dulce en Asia Central, Sur, Este y Sudeste asiático, concretamente en las cuencas fluviales de gran extensión, debido al cambio climático que, junto con un crecimiento en la población y en la demanda derivada de un nivel de vida superior, podría afectar negativamente a más de mil millones de personas para el 2050.

En las zonas costeras, especialmente en las regiones densamente pobladas de los grandes deltas en el sur, este y sureste asiático, el riesgo derivado de inundación proveniente del mar será un riesgo de gran envergadura y, en algunos mega-deltas, el riesgo provendrá de inundaciones fluviales-

Se prevé que el cambio climático incida en el desarrollo sostenible de la mayoría de los países en vías de desarrollo de Asia, ya que agravará las presiones sobre los recursos naturales y el medioambiente asociado con una rápida urbanización, industrialización y desarrollo económico.

La producción de cultivos podría aumentar hasta en un 20% en el este y sudeste asiático aunque podría disminuir hasta un 30% en Asia central y en el sur de Asia para mitad del siglo XXI. Considerando conjuntamente la influencia del rápido crecimiento de la población y la urbanización, se prevé que el riesgo de hambrunas sea muy elevado en varios países en vías de desarrollo.

La morbilidad y mortalidad endémicas debidas a enfermedades diarreicas asociadas principalmente a las inundaciones y a las sequías se espera que aumenten en el este, sur y sudeste asiáticos debido a los cambios previstos en el ciclo hidrológico asociado con el calentamiento global. Aumentos en la temperatura costera del agua podrían exacerbar la abundancia y/o toxicidad del cólera en el sur de Asia.

ISLAS PEQUEÑAS

Las islas pequeñas, ya estén ubicadas en los trópicos o en latitudes superiores, tienen características que las hacen especialmente vulnerables a los efectos del cambio climático, de la elevación del nivel del mar y a eventos extremos.

El deterioro del estado de la costa, por ejemplo a través de la erosión de las playas y del lanqueamiento de corales, se anticipa que afecte a los recursos locales, por ejemplo a la pesca, y que disminuya el valor de estos destinos para el turismo.

La elevación del nivel del mar supondrá un empeoramiento del riesgo de inundación, de oleadas de tormentas, erosión y otros riesgos costeros, suponiendo una amenaza para la infraestructura vital, asentamientos e instalaciones sobre las que se basa el modo de vida de las comunidades de la isla.

Se prevé que el cambio climático disminuya los recursos hidráulicos para mitad de siglo en muchas islas pequeñas, por ejemplo en el Caribe y en el Pacífico, hasta el punto de que sean insuficientes para satisfacer la demanda durante períodos de pocas precipitaciones.

Con temperaturas mayores, se espera se den invasiones de especies no autóctonas, en concreto en las islas situadas a media y alta latitud.

Es ahora que podemos salvar el planeta. ¿Qué estamos haciendo nosotros? Es la hora de exigir a los gobernantes de las naciones del mundo. Que actúen y dejen la retorica y la hipocresía en las cumbres sobre cambio climático. Los países contaminantes que en las cumbres actúan muy “eficientemente” en bloques, organizados como gánsteres, y logran ponerse de acuerdo, pero solo entre ellos, para bloquear todas las iniciativas mundiales y no permitir avanzar ninguna resolución obligante y coordinada contra el calentamiento global. Estos países son parte del doble discurso y la doble moral ambiental.

jlrlinares@gmail.com


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Juan Linares

Ex-parlamentario regional. Especialista en Crisis. Temas Preferido: Ecología, Política Internacional y Laboral. Militante de Marea Socialista en el estado Bolívar.

 jlrlinares@gmail.com      @JuanLinaresRuiz

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