La verdad como objetivo

Toda revolución está basada en la verdad y se propone implantar una conducta que tiene la verdad como objetivo fundamental. El proceso revolucionario se justifica en la medida en que los sistemas que combate tienen la mentira como fundamento. En otras ocasiones hemos dicho que la revolución es el triunfo de la verdad sobre la mentira.

La característica esencial de todo proceso revolucionario es su acción creadora, la cual no puede nunca existir mediante la hipocresía, la creación es todo lo contrario de cuanto tenga la mentira como propósito. Toda la historia de la humanidad es la lucha incansable por la verdad. Sócrates, Jesucristo, Bolívar, Marx, Martí y todos los revolucionarios que en el mundo han sido han dedicado su vida a la lucha por la verdad. Muchos de ellos han ido hasta la muerte defendiendo la verdad.

El método fundamental para conseguir la verdad es la discusión. En la antigüedad griega se dijo que la discusión es la madre de la verdad. La revolución, en consecuencia, necesita la discusión como requisito indispensable de la acción política. Lenin decía que la Revolución Rusa había sido el resultado de una intensa discusión entre los revolucionarios.

Sin la menor duda, el cierre de la discusión en la Unión Soviética condujo al final al derrumbe del país que se había atrasado la instauración del socialismo.

La política es la ciencia más compleja y absolutamente indispensable la discusión para conseguir la verdad. No hay ninguna razón para los revolucionarios que fundamentan su lucha en valores como la verdad, la justicia, la igualdad y la solidaridad tengan temor a la confrontación de sus opiniones con los adversarios. Se puede estar seguro que en los aspectos generales de la ciencia nadie puede rebatir con razones valederas los valores y principios revolucionarios. De lo que se trata en todo caso es de la aplicación concreta de esos principios. Para el materialismo histórico la verdad solo tiene comprobación en la práctica y por eso se ha llamado “filosofía de la praxis”. Toda discusión que no tenga constatación en la práctica es abstracción escolástica. La ciencia tuvo históricamente un retardo considerable por el tiempo en que predominó la escolástica. Uno de los aspectos que significó un extraordinario avance científico fue lo que el materialismo histórico consideró como criterio de la verdad: la práctica.

La lucha de clases es un elemento que impide el alcance de la verdad. La explotación de la inmensa mayoría de la humanidad por la burguesía y el robo de la plusvalía generada por el trabajo sólo puede mantenerse sobre la mentira y ésta, efectivamente, predomina en toda la sociedad capitalista. Aún más: la alienación que significa por parte de la burguesía el robo del trabajo de la clase obrera se extiende a la sociedad. El concepto fundamental descubierto que explica el funcionamiento del capitalismo es la alienación. Esto quiere decir que el sistema capitalista está caracterizado por padecer una terrible enfermedad: la alienación.

Es obvio que una sociedad que sufre una enfermedad mental como la alienación no puede alcanzar la plena verdad científica. La lucha de la clase obrera y de las clases oprimidas en general es una lucha por la verdad, por la ciencia. El socialismo significa la realización de las infinitas posibilidades del ser humano. La sociedad de clases a lo largo de los milenios ha impedido que la humanidad pueda alcanzar los ´más altos valores que la civilización ha tenido como objetivos y, por el contrario, todos los vicios son la consecuencia inevitable de la sociedad de clases.

La actual crisis estructural del capital demuestra la irracionalidad del sistema y lo que está planteado es la lucha de la civilización contra ese sistema. La unidad de la clase obrera a nivel internacional es condición de la unidad de la humanidad contra el régimen de explotación. El inmenso prestigio de la Revolución Socialista Bolivariana obliga a dar el ejemplo en materia de unidad obrera. Estaríamos contribuyendo a la más grande revolución que se ha planteado la humanidad en toda la historia. El intento vale la pena.

robertohernandezw@gmail.com


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Roberto Hernández Wohnsiedler

Abogado y Sociólogo. Fue diputado, vicepresidente de la Asamblea Nacional, Ministro del Poder Popular del Trabajo y Seguridad Social y militante del Partido Comunista de Venezuela (PCV). Es autor del libro La Clase Obrera y la Revolución Bolivariana.

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