Los cambios de la conciencia

Muchos activistas y líderes de procesos políticos de cambio creen que las modificaciones del comportamiento humano ocurren en forma rápida, una vez que se produce el cambio del discurso de la llamada clase política y los nuevos valores comienzan a ser prioritariamente difundidos por todos los medios posibles, ayudados por las modificaciones legales y normativas correspondientes e instrumentarse la construcción de un aparataje social y económico, identificado con los nuevos valores que se quiere sembrar en la sociedad. Se trata de una visión ingenua de los hechos sociales, realmente una apreciación idealista, que no tiene nada que ver con la realidad que se quiere modificar. Es un enfoque producto de la ignorancia, de los deseos y de una concepción mecanicista de la vida social.

Es cierto que a los diferentes modos de producción, y voy a ser muy simple en esta explicación, corresponde una ideología particular, que se expresa en forma hegemónica en la sociedad. Este complejo componente superestructural: ideológico, religioso, moral, afectivo, político y ético, sin embargo, no coincide perfectamente con la duración de cada formación económica social. La propiedad privada de los medios de producción, para hablar de un elemento fundamental, aparece poco antes del nacimiento del esclavismo, por lo que su consolidación ideológica lleva tres modos de producción (esclavismo, feudalismo y capitalismo), que son más de 5 mil años, por lo que no va a ser borrada del cerebro de la gente en décadas o centurias, por más leyes que promulguemos y más discursos que se pronuncien o por la educación formal.

Otro tanto ocurre con la discriminación racial, producto quizás de los mismos 5 mil años de historia y cuidado si no más, y que tiene en su génesis diferencias ancestrales entre grupos humanos más importantes que la explotación económica del trabajo del hombre y, en el caso de la discriminación de los negros y de los aborígenes en Latinoamérica, mucho más que las reminiscencias del trabajo esclavo en la época colonial. Algunos pensaron y muchos todavía piensan que la transformación de las relaciones sociales de producción erradicaría el racismo en países como Cuba, donde ha existido desde hace más de medio siglo una propaganda y un discurso sobre los “valores” socialistas y una práctica de igualitarismo, que no necesariamente de igualdad. Lo cierto es que ni lograron formar al hombre nuevo socialista, ni acabaron con la discriminación racial.

Los fenómenos sociales son mucho más complicados que los fenómenos naturales, pues incorporan a éstos en su génesis y expresión. Los de la conciencia lo son en un nivel de complejidad muchísimo mayor. Conocer sus mecanismos de producción y de expresión requiere de estadios del conocimiento posiblemente muy superiores a los existentes. No existen explicaciones fáciles o simplistas de estas complicadas materias.

lft3003@yahoo.com


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Luis Fuenmayor Toro


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