Primero aceptaron militares a JVR en Defensa que meritòcratas, gente no suya, en PDVSA

¿De quién es el petróleo y la renta que produce?

La llamada “meritocracia petrolera”, uno no sabe por qué, llegó a creer y difundir la idea que el recurso petrolero y renta que de éste emana, le pertenecía. Por eso, cuando Chávez llegó a la presidencia no aceptaron que alguien no perteneciente a sus madrigueras, formase parte de la directiva de PDVSA y menos la presidiese.

Primero aceptaron los militares que un civil y de paso un hombre con el historial de José Vicente Rangel, hermoso para unos cuantos, digno de desconfianza para otros, fuese Ministro de la Defensa, que aquellos a alguien no salido de su redil, para integrar la directiva de nuestra empresa petrolera.

En tiempo de gobierno adeco-copeyano, vieron muy natural que un advenedizo como Gustavo Rossen, fuese ministro de educación, sin saber nada del asunto; tanto que su presencia en la Casa de Bello, significó el mayor desastre y desorden que se haya conocido en esa área. Pues ese señor fue a aquel cargo, sólo a acelerar el proceso destinado a transferir la matrícula escolar pública al sector privado y cuadrar unos negocios. Su mayor aporte fue multiplicar las huelgas de maestros.

Nunca olvidaré aquella ocasión, en tiempos de la IV Repùblica, cuando una tarde en Caracas llovía a cántaros y tuve que guarecerme bajo el amplísimo techo de un edificio frente a PDVSA. En aquellos días, se desarrollaba una de las tantas huelgas del sector educativo público por razones de salario. Días atrás, el petróleo había experimentado un alza que entonces se le creyó considerable. Por eso, un dirigente sindical declaró a la prensa, lo que salió destacado en un diario de esa tarde, que ante aquel hecho el gobierno no podía evadir su compromiso con los educadores.

-“Ellos piensan que los beneficios alcanzados por nuestra industria se les utilice para pagarles”

Eso dijo un señor muy bien vestido, tanto como si fuese o viniese de un acto de gala de la nobleza a su acompañante, quien también parecía un maniquí. Ambos ya estaban en aquel sitio, también protegiéndose de la lluvia, cuando allí llegué.

-“¡Sí!”, respondió la persona a quien fue dirigido el comentario, “esa es la moda, creer que la industria nuestra es para eso.”

- “Lo de la industria petrolera es para otra cosa y, sobre todo, para atender primordialmente a quienes en ella estamos produciendo riqueza”.

Esto último lo agregó quien inició la conversación.

Uno de los dos, no sé por qué, creyó prudente indagar lo que yo pensaba al respecto.

-“Lo primero que debo decirles es que soy educador. Formo parte de esa multitud ahora en huelga, justamente lo que el gobierno quiere para que padres, hasta los maestros mismos, manden sus hijos a la escuela privada “porque esta vaina no sirve, casi nunca hay clases”. Además, el petróleo no es de PDVSA, menos de ustedes. Lean la constitución y se percatarán que los dueños son los venezolanos todos y ustedes apenas son empleados de aquellos. Por último, los maestros tienen derecho y razón de pensar que los beneficios petroleros, más allá de lo correspondiente al Impuesto Sobre La Renta, sirvan también para pagarle a ellos y cubrir, hasta donde sea posible, las necesidades del dueño del hidrocarburo.”

No creo necesario contar lo que allí pasó. Pero si lo hiciese, encontraríamos los antecedentes de muchas cosas que sucedieron después y continúan, como la huelga petrolera, “nacional”, total e indefinida, tanto que aún no ha terminado, sólo que ahora adopta formas más sutiles como el acaparamiento, remarcaje de precios, disminución del ritmo productivo para provocar escasez, especulación desmedida, desinformación y descrédito del país en el ámbito internacional. Sin contar con la fomentación del odio y circunstancias insólitas como la relacionada con Eduardo Samán y aquel empaque de arroz.

El argumento que usaron aquellos muy elegantes funcionarios de la vieja PDVSA, fue el mismo, aparte de otros, que en el 2002, manejó Guaicaipuro Lameda, para explicar su distanciamiento del presidente Chávez, su salida de la Presidencia de la empresa, salto a la oposición y activismo para intentar derrocarle.

Lo que Chávez hace, utilizar buena parte de la renta petrolera para resolver problemas de los venezolanos humildes y excluidos, no es más que repartirla con justicia entre sus dueños, hasta donde permite el equilibrio, la racionalidad y la continuación del proceso operativo. Este proceder es radicalmente distinto al que en aquella tarde lluviosa, sostenían los señores de la vieja PDVSA. Distinto al de los gobiernos de la IV República, los cuales hasta se dejaron manejar por los jerarcas de la empresa petrolera. Que es como decir, los empleados mandando y disponiendo por encima de dueños.

Porque aquel criterio, que pretendía que PDVSA y el negocio petrolero fuesen ajenos al Estado y los venezolanos, fue producto del contubernio entre la “meritocracia” y grandes magnates internacionales del asunto.

Esa es la opinión que prevalece en la MUD.

damas.eligio@gmail.com


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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

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